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Make Uruguay Depressive Again

Vuelve el Tacua Noise a Montevideo: “Es una especie de embajada simbólica”

Federico Cáceres y Natalia Soboredo, de Incluso Si Es Un Susurro Soviético y Julia Lunar, hablan sobre descentralizar el indie.

14.08.2026 16:42

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Por Gastón González Napoli
ggnapoli

El vínculo entre el rock uruguayo y el centro del país no se agotó con la era Pilsen Rock, ni con los festivales masivos que lo han tratado de imitar. En otra escala, apuntando a otro público y a hacerle espacio a un género reducido por definición, el independiente, el Tacua Noise lleva ya siete ediciones en el departamento más grande del territorio. En ese camino se ha ido labrando una marca y consiguiendo una triangulación con Montevideo y Buenos Aires.

Este sábado 22 de agosto tendrá lugar el octavo, por segunda vez en la capital: en la Sala Rondeau, con Dani Umpi a la cabeza y con la presentación de Nostalgia digital (2025), el disco debut del proyecto Julia Lunar, como otro gran atractivo. También se presentan Incluso Si Es Un Susurro Soviético, los argentinos Los Subtítulos y La Real Academia, y Julen y la Gente Sola como los únicos montevideanos.

Sobre el trabajo “hazlo tú mismo”, resistir con el indie en Tacuarembó, la importancia de Darnauchans y de Nostalgia digital conversamos con los impulsores del festival, Federico Cáceres (líder de Incluso…) y Natalia Soboredo (de Incluso… y Julia Lunar).

Las entradas para el Tacua Noise se pueden encontrar en este link.

Esta es la segunda edición que hacen acá en Montevideo. ¿Por qué decidieron traerlo para acá?

Natalia Soboredo (N.S.): Se dio como un proceso medio natural. Nosotros vivimos en Tacuarembó y se nos dio la oportunidad, especialmente con Incluso Si Es Un Susurro Soviético, de tocar muchísimo en Montevideo. Pasamos dos o tres años yendo a tocar una vez por mes, que para una banda de Tacuarembó es…

Un montón.

Federico Cáceres (F.C.): No existe.

N.S.: Conllevó cansancio y esfuerzo de todo tipo, pero vino con ese saldo del estrés positivo, la pasás bien y lo querés seguir haciendo. También era la excusa de vernos con nuestros amigos de allá. Y nos recibían tan bien y nos trataban tan bien…

F.C.: Y estaban viniendo a los Tacua Noise de acá. No solo las bandas que nosotros invitábamos a tocar, sino que el público decía, “bueno, en diciembre es el Tacua Noise”, se sacaban los pasajes, venían, se alquilaban un hotel, andaban todo el día paseando en la ciudad, de noche iban a las bandas. Vivían toda la experiencia Tacua Noise.

Es una propuesta descentralizadora.

N.S.: Exactamente, sí, descentralizar. Por nosotros, para darnos el gusto de vivirlo acá en nuestro pueblo, y por los gurises más chicos, que no tienen un espacio para tocar acá o que no pueden ir a ver a una banda a Montevideo, de repente. Traérsela acá, traer el indie montevideano y hacerlo confluir con propuestas de Tacuarembó.

Hay festivales en el interior, pero son o para otros géneros o, hablando mal y pronto, siempre van las mismas bandas. Llaman a los grandes porque son los que llevan el público masivo. Un festival que atraiga público y que lleve bandas indie, no es tan habitual, por lo menos, que se logre instalar como una marca, ¿no?

F.C.: Me ericé [se ríe].

N.S.: Nosotros no somos del todo conscientes de eso hasta que sucede, y creo que está bueno. Hemos logrado conservar esa sorpresa en cada edición de, “fua, vino un montón de gente”. No lo podemos creer. Es totalmente honesto.

F.C.: O tal persona habló del Tacua Noise… es tremendo. O alguien te escribe y dice, “bo, acabo de salir a la calle y ya vi dos o tres remeras del Tacua Noise”.

