Muchos años después, frente a las cámaras del documental Hit, el músico Hugo Fattoruso habría de recordar que con Los Shakers en los años 60 ni él ni su hermano Osvaldo habían visto un peso. Aquella banda que nació imitando a los Beatles, chapuceando el inglés hasta conseguir el éxito popular a ambas márgenes del río de La Plata, se había desarrollado hasta innovar y romper todo, pero para inicios de los 70 estaba tan disuelta como la de los Fab Four y los Fattoruso no podían tirarse a hacer la plancha. Se fueron, entonces, a probar suerte a Nueva York, donde ya estaba su amigo Hugo Ringo Thielmann. Armaron un trío con Osvaldo como siempre en la batería, Ringo en el bajo, Hugo en teclados. Por nombre eligieron una expresión bien uruguaya: Opa. Y la música nacional cambió.

Tocaron en clubes, se aceitaron, fueron amasando seguidores entre los músicos top de la época por cómo incorporaban el candombe al jazz y por el nivel que tenían los tres. Se dice que eran la banda que los artistas de élite iban a ver. En 1976 Opa editó Goldenwings, su disco debut, y al año siguiente publicaron Magic Time, en el que se sumó Ruben Rada en voces. Una carrera corta.

Sin embargo, las entradas se agotaron para la primera de dos fechas que el baterista Mateo Ottonello dará el 14 y 15 de noviembre en la Sala Rondeau para conmemorar el medio siglo de aquel primer álbum del grupo. O sea: Opa en sí duró lo que un lirio, pero su música sobrevive y llega a públicos nuevos. Thielmann sigue viviendo en Estados Unidos, y en sus diálogos con Ottonello mientras él preparaba estos shows homenaje a Goldenwings le preguntó si en el país los recordábamos. “Claro que los recordamos y yo voy a hacer que los recuerden más”, le respondió Mateo.

Sobre el legado de Opa, la importancia de recordarlos y los desafíos de tocar esa música tal cual lo hacían ellos, LatidoBEAT conversó con Ottonello. Las entradas para el show se encuentran en este enlace.