En 2004, Bebe irrumpió en la escena musical en español con Pafuera telarañas. Con ese disco, canciones como “Malo” y “Ella” trascendieron las fronteras. Con una voz rasgada y una forma de cantar que escapaba a los moldes del pop convencional, la artista española puso en primer plano historias de emancipación y búsqueda de libertad. El éxito del álbum, que le valió el Grammy Latino a Mejor Artista Revelación en 2005, marcó el comienzo de una trayectoria tan reconocible como difícil de encasillar.

A partir de ahí, María Nieves Rebolledo Vila exploró distintos sonidos en discos como Y. (2009), Un pokito de rocanrol (2012) y Cambio de piel (2016). También desarrolló su faceta como actriz y compuso música para películas, en una carrera atravesada por la inquietud artística.

Más de dos décadas después de aquella irrupción, celebra los 20 años de Pafuera telarañas, su disco más emblemático. En entrevista con LatidoBEAT repasó sus años en la industria, sus recuerdos de ese disco y cómo va a ser su show en Uruguay, este 20 de octubre en el Teatro El Galpón. Las entradas se encuentran a la venta y pueden adquirirse aquí. 

Estás celebrando los 20 años de tu disco Pafuera telarañas, pero un artista cambia mucho cuando lleva décadas de proyecto. ¿Cómo te relacionás con ese disco hoy en día?

El reencuentro con ese disco ha sido muy emocionante, es algo que cuento en los conciertos. En un principio yo por los 20 años quería hacer solo un show recordándolo y ya, pero me propusieron hacer una minigira, que al final se convirtió en más conciertos de los que esperaba. Pero antes de tomar la decisión tenía ese sentimiento un poco encontrado, porque yo estaba haciendo ya un álbum, y volver a hacer lo que ya había hecho no me apetecía mucho. Pero de pronto estuve hablando en familia y tal, entonces mi madre fue la que me dijo: "Mira, cariño, creo que deberías hacer esa gira porque tú fuiste la que menos disfrutaste en esa época". Ahora, con otra perspectiva, puedo reencontrarme con las canciones, con la gente, y disfrutar todo lo que no pude disfrutar en ese tiempo por tanta vorágine de conciertos, entrevistas, viajes. Y la verdad es que fue una propuesta muy sabia por parte de mi madre, y ha sido una decisión muy bonita porque está siendo muy emocionante. Porque tanto abordar para mí las canciones desde los ensayos hasta luego cantarlas con el público y encontrarme con él 20 años después es muy bonito, es muy emocionante. Me he reconciliado con muchas cosas, y ver cada canción con otra perspectiva después de tanto tiempo me hace sentir superagradecida por todo lo que pasó con ese disco, la verdad.

Has trabajado con un montón de artistas reconocidos, desde Pablo Alborán hasta Enrique Iglesias o Rossana. ¿En qué te fijás a la hora de elegir con quién colaborar?

Pues que nos gusten las canciones sobre todo, que me guste la canción, que me emocioné y poco más. Me encanta trabajar con gente que no tiene nada que ver con la música que yo hago siempre y cuando lo que vayamos a hacer nos guste a los dos, ese es realmente el criterio.

¿Dónde encontrás disparadores creativos a la hora de componer? Te fijás mucho en tu vida personal o escribís desde la ficción?

Yo mezclo todo. Creo que la vida misma es muy enriquecedora a la hora de contar historias; las emociones, las reflexiones. Y luego tú puedes armar si quieres historias ficticias o reales. Eso creo que no es tan importante. Creo que lo más importante es que la gente al final las haga suyas. Más que lo que tú cuentas les transmita cosas y luego las haga suyas, eso es lo que más me gusta a mí, la verdad.

¿Y cómo te llevás con eso de que cada oyente interprete la letra a su manera? ¿No te genera conflicto el querer contar algo específico y que la interpretación pueda ir hacia otro lado?

No, para nada, porque yo también hago eso con la música que escucho. Lo importante es que tú la hagas tuya. Al final yo armo la historia a mi manera, pero incluso hasta yo misma en muchos momentos cuando pasa el tiempo hago otras lecturas diferentes en esas mismas canciones. Es también la magia que tiene la música, que la puedes transformar tú mismo. Yo creo que eso es lo mejor.

También has trabajado bastante en cine, que no es lo más común. ¿Por dónde crees que te enriqueció desde lo creativo el relacionarte con otras áreas artísticas?

Es diferente cuando trabajo en cine o cuando he hecho series o algo. La manera de trabajar es muy diferente porque en eso yo trabajo con un equipo, no llevo el peso que llevas cuando haces música, que ahí yo soy la cabeza en todos los aspectos. Es un proceso creativo muy bonito y más sosegado en el sentido de que no tienes tanta presión como tienes como solista, que tienes que ver muchas más vertientes. Organizar muchas más cosas. Pero eso, me encantan las dos. Evidentemente siempre prefiero la música, si tuviera que elegir, porque yo trabajo desde mis emociones absolutas. Al final son mis reflexiones, pero me encanta trabajar con personajes, porque al igual que la música, el proceso creativo es lo más bonito para mí. Más que el final, que luego eso se lo das a la gente y es maravilloso que lo reciba. Pero a mí el proceso creativo me encanta, y en el cine es muy bonito también hacer el proceso creativo de cada personaje, la verdad.

Vas a estar en Uruguay el 20 de octubre. Ya habías estado en dos ocasiones, en el 2000 y 2008, y ha cambiado mucho la forma de hacer shows en vivo a lo largo de los años. ¿Cómo lo estás preparando?

El show que yo llevo es a trío, y para mí los shows que hago son emocionales. Yo no llevo cosas pantallas, me gusta que se centre todo en la música y en la parte emocional, que no haya tampoco muchas más cosas. Y encima al hacerlo en trío es mucho más visceral todavía, porque es más desnudo. A mí me encanta ese tipo de shows, porque es pura música todo el rato, y es muy cercano a la gente, no la distraigo con nada más. Lo que no significa que no me parezcan preciosos los conciertos con pantallas y que no lo pueda hacer más adelante, pero lo cierto es que a mí me encanta hacerlo muy centrado en lo que es la música.