N.S.: Las cosas las hacemos desde el "hazlo tú mismo", esa es la filosofía que nos une, y se dio de forma muy natural el hecho de llegar a Montevideo. Porque yo creo que en torno a Tacua Noise se armó una escena, me enloquece cada vez que lo pienso, que no tiene que ver solo con nosotros que estamos gestionando el festival. Son las bandas, y no es una comunidad solo de artistas: el público forma parte. Yo lo veo como un momento de catarsis colectiva. A veces es re sana la catarsis, pero lo veo muy desde lo individual. Y que se pueda hacer catarsis de forma colectiva, en un momento todos juntos, atravesados por emociones medio parecidas, y dejando parte de nuestra alma ahí con los escenarios que hacemos nosotros para estar a la altura del público... se arma una bola ahí preciosa de sanar cosas, o de poder pararnos un momento a sentir juntos sin esta máquina espantosa en la que se ha convertido el mundo, ¿viste? Eso me parece re valioso.

Me re fui por las ramas… ah, sí, porque quería decir esto [se ríe]: es una comunidad tanto entre los músicos como el público, y también con gente que se arrimó y que forma parte de la escena, como El Bloque Radio, que están ahí para empujar, o el Fede Morosini [músico, líder de Julen y la Gente Sola], que está ahí, más allá de su banda y de que lo admiramos por su banda, como como uno más para pensar y para soñar con nosotros, y empujarnos desde la primera vez que nos dijo “vengan al Bluzz a tocar con Incluso”, o desde la vez, hace 10 años, que yo le mandé un mensaje y le dije “venite a Tacuarembó a tocar” y el Fede dijo “voy”. O sea, venite a tocar una casa, que era un centro cultural. 

F.C.: En Tacuarembó.

N.S.: No nos conocíamos todavía, no había la amistad preciosa que tenemos ahora, y el loco dijo “sí, voy”. Muchas veces las cosas se dan por eso, por el “sí, voy”. Esa escena es la que permite que sigan sucediendo las cosas.

Federico Cáceres y Natalia Soboredo. Crédito: Camila Leal

Federico Cáceres y Natalia Soboredo. Crédito: Camila Leal

Para pincharlos un poquito, ¿traerlo a Montevideo no diluye un poco eso que estamos hablando, de lograr esa escena allá, y lo interesante de que la gente va para allá? ¿No es centralizarlo?

NS: Yo creo que es como muy natural. La cantidad de tiempo que hemos andado arriba de un ómnibus de Turil en la ruta 5, en un sentido y en el otro, nosotros y las bandas que vienen para acá... como que Tacua Noise es un festival que dialoga de forma muy natural con Montevideo. Es un ida y vuelta, es hacer circular cultura hacia un lado y hacia el otro. Para nosotros, cada vez que vamos a Montevideo, es como plantar la bandera de Tacuarembó en ese espacio, como una especie de embajada simbólica. Es como una patriada, y lo vivimos así. Y, de algún modo, también ayuda a poner en el mapa o en la cartografía de la música nacional a Tacuarembó. ¡Puf, un montón eso!

[Risas] Me diste el título, te digo, con lo de la embajada simbólica. Ya cerramos la nota ahora, ya está.

F.C.: “Gracias, gurises”.

N.S.: No sé por qué estoy tan lúcida [se ríe].

F.C.: La principal edición siempre es en diciembre y en Tacuarembó, eso va a suceder todos los años. El 26 de diciembre hacemos el Tacua Noise 9 acá. Ya el año que viene estamos pensando en el Tacua Noise 10, pero nos pasa que queremos guardar el número 10 para diciembre y si llegamos a hacerlo en Montevideo no sabemos qué número le vamos a poner.

Es como los iPhone.

F.C.: 9 Pro Max.

O te acordás que era el Windows 98, Windows Vista… Podés tirar algo de eso.

F.C.: Tacua Noise Vista. Ta, eso, la principal es acá, pero la ida a Montevideo es como ir a poner una embajada, a mostrar el sonido, parte del sonido tacuaremboense. Nosotros representamos la música contracultural, yo creo, de Tacuarembó, porque Tacuarembó es folklore…

N.S.: Patria gaucha y Gardel, básicamente.

