Si bien el género del reality show fue creado a principios de la década de 1990, recién alcanzó su apogeo una vez comenzado el siglo XXI. En tiempos en los que las redes sociales aún no existían y tampoco existía la posibilidad de publicar nuestro día a día, la idea de obtener un pantallazo de la cotidianeidad de distintas personas —famosas o no— hizo que la curiosidad creciera.

Big Brother —cuyo nombre está inspirado en la novela 1984, de George Orwell— fue una idea de John de Mol, un productor neerlandés. La primera edición fue llevada a cabo en los Países Bajos, y la premisa era simple: 12 desconocidos, elegidos en un casting, debían convivir en una casa durante entre 90 y 115 días, aislados del resto del mundo y con cámaras y micrófonos siguiéndolos las 24 horas del día, los siete días de la semana. 

El programa no tardó en ser un éxito y desparramarse por el resto del mundo. A los uruguayos les llegaban las numerosas temporadas de la edición argentina, plagada de momentos memorables, como el “vas a tener que hacerte fuerte” de Soledad Silveyra, cuando le contaba a una expulsada que las Torres Gemelas habían sido escenario de un atentado, o personajes controversiales como Cristian U.

En 2022, y tras seis años en pausa, la décima temporada se llevó a cabo. Así, Gran Hermano volvía a ser furor en esta región. En ese caso, quien resultó ganador fue Marcos Ginocchio. Sin embargo, en las siguientes entregas, dos uruguayos se llevaron el premio: Bautista Mascia y Santiago “Tato” Algorta.

Puede que esto haya hecho sonar las alarmas de Canal 10 y, tras años de negarse a intentarlo, decidieran asumir el riesgo de cumplir lo que significaba un sueño para ellos: lanzar una edición uruguaya de Gran Hermano.

“Esto es un hito muy importante para la televisión uruguaya, entonces hay que acompañar para que después aparezcan otras cosas que son maravillosas”, explica “Colo” Gianarelli, en entrevista con Montevideo Portal.

Gianarelli se define como un amante de la televisión, por lo que haber sido elegido para conducir esta primera temporada es un motivo de alegría para él. Ya cuenta con experiencia en franquicias adaptadas a nuestro país: participó en MasterChef Celebrity —y lo ganó—, es conductor de la versión tradicional de este programa y, además, conduce Polémica en el Bar.

Gianarelli se muestra escéptico a la idea de que somos "muy aburridos y muy grises" para formatos como este, y está determinado a que sea un éxito. Las inscripciones para participar siguen abiertas y la única condición es ser mayor de 18 años. 

¿Te has preparado viendo ediciones internacionales? ¿Hay algún conductor en particular que te inspire?

Siempre digo lo mismo, pero me gusta marcarlo: soy amante de la televisión. Soy el que se levanta y prende la tele a las 6 de la mañana antes de irse a dar clase al colegio, y también amo la televisión en vivo. Me parece que este formato es una mezcla de todo eso, con derivaciones en redes sociales. Todo lo que pasa en Gran Hermano, por lo menos cuando participa el conductor e interactúa con los participantes, es en vivo. No hay nada marcado.

Miré todas las ediciones: la de Solita Silveira, la de Pelufo, la de Rial, la de Santiago del Moro. Ahora vi algunos formatos brasileños y chilenos. Lo que hago es tomar lo que me gusta de cada uno. Muchas veces me dicen, capaz que es por el parecido, que me parezco a Santiago del Moro, pero hay muchas cosas que me gustan de él y hay otras que no me gustan. Yo respeto mucho los lugares de cada uno y lo que hace la producción; no me gusta mucho meterme en esas decisiones. Respeto ese lugar y también al que te mira desde afuera. Entonces, tomo algunas cosas y otras no. Me gusta mucho la sensibilidad que tenía Solita Silveira. Era otra televisión, otro momento, pero me gustaba mucho. Rial tenía ese picante que muchas veces hay que tener. Voy armando un “backup” de herramientas de todos esos conductores. A mí Peluffo me gustaba mucho. Yo creo que no es el más importante de todos, pero me gustaba mucho lo que hacía.

Dijiste en otra entrevista que buscás una edición representativa de lo que es la sociedad uruguaya. Vos también tenés experiencia en otras ediciones de formatos internacionales como MasterChef, incluso Polémica en el Bar. ¿Qué tendencia se repite al traer formatos internacionales a Uruguay?

Por ejemplo, en MasterChef lo que se repite es cómo lo viven los participantes. Yo estuve de los dos lados, como participante y conductor, y es una experiencia transformadora. Cuando vas caminando con el plato al jurado, vos decís: “¿pero me estoy poniendo nervioso por una devolución?” Y sí, te estás poniendo nervioso y podés llorar, reírte, enojarte, todo en ese momento. Acá es muy impredecible. Marcos Gorban, que fue el asesor en Argentina de los primeros seis y que también está trabajando con nosotros, dice que es muy impredecible lo que pasa en la casa y el casting.

Queremos que sea representativo del Uruguay, pero queremos ver qué va a pasar. Está la imagen de que somos aburridos, somos grises. No sé si va a pasar eso en la casa. Primero, porque hace mucho tiempo que está el formato en otras partes del mundo y lo consumimos acá en Uruguay. Tenemos la idea de que vuelva la esencia de gente común y corriente viviendo dentro de una casa y en encierro durante mucho tiempo. Creo que lo más importante es cómo lo viven los participantes. Después, los estímulos que se dan desde afuera creo que forman parte de la idiosincrasia del país. Argentina es un país power, de guerra, de opiniones encontradas, de pelearse en la tele, y acá no somos tan así. Pero eso es lo que te digo en la previa. Después, cuando en el segundo semestre se prendan las luces de la casa, vamos a ver qué tan significativo es de la realidad uruguaya.

Si pudieras elegir otro programa de esa misma línea que se pudiera traer a Uruguay, ¿cuál elegirías?

Hay muchos. Operación Triunfo es un formato lindo; en algunas partes del mundo se está haciendo MasterChef 24/7, que es el aislamiento sumado a la cocina. Hay cosas interesantes de American Idol. Ojalá que este sea el puntapié para que otros, o el mismo Canal 10, pueda traer otros formatos. Yo creo que eso va a acercar gente a la tele y también es importante que este formato va a ser para la familia: Gran Hermano es para la familia. Por más de que vemos algunas cosas que no están bien, es lo que pasa en la vida, entonces que dé lugar a conversar.

¿Qué tendría que pasar en diciembre con Gran Hermano para que puedas decir “tarea cumplida”?

Que todo el mundo hable de Gran Hermano me parece que es un sueño, y que mi rol pase desapercibido. Si no hablan mucho de mí es porque lo que estoy haciendo está bien. Acá lo importante es el formato. Lo mismo decía MasterChef: lo importante son los participantes, son los que cocinan y es el jurado. El conductor es un accesorio para que ellos se luzcan. Yo creo que, si en Gran Hermano logramos que la gente hable de ellos y que se sientan protagonistas, tarea cumplida. Estoy recontra feliz de ser el conductor, pero disfrutemos de que es una marca importantísima para la televisión.