Para la reciente pero inmensa historia de los videojuegos, resulta impensable desconocer el impacto que los juegos de disparos en primera persona (FPS, por sus siglas en inglés) dejaron en la industria. Desde Doom y Wolfenstein hasta Counter-Strike y Call of Duty, el género atravesó distintas revoluciones, pero pocas fueron tan importantes como la que provocó Halo.

El 15 de noviembre de 2001 salió Halo: Combat Evolved, título de lanzamiento de la primera Xbox y uno de los juegos que demostró que los FPS, hasta entonces asociados principalmente a las computadoras, también podían dominar las consolas.

En Uruguay, su impacto fue menor por la situación económica de la región y el posterior furor de la PlayStation 2. En Norteamérica y Europa, en cambio, fue un éxito rotundo, y convirtió a Bungie en uno de los estudios más prestigiosos de la industria.

Esa etapa terminó en 2010 con Halo: Reach, cuando Bungie dejó la saga en manos de una nueva empresa, 343 Industries. Esta nueva administración se caracterizó por 15 años de polémicas, decisiones cuestionadas y tres nuevas entregas que dividieron a la comunidad. En 2025, 343 pasó a llamarse Halo Studios y decidió reinventarse nuevamente, volviendo al juego que había iniciado todo. Así nació Halo: Campaign Evolved, un remake o reconstrucción del juego original.

La finalidad de Campaign Evolved es hacer llegar esa magia a nuevas audiencias, principalmente los jugadores de su competencia, PlayStation, y traer de vuelta a aquel fan que quedó desencantado con el manejo de los últimos títulos. En ese sentido, el juego presenta un problema: más allá de la noble intención, varios de los cambios evidencian que Halo Studios parece no entender por qué el juego original funcionó tan bien en primer lugar.

Qué hay que saber

Halo: Campaign Evolved en un principio se creó a modo de prueba para “comprobar” la viabilidad de Unreal Engine, uno de los motores gráficos más utilizados en la industria, pero en un “ya que estamos” decidieron seguirlo y publicarlo como un producto completo, que salió oficialmente este martes para XBOX, PC y PlayStation.

En términos de historia, Campaign Evolved sigue fielmente la trama del juego y no busca reinventar la rueda. Halo está ambientado en el año 2552 y empieza cuando una nave espacial, el Pillar of Autumn, escapa de una batalla y llega por accidente a un gigantesco mundo artificial con forma de anillo (de ahí el nombre). El jugador controla al Jefe Maestro, de nombre John 117, un supersoldado estoico que viste una armadura avanzada, acompañado por Cortana, una inteligencia artificial que se comunica con él desde su traje.

En una desesperada evacuación, el Jefe Maestro aterriza en Halo y comienza a rescatar supervivientes mientras combate a quienes los perseguían: el Covenant, una facción de religiosos extremistas de distintas especies alienígenas. Al principio, los humanos creen que el anillo puede ser una poderosa arma que deben controlar antes que sus enemigos. Sin embargo, mientras exploran sus instalaciones, descubren que Halo oculta algo mucho más peligroso.

Cómo corre

A nivel técnico, el juego funciona y corre increíblemente bien. Para quedar en claro, la versión jugada y referenciada en esta nota fue la de computadora, en un equipo de gama media alta, en la que solo hubo problemas de rendimiento en dos situaciones particulares en un total de 12 horas de juego.

Este elogio no es menor, ya que Unreal Engine ha sido conocido por ser inestable y causar problemas en el pasado, al punto de frustrar la experiencia de juegos como Star Wars: Jedi Survivor (2023) y Metal Gear Solid: Delta (2025).

Especificaciones del equipo

PC utilizada para la prueba

GPU Nvidia GeForce RTX 4060 8GB OC
CPU AMD Ryzen 5 7600X
RAM 32GB Corsair Vengeance DDR5 5200 MHz
Motherboard MSI Pro B650M-P

En esta configuración, el juego corrió sin problemas significativos durante 12 horas, con solo dos situaciones puntuales de caída de rendimiento.

Fuera de eso, la configuración utilizada en esta partida fue de gráficos medios, con texturas en calidad alta y ayuda del DLSS de Nvidia que, traducido al criollo, la computadora hizo magia para que el juego se vea y ande mejor de lo que puede hacer con sus especificaciones.

Lo bueno y lo nuevo

Al ser un remake, es decir, una reimaginación del juego original, juzgar Campaign Evolved por sí solo resulta intelectualmente deshonesto. Pesa mucho el valor que tiene comparado con su antecesor.

Muchos de los puntos fuertes del juego original se mantienen. La historia es sencilla y fácil de seguir como al mismo tiempo da lugar para generar intriga, misterio e incentivar la exploración. Los personajes y los lugares visitados son diversos, únicos e interesantes, con un combate sólido y una amplia variedad de armas. Dan ganas de conocer ese universo.