F.C.: También la cumbia de acá del norte. Que a nosotros nos gusta también, nos criamos escuchando Sonido Profesional, Mario Silva.

Marito Silva era un rockstar.

F.C.: Era un rockstar. Y para eso sí hay un hay público, hay un mercado. Vos tenés una banda de cumbia, de folklore, acá, y podés tocar todos los fines de semana si querés. Después, hacés una banda de postpunk o hacés una banda de bedroom pop, y, “no, mijo, ¿qué es eso?”.

N.S.: “Vaya pa’ las casas”.

F.C.: Siempre hubo microescenas de rock, pasaba que se terminaban desarmando porque no hay un espacio, que vos tengas la certeza de, “bueno, voy hacer mi banda y tengo lugares para tocar y estoy acompañado y ayudado”. Nati, antes de la pandemia, tenía el Festival Alternativo, que es anterior al Tacua Noise.

N.C.: Era como un proto Tacua Noise, con una curaduría medio deforme, que yo todavía no había entendido algunas cosas, pero dio la energía para armar esto otro.

F.C.: Eso, y Natalia fue como la primera que trajo la palabra indie a Tacuarembó. A todo le decíamos rock alternativo, porque cuando éramos adolescentes todos escuchábamos Nirvana, ponele. A no ser alguna banda punk, o la escena más hardcore que había acá. O death metal. Tacuarembó tenía muchas bandas de death metal.

Qué habrá ahí en Tacuarembó…

N.S.: La gente tiene ganas de gritar.

F.C.: Natalia trajo a Fede Morosini, trajo a Algodón. Para Tacuarembó era totalmente nuevo. Ahí empezamos a entender que se podía hablar de la tristeza, de los sentimientos, que no todo era violencia o querer destruir el mundo, si no tipo “estoy destruido, pero quiero cantar una canción”.

N.S.: Y descubrimos gente con ganas de ver eso. No solo gurises, es un público intergeneracional, que para nosotros está buenísimo, la pasamos re bien. Compartimos gente de todas las edades.

F.C.: Viste que usamos mucho a Darnauchans en los afiches. Se nos acercó uno que era amigo de Darnauchans, Leo Librán, y lo invitamos a ir al al Tacua Noise 7. Estaba re contento. La hija de él vive en Europa, viene a los Tacua Noise; o sea, cosas re locas. Me acuerdo de haberlo visto que sacaba fotos a las visuales, que Marcio —Bicho Pragmático, es el encargado de las visuales del Tacua Noise— había hecho una del Darno: está fumando y le puso el movimiento del humo nomás. Eso estaba en las pantallas, y él quedó alucinado con eso, le mandaba fotos a los amigos. Fue una manera también de que él viera el legado que dejó su amigo en los más jóvenes.

N.S.: Un día nos juntamos a tomar un café y él nos decía, “qué lindo saber que ustedes, que son de otra generación, también lo recuerdan y siguen escuchando sus canciones, también se pueden sentir identificados con esa forma de poética”. Fue re lindo.

Natalia, vos en el festival es tu oportunidad para presentar tu disco de Julia Lunar, Nostalgia digital. Estás de headliner en el afiche y todo.

N.S.: Eso es culpa de él [se ríe]. Yo todavía no puedo creer que mi primer disco haya salido por un lugar que una siempre soñaba pertenecer, que era Little [Butterfly Records], eso como primera cosa. Y trato de vivirlo así, con la sorpresa de un niño, de “qué lindo esto que está pasando”.

La tapa me encanta.

N.S.: ¿Te gusta? La hizo Fede… ¡Me cuesta mucho hablar de mí!

Y, bueno, hay que venderse.

N.S.: El Tacua Noise me sale más fácil. Estoy re contenta, eran un montón de canciones que yo tenía juntas, tenía las letras y no había encontrado un canal. Cuando conocí a Fede, fue la persona indicada: es el productor del disco y es el encargado de la música, porque yo puedo agarrar una guitarra y hacer tres pavadas, pero no lo suficiente como para defender mis canciones. Salió ese disco, que para mí es re lindo porque habla de ser adolescente en un pequeño pueblo como Tacuarembó.

