En 1982 (2019), Lucas Gallo reconstruyó la guerra de las Malvinas a partir de imágenes de archivo. En Diciembre (2026) lo volvió a hacer. La nueva película encuentra su columna vertebral en el material de archivo de televisión para adentrarse en otro quiebre de la historia argentina reciente: la crisis del 2001. Corralito, protestas y la caída del gobierno de Fernando de la Rúa. Pero no quiso hacer un documental explicativo. Propuso un viaje en el tiempo que prescinde de entrevistas, voces en off y contextualizaciones, y confía en la potencia de las imágenes para narrar los acontecimientos.
Lucas Gallo parte de un extenso trabajo de investigación en archivos televisivos, especialmente en el canal Crónica, para transformar ese material en algo distinto de aquello para lo que fue concebido. Mediante el montaje, el reencuadre y la intervención del sonido, borró las huellas del formato televisivo. El resultado es una película que se mueve entre el registro histórico y la experimentación cinematográfica, sin pretender una mirada objetiva ni imponer una interpretación única sobre los hechos.
En conversación con LatidoBEAT, Gallo habla sobre las posibilidades del archivo como herramienta creativa, su desconfianza hacia los discursos explicativos y su interés por abordar acontecimientos políticos sin reducirlos a una toma de posición. Diciembre tuvo su estreno mundial en IDFA (Festival Internacional de Cine Documental de Ámsterdam), en el cual recibió el premio al mejor montaje. Se estrena en salas uruguayas este jueves 29 de octubre, y las entradas pueden adquirirse aquí.
La columna vertebral de tu proyecto es el trabajo de archivo, que ya habías hecho en tu película 1982. ¿Qué te llevó a elegirlo como herramienta primordial? ¿Qué te permite en comparación con otras opciones?
Totalmente. A mí me gusta crear un universo, generar un viaje en el tiempo, tanto en 1982 como en Diciembre. No me gusta meter nada del presente, ni entrevistas, nada que te saque de ese viaje. A mí me gusta ir a ese momento. Cualquier historiador serio va a querer poner algo de contexto y justamente en mi cine no hay contexto. Pero eso para mí está bueno, en el sentido de que es como una invitación. Si la película funciona y a vos te pasa algo en esas dos horas de película, después vos podés buscar el contexto. También hay muchos libros de historia. Yo no quería que fuera una película explicativa ni didáctica, sino que te atravesara. Y con respecto al archivo, a mí me gusta mucho. Tiene algo como de material bastardo, es material de la tele. Está supertransformado para que sea cinematográfico. Pero me gusta trabajar así, con cosas medio de descarte. No es un material noble, es de televisión. Es medio basura el material, y eso me gusta.
También me gusta trabajar con las herramientas del enemigo; yo a la tele la odio. Si la puedo transformar me siento contento, está bueno. La tele es una picadora de carne. Es una picadora de carne total, y ahí trato de sacarle algo interesante. A mí eso me gusta. Me gusta investigar mucho también. En este caso fui como tres meses a Crónica, que es un canal de tele que creo que ustedes conocen. Es muy amarillista. Estuve como tres meses viendo material, después vimos en otros lugares. Pero hay algo que me gusta, porque ellos no saben ni siquiera lo que tienen. Después lo transformamos todo, el material está todo transformado.
¿En qué sentido?
Por un lado le cambiamos el formato. La tele, vos pensá que en esa época era en 4:3. Sacamos a los periodistas, todo el tiempo escondía los micrófonos, y sacamos el audio. Eso lo hicimos con IA. Siempre había un periodista describiendo lo que estabas viendo y eso lo sacamos todo. Las escenas iban con un cámara, y yo sacaba los audios de todas las entrevistas que hacían y después lo fui mezclando con un plano, por ejemplo. Entonces generé una especie de escena que nunca existió, y así con todo el material. Mucho esconder a los periodistas, todo el tiempo los quería esconder. No quería que te dieras cuenta de que era tele. Yo fantaseaba con que fuera una especie de equipo de filmación medio que me inventé yo, que era yo con otro camarógrafo, unificar todas las cámaras. Y yo me imaginé que estaba dando vueltas por Argentina ese diciembre. Ese es un poco el proyecto de la película, que a veces funciona, como un experimento. Estoy contento.
¿Y qué es lo que te pasa con el contenido explicativo? ¿Te parece que limita las ideas?
Total, por un lado limita las ideas. Después, también confío en el espectador, me gusta que haga sus propias conexiones. Y también un poco esto que te digo; si querés contar todo, no contás nada. Quedás medio corto, a medio camino. Igual hay gente que ve la película y cree que es totalizante y didáctica, o muchas veces creen que es objetiva porque no hay voz en off. Eso es medio absurdo, porque es lo mismo elegir el corte que poner una voz en off, casi que es más fácil a veces. Hay que leer muchas cosas, yo tampoco sé todavía lo que pasó en ese diciembre. Yo intenté hacer una buena película o intenté que funcionara como una película. Aparte eso es más televisivo, más de reportaje. A mí me interesa más el cine. Si tengo que hacer una cosa más explicativa y de reportaje que venga Netflix y me lo pague, ahí capaz que lo hago.
