Tomás Quintín Palma y la fórmula de “220 podcast”: “Somos dos amigos charlando”
El actor y conductor argentino presentará junto a Nico Guthmann su show en vivo en Inmigrantes este 30 de octubre.
Por Catalina Zabala
catazabalaa
En un ecosistema de podcasts donde abundan las conversaciones que parecen no tener apuro por llegar a ningún lado, Tomás Quintín Palma encontró en 220 Podcast un espacio para hacer de la charla un espectáculo en sí mismo. Entre el humor, las digresiones y la posibilidad de que cualquier tema derive en algo inesperado, el programa construye una identidad propia que juega con la entrevista y el entretenimiento al mismo tiempo.
Con una trayectoria vinculada con el humor y los nuevos formatos de comunicación, este actor y conductor argentino forma parte de una generación que a través de internet conectó con el público sin depender de las estructuras tradicionales de la televisión o la radio. En ese territorio, el podcast habilita una dinámica particular: conversaciones más extensas, códigos compartidos con la audiencia y una libertad que permite correrse de los recorridos previsibles.
¿Qué hace que una charla funcione? ¿Cómo se construye una identidad en un medio saturado de voces y contenidos? Quintín Palma conversó con LatidoBEAT sobre las posibilidades del género, el vínculo con quienes escuchan y los desafíos de sostener un proyecto en un escenario en permanente transformación.
Se presentará junto a Nicolás Guthmann, su compañero de proyecto, este 30 de octubre en Inmigrantes. Las entradas se encuentran disponibles y pueden adquirirse aquí.
220 Podcast arranca postpandemia, un momento en el que aparecen varios programas que tratan la actualidad con humor, un formato no tan común hasta ese entonces en los medios tradicionales. ¿Cómo ves ese cambio de estilo que apareció con el streaming?
Nosotros veníamos de los medios tradicionales y nos habían echado a todos, de una radio que se llamaba Blue, habían echado a Gente Sexy, a Últimos cartuchos, a nosotros, a todos. Quedamos todos medio huérfanos armando nuestros propios proyectos. Cartuchos [programa de Miguel Granados y Martín Garabal] hizo la primera propuesta así con cámaras, esa cosa de streaming que mezclaba radio con tele. Nosotros estábamos en la misma pero con menos éxito. Y habíamos hecho una especie de radio online antes de la pandemia, transmitíamos en casa, en lugares con suscripciones, como si fuéramos nuestros propios jefes. Y en pandemia se dio de empezar a transmitir todos los días en YouTube. Era muy raro, porque como no era en vivo y no había chat, medio que lo subías y no sabías si iba a haber alguien del otro lado. Nosotros teníamos una comunidad de radio anterior, pero de ahí a que nos siguieran era otro tema. Fue muy de a poco pero se fue armando. Y hay algo de la constancia y de haberlo hecho siempre que terminó armando un estilo, algo que con los años se fue haciendo más sólido. Hacerlo en vivo está muy bueno, porque es un encuentro real. A veces ves todos esos números y esos comentarios y sabés que hay alguien del otro lado, pero a veces no sabés si es real o no. Y después, cuando te los encontrás cuando viajás, en Neuquén, Bariloche, La Plata, Paraná, Santa Fe, que de golpe haya 100 personas ahí es muy raro.
¿Cómo se mantiene la espontaneidad que caracteriza el programa cuando tienen que mantenerla una hora al aire y hacerlo con frecuencia? ¿Hasta qué punto forma parte de sus personalidades y hasta dónde lo preparan previamente?
