A Patricio Raurich, actor y director de teatro, le interesan los sketches, la historia del teatro, las religiones, y cómo los problemas humanos siempre son los mismos, sin importar la época.
Nos juntamos para no matarnos antes de Cristo (2026) junta todo eso. El humor se convierte en una herramienta para cuestionar la realidad política y social. A través de seis sketches ambientados en los últimos días de Jesús, el actor, Pato Raurich recupera la tradición de la juglaría medieval. El motor creativo fue Misterio bufo (1969) de Darío Fo. Luego de haberlo leído se le ocurrió trazó paralelismos entre aquella época y el presente, atravesado por la violencia, la pobreza y las injusticias. Ingredientes intrínsecos de la vida humana.
La propuesta no cuestiona a la religión ni a la Iglesia como institución, sino que recupera la figura de Jesús como la de un joven revolucionario, un humano con ideas propias en medio de un contexto convulsionado. Desde esa perspectiva, el espectáculo pone el foco en las contradicciones de la sociedad y encuentra en la comedia una forma de hablar sobre aquello que, pese al paso de los siglos, permanece vigente.
En entrevista con LatidoBEAT, Raurich reflexiona sobre los vínculos entre teatro, política y religión, repasa su experiencia en el cine y comparte su mirada sobre las nuevas generaciones de estudiantes de teatro, en quienes reconoce una mayor diversidad, experimentación y voluntad de expresarse frente a un mundo que, en sus palabras, está "hecho mierda". Las funciones estarán presentes todos los viernes de octubre de la mano de Maniobra Teatro Club, en Tercer Espacio Ciudad Vieja: Juan Carlos Gómez 1463. Las entradas se encuentran disponibles y se consiguen vía WhatsApp: 099 557 886.
Cortesía de producción
Es una obra muy cuestionadora en cuanto a lo político, y elegiste contar la historia desde la figura de Jesús. ¿Por qué partir desde ahí?
Porque para escribir Nos juntamos para no matarnos antes de Cristo yo me inspiré en Misterio bufo de Darío Fo. Él fue un actor, activista político y estudioso del teatro, un capo. Escribió Misterio bufo sobre sátiras políticas medievales humorísticas en cuanto a la figura de Dios, la Iglesia y todo lo que se vivía en la época. Para eso hay que tener en cuenta también lo que pasaba en la Edad Media, que es de público conocimiento. Entonces Darío Fo lo que hizo fue investigar todos estos cuentos, estas juglarías que había en la Edad Media. Las recopiló y escribió, junto a su esposa, Misterio bufo. Yo leyendo el libro me maté de risa, tiene un humor vigente hasta el día de hoy, como la miseria sigue vigente hasta el día de hoy. Las injusticias, la miseria, la pobreza. Elegí agarrar la figura de Jesús como para contar a través de él algunas partes de esta historia.
Nos juntamos para no matarnos antes de Cristo tiene seis sketches hilvanados donde Jesús, sus amigos, Judas y unos raperos, a modo de juglaría urbana popular, cuentan la situación de los últimos días de Jesús y hacemos un paralelismo con lo que pasa hoy en día, que no es muy lejano a lo que pasaba en ese entonces. Muerte, hambre, genocidio, destrucción, injusticias y demás. Todo en tono de humor. Tenemos una influencia muy marcada en esto de Nos juntamos para no matarnos; el tono de los sketches es cercano, muy referencial, tienen una impronta muy fuerte de Portas Dos Fundos, que es un grupo de comedia brasileño. Son políticos y muy graciosos. Tiene una impronta fuerte también de los Monty Python, de los Bla Bla, que es un grupo argentino que también se dedica a los sketches y hace teatro, del dúo Suttotos, de Mad TV, un programa de sketches de Estados Unidos de fines de los 90, principios de los 2000. El formato sketch es un formato de la comedia quizá de mis favoritos.
Teniendo en cuenta su perfil humorístico, ¿la obra trabaja con la crítica hacia lo político o también a lo religioso?
No, ni ahí. Nosotros en ningún momento nos metemos con la Iglesia como institución ni con los fieles. En ese sentido guardamos un respeto, no por tratar de ser políticamente correctos, sino porque el espectáculo es de la situación presente de Jesús ahí, en los últimos días. Jesús con Judas, Jesús con sus padres. El pueblo pidiendo por Jesús, pidiendo por Dios, pero no. Nosotros en este caso no hacemos una crítica hacia la Iglesia como institución, porque de hecho en verdad en esa época en la que nosotros situamos los sketches la Iglesia Católica como tal no existía, vino después de Cristo. Está muy presente Jesús como un humano más, como un joven revolucionario con buenas ideas. Un judío palestino.
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¿Te interesan particularmente la historia o las religiones?
A mí las religiones son algo que me superinteresa. El hecho también de cómo llegué ahí es como te decía, llego a escribir esto por Darío Fo y el punto de partida fue Misterio Bufo. Ahí fui a revisar parte de las juglarías medievales y a ver el teatro en la Edad Media, que el oficial era 100% religioso. Y el teatro que no era religioso no era permitido y se hacía de manera clandestina en la calle. Y ese teatro de Misterio bufo es ese, es el de las juglarías. ¿Por qué hago esto? Porque es un teatro popular y universal. Es el teatro que trato de hacer yo en este caso. Sketches yo como autor y director ya he hecho, unos totalmente diferentes, más absurdos. El formato sketches es algo que me gusta mucho, me entretiene mucho. El juego está muy vivo, y es lo que digo. Es popular y universal, y en poco tiempo aunque no parezca pasan muchas cosas.
También tenés experiencia en cine. Se habla mucho de las diferencias que hay a la hora de trabajar en teatro y en cine, quizás fórmulas o modos que se pueden contradecir. ¿Cómo has vivido ese cambio desde tu trabajo?
Sí. En realidad para mí la experiencia audiovisual que hay acá vino a partir de lo que pasó en la pandemia, que por cuestiones económicas filmar en Argentina era muy riesgoso, entonces las producciones vinieron para acá. Tuve participaciones grandes y otras más pequeñas. En realidad el hecho de actuar en cine y actuar en teatro es totalmente diferente en cuanto a los tiempos que se manejan de preparación, como el rédito económico, como también la metodología y las formas de trabajo. En el teatro, sobre todo en Nos juntamos para no matarnos, la actuación está muy amplificada, y en el cine no. Es algo un poquito más pequeño y sutil al ojo.
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También sos docente de teatro. ¿Cómo ves a las generaciones más nuevas de estudiantes? ¿Hay muchos cambios generacionales?
Sí, lo que veo en las nuevas generaciones —porque soy profesor hace mucho tiempo—, es que el mundo está tan hecho mierda que vienen con más ganas de hacer, de exponerse y de denunciar. Demostrar realmente lo que están viviendo y lo que está pasando, y no tanto alinearse a una moda o un estilo, sino ser más expresionistas. Tanto en el sentido de la palabra como en el sentido de la vanguardia. Están más aggiornados a los nuevos lenguajes, vienen con otro chip, son más diversos, heterogéneos, experimentales, performáticos. Vienen con unas ganas tremendas y un montón de información que nosotros, los que somos un poco más viejos o de mediana edad, tenemos que atender, escuchar y respetar, porque hay una verdad muy grande ahí en los pibes.