Midachi cambió el humor argentino. Miguel del Sel, Dady Brieva y Chino Volpato formaron el trío en los ochenta y pisaron teatros, televisión y escenarios de todo el país. Se convirtieron en referencia del humor popular. Y hoy, después de varias pausas y proyectos individuales, vuelven a juntarse para darle un cierre a una historia que comenzó hace 43 años y que, según anunciaron, llega ahora a su adiós definitivo.
El reencuentro significó volver a poner en funcionamiento una maquinaria que, aunque tiene décadas de experiencia, hoy también depende de una puesta mucho más tecnológica y compleja. Antes de Midachi no era común que un show humorístico reuniera también música en vivo y un despliegue teatral de ese calibre. Con varias funciones agotadas en Buenos Aires y otras ciudades argentinas, Midachi prepara ahora su llegada a Montevideo el 14 de noviembre en el Antel Arena. Entre ensayos, cambios de vestuario, música, imágenes y una puesta que exige precisión, el objetivo vuelve a ser el mismo que los acompañó durante décadas: que el público se ría.
LatidoBEAT se encontró con ellos en el Hotel Hyatt Centric de Montevideo. En entrevista, Miguel del Sel, Chino Volpato y Dady Brieva rememoraron a la Tota y la Pochola, a Drácula y el reto que significaba poner en marcha un show ambicioso para el mundo del humor décadas atrás. Debatieron también en torno a las nuevas formas de hacer reír y el género del stand-up, con el cual algunos de ellos no se identifican. Las entradas para su show en el Antel Arena se encuentran disponibles y pueden adquirirse aquí.
Sus propuestas tienen una estética muy teatral, hay gran despliegue en el escenario.
C.V.: Me parece que tiene que ver con los conceptos, que están bien para una determinada etapa. Depende de qué quiere el artista, cómo se quiere superar. El talento está en uno, sí, de hecho Dady se planta y hay un telón negro como alguna vez empezó Midachi. Después la tecnología es una opción que toma cada uno de los grupos. Grupo humorístico como nosotros tampoco hay muchos como para comparar y menos que hayan hecho esto, que tuvimos musicales, músicos en vivo, escenarios que giraban. Una cantidad de elementos costosos para dar y que la gente lo pudiera ver. Pero lo hicimos, y eso tiene que ver con una construcción también de tener que trabajar de miércoles a domingo. Porque sí, cuando lo hicimos nosotros trabajábamos de miércoles a domingo en los teatros. Todo eso es trabajo, trabajo y trabajo. Y de 365 días creo que nosotros con la doble función que hacíamos jueves, viernes, sábado y domingo, quizás hacíamos 380 funciones por año.
M.D.S.: E invertir, poner plata para armar todo, que pasen varios meses para recuperar lo invertido y después empezar a ganar. No todos se arriesgan a eso. Por eso tiene mucho valor lo que siempre hemos hecho, creo que la gente lo ha valorado. Por eso la trayectoria, la cantidad de años que hemos estado arriba de los escenarios, creo que todo el mundo ha valorado. Siempre hemos tratado de estar mejor en el escenario, con músicos, con pantalla, con muchas cosas que han llamado la atención y no hemos aflojado en eso.
C.V.: Por eso yo veo últimamente en los grandes estadios, como el que tienen ustedes, y especialmente en Buenos Aires, que aparecen fogonazos de artistas. Y yo me pregunto cómo hacen para llenar el Movistar Arena. Nosotros no nos animamos, pero no es que no nos animemos, sino que vemos el día después. Nosotros queremos hacer 10 Movistar Arena. Entonces elegís un teatro y vas haciendo. Y hay muchos artistas que utilizan esos medios simplemente para poder promocionar su espectáculo y después seguir haciendo eso. Pero no es fácil sostener un espectáculo como el que ustedes van a ver acá en Montevideo. Por el costo que tiene, la producción, el dueño de la sala o quien alquila. No es fácil, no es solamente lo que se ve sobre el escenario.
Casualmente lo más fácil es lo que consume la gente, pero detrás hay una cantidad de gente y de apuestas que no siempre salen bien, y que vos como artista tenés que seguir. Nosotros sí, está bien, el 14 estamos acá. ¿Pero y el 15 qué hacemos? ¿Y qué hicimos el 3 y qué hicimos el fin de semana anterior? La productora también se ha encargado de generar una cantidad de funciones, porque si no, no hubiésemos hecho esto. Porque solo el hecho de hacer una función para decir "che, nos vamos", primero que el caudal de gente hubiese dicho, "che, yo no pude ir". Bueno, hicimos una cantidad de funciones, pero no es fácil hoy por hoy tener una empresa, construirla, sostenerla y que la gente vea el producto final, que es venir a reírse. Todo lo demás es un tema nuestro, pero existe.
¿Es difícil hacer reír a la gente?
D.B.: Es jodido intelectualizar algo que uno hace naturalmente. No podría ser docente del humor ni podría dar cátedras ni charlas, ni me sale trabajo del humor. Yo trato de hacer reír, cambiarle el ánimo a la gente me parece que es el don y el objetivo. Pero me sale de las tripas y soy muy feliz cuando lo hago. Eso te podría decir.
M.D.S.: Nosotros nos fuimos haciendo con la práctica, no con el estudio ni la formación que pueden tener otros tipos de actores. Debemos tener 30.000 funciones en el lomo, y todo eso te va dando una experiencia de estar en cafés, en restaurantes, en clubs, en estadios. Que cada función te haya dejado un poquito de por qué se rió la gente es increíble, cómo la cabeza deja lo que te sirvió y descarta lo que te fracasó. Es increíble cómo algunos chistes o respuestas que en el escenario aparecieron hace 30 años te vuelven a aparecer hoy, porque se aparecen las mismas situaciones, es increíble. Carcajadas que te llaman la atención, alguien que está tosiendo porque se atragantó con pororó u otro que se va al baño y lo agarrás de punto. Siempre pasa algo que ya sucedió en algún momento, pero sabemos en lo musical, en lo artístico, en la broma y el chiste, qué es lo que le gusta a la gente, porque tenemos una experiencia de cantidad de shows que le hemos agarrado el ritmo.
Para nosotros hoy, más allá de que es una responsabilidad, yo me rezo tres o cuatro padrenuestros antes de subir al escenario y quiero que se haga todo bien. Pero hoy dependés de muchas cosas; ojo con un corte de luz, porque ahí tenés que resetear todo. También la tecnología hace que vos quedes atado a imágenes y cosas. Parar el show tres minutos hasta que todo se vuelva a acomodar, entonces no es que uno desee que a los tres nos vaya bien, también dependés de toda una parte técnica, del sonidista, el pibe que tiene que apretar la música en el momento justo, que no se olvide y que no esté distraído. Que el vestuarista que te cambia de ropa atrás te cambie en el momento justo para que vos llegues al cambio,que nos ha pasado de llegar un poquito tarde. Son todas esas cosas que se van corrigiendo que ya escapan a uno, pero después en lo que es hacer reír creo que estamos bastante preparados.