Hay una base que son las noticias, entonces Nico siempre tiene como una estructura para no perdernos o para no irnos por las ramas. Cualquier cosa volvemos hacia las noticias, y después yo también preparo algo para contarle; un concepto, alguna curiosidad, alguna boludez, y medio que si bien improvisamos, charlamos y jugamos, Nico está todo el tiempo informado, es muy curioso y lee cosas todo el tiempo. Siempre tenemos algo para decir en un punto. Y después, es la dinámica de dos amigos. Somos dos amigos charlando, y también hace muchos años que hacemos estas cosas de estar en radios, en medios, como 20 años capaz. Tenemos un oficio, sabemos que hay algunos límites que no se pueden cruzar. Pero lo bueno después del teatro es que sí nos permitimos cruzarlos, porque como no hay cámaras y no queda registro yo creo hay otro vértigo, es lo bueno del teatro. A veces capaz que Nico o yo podemos hablar mal de alguien o hacer algo que quizás otros conocen, o sea contar una anécdota de un famoso que es un garca, que no lo vamos a hacer en Youtube. Y en el teatro muere ahí, y eso nos da una libertad que tiene mucho de adrenalina.
Cortesía de producción
¿Qué tan distinta dirías que es entonces la dinámica que se da entre ustedes en los teatros y en el programa?
El teatro tiene mucho más vértigo, porque a veces si en YouTube nos la mandamos se puede editar, han pasado cosas a veces que después sacamos por las dudas, para que no se malinterprete y quede mal. Hay una mayor curaduría capaz al grabar que en vivo, que ya estás en el horno. Y encima está la noche, la gente, capaz que te tomaste una cerveza y te vas de boca, y qué sé yo, ya fue. Pero yo creo que hay otra adrenalina también cuando lo estás viendo, porque son dos amigos que no saben para dónde van a ir. Y a veces Nico no sabe para dónde puedo ir yo, capaz me aburro de algo que me dice Nico. Entonces está bueno verlo en vivo, porque se arma otra adrenalina. Por momentos hay un vértigo que no sabemos para dónde nos va a llevar. Incluso en la improvisación a veces nos sorprendemos nosotros mismos de a dónde fuimos y nos cagamos de risa. Tiene algo como del circo, yo me acuerdo de ver mucho circo: un acróbata tiene todo armado, porque sabe lo que hace, pero a la vez puede salir volando por el aire y partirse la espalda. A nosotros nos pasa lo mismo.
¿Y hasta qué punto la tranquilidad reside en que se conocen porque son amigos, o conversan cuáles son los límites antes de que empiece el programa?
Sí, hay una impunidad también, el amigo es como un familiar. Viste que una mamá te hace cosas que no te hace otra persona. Si otra persona se manejara con esa impunidad vos no le hablarías más o la mandarías a cagar, pero como es tu mamá vas tolerando. Y por ahí te hace cualquier cosa, y vos te lo bancás porque es tu mamá. Y medio que con Nico por momentos pasa eso, nos fumamos porque somos muy amigos, pero si yo le hago cosas que le hago a Nico a otro periodista me manda a cagar, tienen una imagen o un prestigio. Nosotros nos permitimos hacer algo desacartonado.
¿Y esa dinámica de impunidad que se da entre ustedes dos, no se deforma en el momento en el que recuerdan que tienen una audiencia tan grande? Sobre todo pensando en aquellos primeros programas.
Claro, en el teatro capaz que sí. Capaz que acelerás o le metés un ritmo, porque por ahí querés que la gente se ría o que reaccione. Los hacés participar, y nosotros cuando grabamos no tenemos gente, entonces también se arma un ida y vuelta con la gente ahí que hace preguntas, grita, entra en una complicidad y una energía muy distinta a cuando grabamos para YouTube.
Nos vemos en Inmigrantes, tenemos unas ganas bárbaras de ir porque no fuimos juntos a Uruguay con el podcast nunca, cada uno fue por separado. Pero nunca hicimos el podcast, así que la verdad que estamos muy manijas de estar allá.
Por Catalina Zabala
catazabalaa
Acerca de los comentarios
Hemos reformulado nuestra manera de mostrar comentarios, agregando tecnología de forma de que cada lector pueda decidir qué comentarios se le mostrarán en base a la valoración que tengan estos por parte de la comunidad. AMPLIAREsto es para poder mejorar el intercambio entre los usuarios y que sea un lugar que respete las normas de convivencia.
A su vez, habilitamos la casilla reportarcomentario@montevideo.com.uy, para que los lectores puedan reportar comentarios que consideren fuera de lugar y que rompan las normas de convivencia.
Si querés leerlo hacé clic aquí[+]