Lo que se gestó como una intro de percusión para un show de Croupier Funk terminó convirtiéndose en Mamba. Un proyecto de música, de baile, de ritmo. Con el tambor como su columna vertebral, encuentran la forma de "mambear" cualquier canción. Hugo Fattoruso, Martín Buscaglia, Papina de Palma o Camila Ferrari son algunos de los artistas que se subieron al juego de Mamba.
Empezaron tocando en la plaza Viejo Pancho y llegaron a tocar en el Sodre o a tener su propio ciclo en Inmigrantes, La Cueva de la Mamba. El funk sigue atravesando sus composiciones, y sus arreglos dialogan con distintos ritmos y tradiciones musicales.
La Cueva de la Mamba es un ciclo semanal en Inmigrantes que propone encuentros con artistas invitadas para reinterpretar sus canciones desde el universo sonoro del grupo. Ya hicieron cuatro fechas, de las que participaron Lu Ferreira, Paulina Viroga, Camila Ferrari y Papina de Palma.
En conversación con LatidoBEAT, Coby Acosta, su líder, repasó los orígenes del grupo, la conexión entre percusión y danza, los cruces con artistas muy distintos entre sí y los desafíos de llevar el espíritu callejero de Mamba a distintos escenarios.
El último show de La Cueva de la Mamba tendrá lugar este jueves 29 de octubre en Inmigrantes, con Sofi Alvez como invitada en esta ocasión. Las entradas se encuentran disponibles y pueden adquirirse aquí.
Empezaron preparando un toque con Crupier Funk, y a partir de esa experiencia decidieron formar el grupo. ¿Cómo recordás esa decisión?
Yo tocaba en Crupier Funk hacía como ocho años, por ahí. Nosotros con Crupier siempre hacíamos una intro de show distinta, y para una me propusieron hacer una de percusión. Entonces llamé a Pedro Viera y Seba Macciò, tremendos percusionistas de acá. Hicimos una intro y sentimos que la gente se re copó. Y eso quedó, no se armó nada al toque. Pero en 2022 fuimos a grabar ese arreglo de percusión a Mastodonte, un estudio. Ahí sí sentimos la magia de querer ensayarlo, y arrancó Mamba. Al principio era percusión y danza, después se fueron sumando otras cosas.
¿Y cómo fue ese momento en el que podían funcionar como grupo, que estaba la química creativa que se requiere?
Cuando grabamos "Dos bahías" algunos eran exalumnos míos a otros los conocía y a algunos los convoqué y los conocí un poco ahí, y pintó esa química de ver que esto estaba bueno, que había que seguirlo. Pero fue ahí que se armó la data.
La percusión tiene mucho peso en la cultura uruguaya en relación al candombe. ¿Qué tiene el tambor que lo vuelve tan atractivo?
El tambor llama al baile. Muchos de los que estamos en Mamba siempre laburamos en clases de danza, tocando el tambor para la danza. Y ahí te das cuenta de que no se separan, son una sola cosa. El tambor expresa emoción. La música entera, no es patrimonio solo del tambor, pero va a lo primitivo de expresar la bronca, la tristeza, la alegría, todo.
Actualmente en Inmigrantes están haciendo el ciclo La Cueva de la Mamba, donde tocan una vez por semana con una artista invitada. ¿Cómo apareció la idea?
Fue una propuesta de Lucila Rada. Nosotros veníamos de los Mamba a la Noche, que es una fiesta con dos DJs, un concepto más de fiesta. Vino la propuesta de Lucila y nos recontra copó. Nunca habíamos hecho un ciclo de estar todos los jueves en un lugar. Es la primera vez que hacemos esto así, en concreto. Nos re copó la idea, porque es la banda tocando. La música de esa noche es la banda con la invitada, y eso nos hace tocar mucho más, nos saca la versión más groovera y bolichera de Mamba, estoy recontra copado con eso.
¿Lo preparan en torno a las canciones de las invitadas y el agregado de percusión, o arman cosas nuevas?
Hacemos como un híbrido. Agarramos dos o tres temas de la invitada, tratamos de mambearlas, que es el término que usamos nosotros. Le tratamos de meter un poco más de arreglo de percusión y cosas. Hasta ahora se vienen copando las invitadas con las mambeadas. Y después tenemos temas que ya hacemos que le proponemos a la invitada, y si se copa los hacemos. Hacemos "Baile de candombe", hacemos "Magalenha" de Sérgio Mendes. Hacemos temas de ellas, tratamos de mambearlos, y les proponemos hacer otros que ya forman parte de nuestro repertorio, y viene bien.
Foto: Javier Noceti
Tenían la misión de elegir cinco artistas, una por cada jueves del mes. ¿Eso lo definieron ustedes?
Lo fuimos viendo con Lucila y con la banda, cuando arrancamos se fue dando muy naturalmente, porque pensamos en Paulina que ya había estado con nosotros. Con Lu Ferreira ya habíamos estado también en Rocha, como que se fue dando naturalmente, Lucila propuso también cosas. Lo armamos y quedó un ciclo hermoso con tremendas compositoras de acá, y quedamos muy motivados con eso.
