Para Natalia Oreiro, Nada entre los dos (2026) es una película de amor adulto. Se despoja de los prejuicios y cargas morales que vienen con una juventud idealizada, para dar pie a las segundas oportunidades. Para preguntarse qué pasa cuando la conexión con un otro toca la puerta en un momento inesperado. Cuando las cuentas ya no cierran.
Nada entre los dos habla de las segundas oportunidades, del poder de decisión, y de lo no dicho. Eso que pasa cuando no hay una estructura que valide un sentimiento que se vive más real que el compromiso previo. En la antesala de su lanzamiento, Natalia Oreiro conversó con Montevideo Portal sobre la propuesta de este proyecto, su amplia experiencia como actriz en diversas partes del mundo, y la necesidad del cine de enfocar el amor desde nuevas perspectivas.
La película fue dirigida por Juan Taratuto. Con una vasta experiencia en enfocar el amor, previamente dirigió No sos vos, soy yo (2004), Un novio para mi mujer (2008) y Me casé con un boludo (2016), entre otras. Nada entre los dos se estrena este jueves 21 de mayo en cines.
La película retrata el amor visto como una segunda oportunidad, y tiene mucho que ver con lo no dicho, la no estructura. ¿Cómo lo trabajaste desde lo interpretativo en ese sentido?
Hay mucho tabú con el tema de la peli, en el sentido de que es una historia romántica pero es una historia de infidelidad, si se lo ve con una mirada de prejuicio. La verdad es que en la realidad social de las parejas es muy común que eso suceda. Creo que es algo bueno poder hablar de eso y que una mujer también se permita vivir esa experiencia, con todo lo que va a conllevar a posteriori, porque no es que lo que pase en México quede en México. Uno lleva una carga emocional fuerte, pero que se lo pueda permitir en el caso de Mechi —obviamente también está el personaje de él, que le pasan otras cosas también, pero que en muchos puntos se parecen—, abre mucho debate moral, social, preguntas. Por eso para mí es una comedia romántica adulta, porque no está vista desde el amor de joven que es para toda la vida. Estos son personajes que tienen contradicciones, son personajes que amás, odiás, y eso lo hace más rico y más tangible, más cercano.
¿Creés que la mayoría de las comedias románticas son enfocadas desde un lugar utópico o adolescente?
Creo que es un formato que el cine ha trabajado y transitado mucho, y está muy trillado también. Pero después hay películas clásicas como Los puentes de Madison (1995), que es un peliculón que recomiendo ver y que tiene muchísimos años, con Meryl Streep y Clint Eastwood, que justamente habla de lo mismo que habla esta película en ese sentido. Y vos te enamorás de esos personajes y querés que ella se anime y se vaya con él, y te pasan todas esas cosas que te pasan. Yo la vi siendo una adolescente y me impactó mucho, o sea que no hay una edad para ver este tipo de películas.