En los 2000.

Y que empiece a aparecer Internet, y que vos estés despertándote al mundo siendo un poco más grande y teniendo un montón de sentimientos y todo eso que sabemos que es la adolescencia, que es precioso y horrible a la vez, y, encima, sumado a que podés chatear por Messenger con una persona que no sabés ni dónde está. Era un montón, aprender a querer en persona y en pantallas. Me gustó pila poder retratar esa época en ese disco.

Llegó el momento de que había que sacar las canciones para afuera y presentarlo, que, si bien son canciones que venimos haciendo un montón y venimos tocando en diferentes fechas, había que encontrar un momento de presentarlo oficialmente, y yo quise hacerlo en mi casa, que es el Tacua Noise.

F.C.: Nuestra casa ambulante.

N.S.: Sabelo, que va para todas partes. Para sentirme abrazada por los amigos que me han acompañado siempre, que son los compañeros que tocan con nosotros, y que es el Fede Morosini —como una especie de escudería para la presentación del disco, me decía el Fede, yo me emocioné mucho—, también poder tocar con Incluso. Y este que esté Dani Umpi.

…que es el otro el otro cabeza del festival. Otro tacuaremboense.

N.S.: Tenemos muy buena onda con Dani hace mucho tiempo. Acá, en Tacuarembó, pudimos compartir en un festival, que se llamó Qué Hay Hoy Festi. Fue uno de los primeros toques con Julia Lunar.

F.C.: Después Dani vino a tocar el teatro Escayola. Lo fuimos a ver, lo acompañamos, y después él nos dijo, “quiero hacer un after, pero en su casa, en su patio”. Tenemos una hamburguesería, que se llama Burgerama.

N.S.: Porque trabajamos.

F.C.: El año pasado hicimos unos “Patioramas”, que le decíamos, que venía alguien a tocar con la guitarra acústica. Y Dani dijo, “yo quiero hacer el after, pero ahí, en el patio de su casa”. Era invierno, hasta un parrillero con leña prendimos pa’ fueguito. Y éramos varios amigos que habían ido al toque y fue tremendo, fue como un aquelarre lindo.

Al otro día lo llevamos a Dani a conocer su banco, porque tiene un banco acá en Tacuarembó. En una avenida está lleno de bancos que tienen los nombres de artistas, tipo Lucas Sugo, Gardel, y está Dani Umpi. No podía creer.

N.S.: Dani miraba y decía “uh, están todos muertos”.

F.C.: “La puta madre” [risas]

Después, aparte de ustedes tocan también dos bandas argentinas. Los Subtítulos y La Real Academia. Ustedes dicen que es una triangulación Buenos Aires, Tacuarembó, Montevideo.

F.C.: Y ahora nos vamos a La Plata con el Tacua Noise. Que La Plata es como la cuna del indie.

Claro, de las bandas con nombre largo.

F.C.: Sí. [Cuenta las palabras] Él Mató a un Policía Motorizado, son seis. Incluso Si Es Un Susurro Soviético [cuenta seis con los dedos].

Mirá, todo pensado.

F.C.: Se lo pude decir a él.

¿Qué te contestó?

F.C.: “Qué bueno” [risas]. Yo le dije “perdón que te voy a hablar, ‘toy re nervioso”. Me dijo “tranquilo”, es re buena gente.

Como para ponerle un moño a la nota, ¿qué pueden adelantar del festival?

F.C.: Que vayan. Ahora el de Montevideo va a estar re lindo. Aparte, es en Sala Rondeau, que está revitalizando la escena.

N.S.: Es el 22 de agosto, y después el 24 de agosto, en Trillo, que es un emprendimiento gastronómico divino que conocimos, va a ser la preescucha del disco Uruguayan sadness, de Incluso Si Es Un Susurro Soviético. El Tacua Noise va a ser el último toque de Incluso antes de que salga el disco, que sale el 25 de agosto, que lo declaramos la nueva independencia.

Por Gastón González Napoli
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