Ya pasaron cuatro de las fechas, y a la hora de llevar lo ensayado al recinto te podés llevar sorpresas. ¿Cómo estuvieron estos cuatro toques?
Estuvieron divinos, de hecho estamos con ganas de grabar las versiones que hicimos, es impresionante. Unos temas de Lu Ferreira los flamenqueamos un poco y quedamos muy copados todos con eso. La gente está apoyando con la convocatoria, que era un tema, porque estamos todos los jueves y no sabíamos cómo iba a estar, y la verdad que viene espectacular.
Empezaron en mayo a grabar su primer disco.
Sí, ya grabamos las bases y casi todo. Nos falta mezclar y queremos invitar a más artistas. Tuvimos a Hugo Fattoruso de invitado.
También han tocado muchas veces con Martín Buscaglia.
Muchas veces, sí, tuvimos la suerte de que se copó con nosotros. Nos llevó el Solís, tocamos en el Auditorio del Sodre. Nos llevó a tocar en festivales del interior, fue muy mágica la junta Mamba- Buscaglia. Fue increíble para nosotros.
¿Y cómo fue lo de Fattoruso en el disco?
Porque nosotros hicimos un homenaje a Osvaldo Fattoruso. Osvaldo tiene una obra que compuso él que se llama La flecha que roba Solís. Entonces nosotros agarramos elementos disparadores de esa obra, hicimos todo un arreglo de percusión para Osvaldo, aparece la voz de Osvaldo en una entrevista, y quisimos invitar a Hugo. Grabó un solo en ese tema que es homenaje a Osvaldo, tremendo. Y ya había tocado con nosotros en la plaza, lo invitamos a un Mamba a la Calle de noche. Es un honor que esté Hugo en nuestro disco.
Foto: Javier Noceti
En los toques en la plaza han tenido a muchos invitados, como a Luciano Supervielle.
Superviellle estuvo en un Mamba a la Noche. El primer Mamba a la Noche que hicimos en sala del museo fue con Supervielle, con Ceci de los Santos. Estuvo tremendo.
¿Y cómo se dan esas intersecciones entre músicos que quizás hacen cosas muy distintas a las suyas?
Es que a veces es un desafío enorme mambear esas versiones. Venimos ligando bien, siempre se ha generado algo. Obviamente elegimos el repertorio también, no podés mambear cualquier cosa, sino que elegimos qué va como para Mamba y ahí se copan, pero es un desafío. Con cada artista es un laburo de cranear bien qué podemos hacer.
¿Les ha pasado que alguien les dijera que no?
No me acuerdo, capaz que sí alguno justo no podía, pero hemos tenido suerte con eso.
Empezaron como un fenómeno barrial. A la hora de querer trasladarlo a un lugar de shows como Inmigrantes, o incluso cuando estuvieron en el Sodre, ¿qué tanto trabajo de adaptación del show tienen que hacer?
A lo del Mamba a la Calle al principio íbamos sin sonido, sin nada. Más que nada hacíamos percusión e invitábamos a toda la cuerda de tambores a que participara con nosotros, y se armaba una cosa mucho más grupal. Después empezamos a meter sonido, a llevar equipos a pila, y después pegamos un estirón en el que ya llevamos un tiempo, el quiebre fue con Buscaglia. Entró Lunática también, nuestra productora. Le pedimos al municipio, y de ahí no pudimos volver, porque ya la pusimos ahí. Pero es re distinto, porque en la plaza la filosofía es tocar menos. No hacemos el show completo en la plaza, siempre tocamos menos, pero sale la cosa más performática de Mamba, con los baldes, con los palos. Y acá por ejemplo en Inmigrantes es mucho más groovera. Como el escenario es acotado, no podemos hacer cosas con baldes y palos, pero saca otra versión nuestra, es otra cosa. En Mamba el funk siempre está de fondo. Por más que tocamos ritmos latinos o incluso de Angola, es como que en el ADN ese funk se cuela en todas las composiciones de Mamba. Está ahí.
¿Cómo va a ser la Cueva de Mamba de este jueves? ¿Planean volver a hacer un ciclo de este tipo?
Ya nos copamos para hacer un Vol. II, ya lo hablamos con Lucila, porque le hizo muy bien a la banda este ciclo.
¿En qué sentido?
El estar tocando seguido, el estar laburando y sacar arreglos, cranear qué versión vamos a hacer, yo siento que le viene haciendo re bien a la banda este ciclo en particular. Vol. II vamos a hacer, y después se nos viene el 5 de diciembre la grande que hacemos nosotros, que es el Mamba a la Calle de noche. Es en la plaza Viejo Pancho, que ahí armamos un escenario enorme con DJ´S, sale la cuerda Mamba, van a estar invitados varios. Esa es la grande grande, ahí dejamos todo en la cancha.