¿Dirías entonces que hay cero objetividad en la película?
Claro, para nada. Es totalmente subjetiva, aunque no haya voz en off y todo. Y sí, pensá que yo elijo exactamente cada escena con Fernando, que es el montajista. Qué va detrás de lo otro, cómo, por qué una cosa y por qué no otra. ¿Sabés todo el material que había? Nosotros elegimos todo lo que queríamos poner. Pero tampoco quiere decir que yo tuviera una tesis sobre lo que pasó en diciembre de 2001 y que la quisiera confirmar. Yo también fui viajando en el proceso. Lo hicimos muy cronológico, entonces el 1° de diciembre es cuando Cavallo, que era el ministro de Economía, anuncia el corralito: que no se podía sacar dinero. Y el 2 de enero asume Duhalde, que fue el que se quedó después. Entonces yo tenía el principio y el final. Después con Fer, el montajista, decíamos: "Hagámoslo bien cronológico para poder mentir todo lo que podamos". Viste que hay momentos que hay como derivas, partes que no son tan de la política.
Pero a la vez tiene como un espíritu de mosca en la pared, no hay mucha construcción en torno a una idea específica u opinión.
Totalmente. También te digo: vi muchas cosas que se hicieron de diciembre de 2001, muchos documentales, y ya había cosas con testimonios, explicativas, ¿para qué iba a hacer algo que ya estaba hecho? No tenía ganas, no era ningún desafío para mí. Para mí como cineasta es mucho mayor desafío intentar armar una película escena tras escena. Porque, al final, una película es una imagen con sonido atrás de otra. Y armar eso es muy difícil, parece que no. Si vos le metés una voz en off o algo, un poco la vas articulando de una manera más fácil. Así tenés que bancártela y que vaya contando o no contando también. A veces la ambigüedad está buena. Yo confío en la imagen. También cada espectador va a atar los cabos que quiera atar.
Y a la hora de enfrentarte a toda esa cantidad de archivos sin una tesis específica, ¿cómo seleccionabas qué te interesaba?
Había de todo. Yo me hice como unas carpetas e iba anotando, y había también una parte que era totalmente visual, de planos que me gustaban. No solo les pusimos barras, sino que también nos podíamos meter más adentro, encuadrar para arriba y para abajo, porque teníamos paño arriba, entonces podíamos mover la cámara nosotros. A mí me gusta eso, el cine. Me gusta que tenga buenas imágenes y buenos sonidos. Si le poníamos a esto una voz en off o algo más de reportaje perdía algo que a mí me interesaba. No me gustaba tanto, ya estaba hecho. Y en los planos, por un lado también había cosas que sí estaba bueno no ir cumpliendo, porque pasaron cosas medio históricas que estaban buenas, eso ya lo tenía reservado. Y después iba viendo cosas que me gustaban por una cuestión medio visual. Yo estaba convencido de que la historia se iba a contar, porque se cuenta. Porque por algún otro motivo eso pasó ese diciembre del 2001. Por más que pongas una escena de lo que sea, está contando algo que pasó, está ahí abajo.
También tenés a favor que es una historia que se contó tantas veces, que el contexto necesario ya se tiene.
Correcto, por un lado tenés el contexto, y por otro lado, las cosas que sí son de contexto histórico son tan potentes... La gente entra al Congreso y lo prende fuego. Los presidentes renuncian. El ministro de Economía te dice que no podés sacar tu dinero. Como que ya está, mucho más que eso no puedo contar. O esto que te digo, el tipo dice que vos no podés sacar tu dinero. ¿Cómo se llega hasta ahí? Yo te lo voy a contar y va a quedar corto siempre. Si alguien es joven y no sabía o lo que sea, hay mucho para leer y para estudiar, y es interesantísimo también abrir el juego. Si yo te lo cuento siento que es medio irrespetuoso con la historia y con un espectador. Si yo hice bien mi trabajo lo vas a querer investigar.
Y justamente, siendo un hecho histórico que se contó tantas veces, ¿por qué quisiste poner el foco de vuelta ahí?
Yo estoy pensando mucho desde 1983: de la vuelta a la democracia hasta ahora en Argentina fueron los 40 años más largos de democracia ininterrumpida. En el siglo XX nunca fue tanto, había golpes en el medio y demás. Con 1982 trabajé con la vuelta a la democracia. La dictadura militar por la guerra de las Malvinas y demás. Y yo sentía que 2001 fue como otro quiebre total. En la vuelta a la democracia son radicales peronistas, hay como una especie de primavera democrática. Y después de 2001 cambia todo; arranca el kirchnerismo, el antikirchnerismo, el macrismo, todo eso es post 2001. Yo siento que ahora después con Milei hay otro quiebre que estamos transitando, que no sé adónde va a terminar. Pero 2001 para mí fue un quiebre de lo que fue el proceso de la vuelta democrática. En un momento en la película cantan: "Sin radicales, sin peronistas vamos a vivir mejor"; como que de golpe la política llegó a un tope después de la vuelta a la democracia, y eso me parecía que estaba bueno.
