Las cigarras en el patio un domingo de verano. Los gritos de su hermano menor, cuando era niño. El camión que pasaba por la puerta de su casa diciendo con un altoparlante "¡vendo, compro puerta, ventana, silla vieja!". Su padre escuchando León Gieco. Películas de Disney, con su música. Su abuelo escuchando tangos y folklore en casete.
Eso, en la infancia.
Los sonidos del boliche, de las fiestas. El reggeatón y la música urbana. Los Jonas Brothers y la música teen de Disney. El teatro musical. La exploración y el amor aún más fuerte por la música.
Eso, en la adolescencia.
Los sonidos de la ciudad. Los autos, las bocinas. Los beats en el estudio donde graba. El click en el auricular que se pone cuando sube al escenario para tocar en vivo. Los aplausos, la gente gritando.
Eso, ahora.
Yami Safdie (1997) creció en Haedo, en la Provincia de Buenos Aires. Estudió canto y teatro musical desde los 9 años y, en su adolescencia, en el Conservatorio Alberto Ginastera. Con más años, más grande, cursó la Licenciatura en Artes Escénicas. Pero la razón por la que sus letras y su voz llegaron a los oídos de la gente no fueron esas (aunque seguramente aportó).
A los 19 años, Safdie empezó a subir covers de canciones a sus redes sociales. La audiencia y los seguidores, de a poco, empezaron a crecer en medios como Instagram y TikTok. Aunque el despegue no fue enseguida. Tanto es así que, de 2018 a 2020, trabajaba como animadora de fiestas infantiles, usualmente disfrazada de princesa de Disney.
Has dicho ya que tus canciones son una suerte de diario íntimo, lo cual me hizo acordar mucho a Taylor Swift, ¿qué no te gustaría perder nunca a la hora de componer?
Eso. Me gustaría no perder nunca la honestidad y el escribir desde el corazón, y desde realmente la necesidad de contar algo y no escribir por escribir, o pensando en lo que va a pegar de lo que la gente va a escuchar. Sino realmente ser yo y hacerlo a mi manera.
Brecht, el dramaturgo alemán, decía que el arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino que es un martillo para darle forma. ¿Para ti la música es eso?
Sí, un poco y un poco. Yo creo que el arte muestra un poco la realidad, pero a la vez elegimos qué mostrar de la realidad. Entonces, hay ahí una decisión que claramente se está tomando. Así que sí, pienso que sí, lo que cada uno elige contar o mostrar a través de la música de alguna forma influye después en lo que todos como sociedad terminamos escuchando, pensando y sintiendo. Así que ahí hay una responsabilidad y un ser consciente de qué estamos eligiendo decir y mostrar.