Durante 15 años, Diego Faturos se puso en la piel de la familia Coleman en la obra que les dio vida: La omisión de la familia Coleman (2005). Con autoría de Claudio Tolcachir, desde su estreno en 2005 se convirtió en uno de los fenómenos más perdurables del teatro argentino, recorriendo escenarios de Europa, Centroamérica y Asia. Continúa en cartel en Buenos Aires con buena parte de su elenco original. Ahora, el actor se enfrenta a un desafío diferente: dirigir por primera vez una nueva versión de la obra, esta vez con un elenco uruguayo.
El regreso a La omisión de la familia Coleman supone un reencuentro con una historia que conoce desde dentro, pero desde una perspectiva inevitablemente distinta. A los 42 años, después de más de dos décadas del estreno y con otro recorrido vital y profesional, encontró en la dirección una oportunidad de redescubrir la obra.
Con humor negro, violencia, silencios y vínculos familiares atravesados por el caos, La omisión de la familia Coleman construye una casa en la que lo que se dice puede ser tan importante como aquello que permanece oculto. Diego Faturos habló con Montevideo Portal sobre ese proceso de redescubrimiento, la vigencia de la obra y el vínculo artístico entre Argentina y Uruguay.
La obra se estrena este 21 de agosto en el Teatro Movie, y tendrá funciones todos los viernes de setiembre. Las entradas se encuentran disponibles y pueden adquirirse aquí.
La obra ya tiene 25 años y vos estuviste en gran parte de ese proceso. ¿Sentís que sufrió transformaciones en este tiempo, ya sea en la interpretación o en las lecturas que se hacen del texto?
Yo la hice durante 15 años. Y de los ocho que son en el elenco, creo que cinco están desde el día uno. Yo creo que el recorrido de la obra siempre fue tan alucinante que le dio un valor agregado el hacerla tanto tiempo, porque de repente te vas dos meses de gira y volvés. Después en Buenos Aires pasamos al circuito comercial, la calle Corrientes, que era por 10 semanas y nos quedamos cinco años. Entonces todo eso alimenta las ganas de seguir, y demás. Por otro lado están los personajes, porque son muy ricos y no te aburrís de hacerlos, porque siempre encontrás algo nuevo, algo que no habías pensado o que descubrís distinto por cómo te lo dice el compañero. La obra te da la posibilidad de crear mundos muy anchos en los personajes. Mis compañeros de allá, de Buenos Aires, siguen cuidando la letra, el texto, de no decir ni una palabra más ni una palabra menos, porque sabemos que también ahí está el poder de la obra.
¿Qué crees que tiene la obra que cautiva tanto, incluso a personas tan distintas de lugares tan distintos?
Yo creo que si uno lo supiera haría siempre este tipo de obras. No sé, porque hay un montón de obras sobre familias... Para mí hay una combinación del humor que tiene con el entramado vincular, que evidentemente a la distancia puedo decir que algo genera. Me acuerdo que en un debate en Irlanda, en un festival en Dublín, medio en chiste medio en serio, nos preguntaban si nos habíamos inspirado en una familia irlandesa para hacer la obra. Creo que la gente la ve y se puede sentir reflejada. Pero nunca existió una fórmula para que las cosas funcionen. De hecho la obra nació de improvisaciones dirigidas por Claudio, él después escribió la obra el texto, pero nos pasábamos cuatro horas improvisando sin parar dentro de la misma casa de Claudio y él nos iba siguiendo. Eso fue gestando las cabezas, como los comportamientos de estos personajes.
El título se detiene en cierta omisión cometida por esta familia. ¿Cuál es esa omisión? ¿Tiene que ver con esas cosas que no se dicen?
Es que no hay una sola. Hay muchas omisiones, y tienen que venir a verla para saber cuál es. Porque de verdad creo que cada espectador puede sacar sus propias conclusiones de qué se está omitiendo, la única verdad es que sí hay una omisión.
A nivel de proyectos futuros, ¿hay algo que te interesaría hacer?
Me gustaría volver y seguir trabajando acá en Montevideo, que la pasé muy bien. Yo dirijo y coordino Timbre 4, que es una escuela de talleres. Tengo ahí mis propias obras que dirijo y escribo, y además estoy con proyectos para hacer allá en Buenos Aires, sobre todo.