Más allá de eso tenés un gusto particular por la historia, ¿no?
Yo creo que sí, no vamos a decir que no. Un poco me gusta la historia, siempre me gustó. Y también te digo, esto de trabajar con el archivo hace que me guste sacarle algo a la tele. Ahora quiero hacer una tercera, porque quiero hacer como una especie de trilogía, y ya después me dan ganas de filmar. A mí me gusta también filmar, estoy como medio harto. Pero las cosas son muy largas en el cine. Me hubiera gustado haberlas hecho más rápido, pero, bueno, es así la vida, uno tarda. También viste que somos medio del pasado, en el presente siempre está lo que pasó atrás. Y en Argentina esos dos acontecimientos, tanto Malvinas como diciembre, están ahí siempre, todo el tiempo vuelven. Entonces, me gustaba trabajar con eso y abrir un poco otra perspectiva de esos acontecimientos. Ni bajar líneas ni mucho menos.
Es que no es usual hacer contenidos sobre hechos políticos tan polarizados y justamente no bajar línea.
Totalmente. También porque viste que vivimos en estas cosas de las redes y todo el mundo siempre está todo el tiempo opinando. Y me parece muy superficial eso también, tener que ponerte de un lado o del otro. Creo que son películas superpolíticas y yo tengo mi opinión, pero está un poco más sutil, más abajo, para que puedas pensar un poco más. También está esa cosa de estar todo el tiempo del lado del bien, y yo tampoco sé si estoy del lado del bien. Todo el tiempo estamos poniéndonos siempre de un lado o del otro.
Todo el mundo cree que está del lado del bien.
¡Correcto! Muy superficial. Medio de red, posteo y me siento más cómodo conmigo mismo, Palestina y todo. Es más complejo todo, no sé. Y te digo, también hay una cosa muy de la forma. Yo soy tramposo, porque agarro cosas re políticas, pero una vez que las agarro, cuando yo ya sé que voy a trabajar con eso, ya a partir de ahí trato de trabajar con la forma, con la imagen, con confiar en eso. Ya está, lo político está ahí abajo. También a veces genero expectativas y quizás la gente que ve la película está esperando otro documental más. Está bueno a veces romper un poco las expectativas, no cumplirlas. Y bueno, se pueden enojar, a otros les gusta, de todo.
Comentaste que estás pensando en hacer una tercera parte. ¿Sería sobre el presente de Milei? ¿Tenés algún hecho histórico en la mira?
Sí. No la quiero contar, porque viste que en un punto no las hacés si las contás. Pero sí, es un poco un mix. También con archivo. Y ya está, basta, después a hacer otra cosa, filmar con un teléfono. También hay algo del archivo que para mí es interesante. Viste que uno tiene que presentar carpetas, el cine es muy largo. Y cuando vos laburás con archivos muchas veces está bueno, porque ya estás trabajando con la película. Por más que lo bajes de internet en baja calidad, yo muchas veces ya estoy trabajando y ya estoy pensando en la película. Hay algo con lo material que está buenísimo, que me permite no sentirme tan frustrado de presentar carpetas y que te digan que no. Y vos en las carpetas escribís una idea de una película que después por ahí cambia, pero vos tenés que vender una película.
Y con el archivo ya estoy trabajando. Hago las carpetas, no me seleccionan, no importa. Yo ya estoy trabajando con el archivo. En esta que te digo que estoy haciendo ahora, ya estoy trabajando con el archivo. No importa si me dan un fondo o no. Yo ya me siento que estoy ahí con la película. Y eso es un poco menos frustrante, porque si no uno está presentando carpetas y no hacés nada. Y al final hay algo del oficio, yo tengo ganas de trabajar. Si no me siento medio esperando a que me den la plata. Se puede filmar con cualquier cosa ahora también, podría hacerlo.
¿A la hora de hacer tus documentales, sentís que cambia mucho la idea previa que vos tenés con el resultado?
Un poco sí. En esta yo me pongo reglas muy claras, también a veces las reglas me sirven. En esta yo sabía que solamente era material desde el 1° de diciembre al 3 de enero. Solo eso, eso estaba muy claro, y que iba a ser cronológico. Después te digo, hay algo como del estilo que es un poco un accidente por esto, porque yo cuando fui a buscar material creí que iba a haber más crudo y no había tanto. Entonces yo estaba medio frustrado. Transformé esto que te digo en crudo con lo del reencuadre, sacando sonidos, sacando periodistas. Ahí también se me fue armando una cosa medio estética que me gustó. Yo no sabía muy bien con qué me iba a encontrar, yo fantaseaba con un crudo que no existía, porque no tienen un espacio para guardar todo el material. Entonces ahí un poco se fue transformando.
También uno ve tanto el material que en un momento te volvés cada vez más crítico, menos explicativo. Yo la película la hago como algo para mí. En cierto sentido hay que confiar en que está buena y que la gente no necesita que haya tanto contexto, sino que la película la atraviese. Como que me fui dando cuenta en el camino de qué era para mí lo más interesante de mostrar. Si no, ya estaba hecho, era medio aburrido.