En comparación con el juego original, algunos de los cambios de diálogo ayudan a reforzar algunas de las ideas y puntos de la trama que pueden perderse si uno es despistado.

También hay nuevos planos que verdaderamente ayudan con la caracterización de algunos personajes. El mejor ejemplo para esto es el caso de Foe Hammer, una piloto que ayuda, transporta y da recursos al jugador a lo largo de toda la campaña, a la que por 25 años nunca se le conoció más que la voz. Con los nuevos planos del remake finalmente se le puede ver el rostro, un pequeño pero más que bienvenido cambio que le da más fuerza a la clásica historia y a un personaje querido por la comunidad.

La modernización como un problema

Halo: Campaign Evolved no es un caso nuevo ni aislado. Sobran precedentes de remakes, ya sean nuevas traducciones de libros clásicos o interpretaciones cinematográficas como La Odisea de Christopher Nolan, o videojuegos como Resident Evil, Final Fantasy VII y Persona.

Sin embargo, entre estos prepondera un problema de fondo: cambios subversivos, disruptivos e injustificados. 

Recapitulando, Halo Combat Evolved no necesita un remake. Es bienvenido y está en el interés de todos los entusiastas de la saga ver caras nuevas que compartan el aprecio que Halo generó en sus 25 años. Lo que Halo Studios no entiende es que el juego fue popular por algo, y extirpar esos valores lo cambia fundamentalmente.

Acá es cuando entran esas tres nuevas misiones, un prólogo titulado "Operation Meteorite".

Años antes de la historia principal, Johnson y el Jefe Maestro se encuentran con una secta secreta del Covenant que realiza experimentos dudosos sobre otros soldados, algo que tiene una conexión no menor con los juegos de 343 industries.

El concepto, que en un principio busca conectar las nuevas historias con las originales, es totalmente saboteado por la teniente Williams, una soldado que le tiene rencor a los spartans (supersoldados como el Jefe Maestro) y se lo hace saber al jugador múltiples veces, en un tipo de lenguaje y tono típico de la generación millennial (sarcástico, sobrador y condescendiente).

Lejos de ser entrañable, el personaje despertó malas reacciones en la mayoría de la comunidad, cuando queda claro que la intención es empatizar con el rencor y admirar que madure y logre zanjar las diferencias.

Después de más de una década de juegos en los que la infantería es alegre, motivada y fraterna con el jugador cada vez que pone pie en las distintas campañas, es difícil tomarse a Williams solo como un personaje mal escrito y no como un intento de sabotaje.

Más allá de si el motivo es justificado o no, hay un hilo conductor en todas estas adaptaciones y modernizaciones que, sin importar la intención, tienen un mismo efecto: la alienación de la audiencia original.

Al retener algunos de los aspectos que hicieron de Combat Evolved un juego muy querido, el jugador nuevo que no tocó un Halo en su vida no va a discernir qué es nuevo y qué no. Eso da una entrada a una nueva generación de aficionados que, sin saberlo, cambian fundamentalmente el suelo de opinión y apoyan indirectamente a la erosión de la identidad de una saga.

¿Es malo tener pluralidad de opiniones? ¿Está mal que nuevos grupos tengan acceso a lo que otros disfrutaron por años y diversificar el ambiente? Para nada. El problema es cuando se transforma en un reemplazo, y este es uno de estos casos.

La grieta que se formó con la partida de Bungie en 2010, 16 años después, se sigue ensanchando.

En resumen

Halo: Campaign Evolved no es un mal juego, pero fracasa como adaptación. La esencia está, pero peor en todos los sentidos. Todos sus aciertos son méritos de su época y están erosionados con respecto a la entrega original.

Existiendo una opción para jugar al original actualmente —The Master Chief Collection, la mejor forma de adentrarse con acceso a la trilogía original, Halo 4 y los dos spin offs de Bungie—, es difícil recomendar su modernización. Únicamente los jugadores de PlayStation, cuya única opción para adentrarse en la saga es esta entrega, tienen un motivo justificado para darle una oportunidad.

Halo: Campaign Evolved

Pros

  • Excelente rendimiento y gráficos
  • Es fiel a la historia original
  • Se conserva la icónica banda sonora
  • La esencia de los personajes está casi intacta
  • La historia tiene mejoras con algunos cambios de diálogo y nuevos planos

Contras

  • Esprintar rompe el juego y es antitético al diseño original
  • Se reciclan muchos recursos de juegos anteriores que no congenian con la identidad del primer Halo
  • Hay cambios en las actuaciones de voz que empeoran algunos momentos de la historia
  • Mantiene los mismos problemas que el juego del 2001 y no intenta rediseñarlos en lo absoluto