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Cine
Amor Animal

Ramiro Firme: “Sería lindo ver más caras conocidas en coproducciones uruguayas de cine”

Tras sumarse al universo de Sebastián Ortega, el actor y director analiza los nuevos formatos y desafíos de la producción local.

17.05.2026 14:15

Lectura: 10'

2026-05-17T14:15:00-03:00
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Por Sofía Durand Fernández
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En el mundo del cine local, es común encontrarse a Ramiro Firme. Puede estar detrás de cámara, dirigiendo un videoclip o un cortometraje, como también interpretando un amplio rango de personajes. Trabaja hace años en esto y, por lo general, acompañado de Santiago Musetti, su par creativo. Coescribieron y codirigieron Matagato (2022) y Los pibes perdidos, un cortometraje que piensan estrenar en 2027. 

Su papel estelar llegó con Amor Animal, una coproducción uruguaya y argentina de Sebastián Ortega para Prime Video. La trama consiste en la relación amorosa entre Nicolás, un chico de clase alta y Tatu, una joven de orígenes humildes que persigue una carrera musical. Firme interpreta a Walter, un personaje que toma relevancia episodio a episodio.

Tras la pandemia, Uruguay se convirtió en un centro para producciones cinematográficas. El actor dice que es cierto que se han abierto puertas para roles en realización, pero que todavía queda camino por recorrer para los roles de interpretación. "Se ha demostrado una y otra vez que en este país hay nivel de realización y de actuación. Los técnicos son increíbles, tenemos una cantidad de actores y actrices súper formados, entrenados y fogueados. Entonces sería lindo empezar a ver más caras conocidas en coproducciones minoritarias", explica en entrevista con LatidoBEAT.

A su vez, también participa en Es amor?, una serie vertical uruguaya dirigida por Sebastián Bednarik que explora las distintas formas de vinculación amorosa en la actualidad y con el mundo digital como escenario. Este tipo de productos audiovisuales ha despertado interés, pero también recelo por parte de la audiencia. Para Firme, se pueden gestar buenos proyectos, pero depende del grado de seriedad y profesionalidad con el que se los tome. 

¿Cómo llegas a participar en Amor Animal?

Es una coproducción argentina y uruguaya. Entonces, Cimarrón, la productora de acá, tiene su propio departamento de casting que iba tanteando a algunos personajes para conseguir de acá. Yo hice audición para un personaje más pequeño, para Toto, y de a poquito fui escalando, fueron dándose otros castings para personajes más grandes hasta que llegamos a Walter.

¿Qué te gustó de interpretar a Walter y cómo fue el proceso de preparación del personaje?

Era la primera vez que me enfrentaba a un personaje con un arco tan grande y con matices tan importantes. Es un personaje que arranca casi que como un alivio cómico, si bien hace cosas pesadas, pero se va oscureciendo a medida que avanza la serie. Eso me dio la oportunidad de hacer una preparación larga, de ir encontrando los grises. Sobre todo, de ver cómo era el vínculo particular con cada uno de los demás personajes y poder darle los colores distintos que tiene.

Se ha criticado a los productos audiovisuales de Sebastián Ortega por apelar a situaciones complejas o "romantizar" contextos críticos. ¿Qué opinás al respecto? 

Sin duda le gusta explorar los bordes y las situaciones de caos, porque es una particularidad que tienen varias de sus obras. Agarra a los personajes en un momento donde todo está realmente complicado para ellos. En ningún momento, desde la preparación, los ensayos o incluso el rodaje, se buscó romantizar la pobreza. En todo caso, problematizarla, pero sobre todo habitar los momentos de caos que estaban pasando los personajes, con la urgencia y el peso que tenían las situaciones que estaban atravesando, más allá de quiénes eran. En Amor Animal hay dos bandos claros y socioeconómicamente opuestos, y aun así ambos tienen que hacer cosas extremas para pasar por estas situaciones de caos.

En los últimos tiempos muchas producciones argentinas y coproducciones internacionales han venido a Uruguay a rodar. ¿Por qué sentís que esto es importante?

Ha abierto un montón de puertas, sobre todo detrás de cámara, porque ha dado mucho trabajo. Incluso a mí me ha dado la oportunidad de trabajar, que no es poco. Después, en la parte de la actuación, yo creo que todavía hay trabajo por hacer. A la mayoría de los roles a los que podemos acceder son pequeños, de un día o dos, o que mueren muy pronto. Está bien, se agradece y se hace con alegría, pero sería lindo tener acceso a personajes de relevancia. Porque se ha demostrado una y otra vez que en este país hay nivel de realización y de actuación. Los técnicos son increíbles, tenemos una cantidad de actores y actrices súper formados, entrenados y fogueados. Entonces sería lindo empezar a ver más caras conocidas en coproducciones minoritarias.

Tenés una larga carrera. Además de actuar, también dirigís y producís.  

Sí, sobre todo dirigir, pero en este país y con los recursos que tenemos, al principio tenés que producir tus propias cosas, entonces metí mis cositas de producción. Últimamente solo estamos dirigiendo y de la producción se está encargando Facundo Umpiérrez, de Dulce Cine. Hablo en plural porque yo trabajo en dupla con Santi Musetti, que es otro actorazo y un gran director. Trabajamos juntos desde 2018 en todos nuestros proyectos de guion y dirección, y en estos últimos años con Facundo encargándose de la producción.

¿Qué le encontrás de especial a cada rol?

Empecé en la actuación. Hace 12 años que actúo. Esta profesión tiene algo de depender de la validación externa para poder ejercer. En realidad nuestro trabajo es así, la mayoría del tiempo no estás actuando. Pero con Santi teníamos esta necesidad de generarnos nuestros propios proyectos, y ahí empezamos a investigar en el mundo de la escritura de guion y dirección. Después nos tomó por completo. Las últimas cosas que escribimos ni siquiera tienen personajes para nosotros, hay personajes muy chiquitos. Son dos mundos distintos, cuando uno actúa es un engranaje para contar la historia de otro. El trabajo es interpretar bien lo que quiere contar el director o la directora y ponerte como herramienta a disposición de esa idea. Cuando uno está dirigiendo su propio proyecto, es uno el que lleva la bandera y el trabajo es completamente diferente. Se trata de transmitirle al equipo y a los actores cuál es el faro que perseguimos para que cada uno pueda aportar su granito de arena. Son dos áreas distintas y se disfrutan un montón, pero desde lugares muy diferentes.

Recientemente tuviste un rol coprotagónico en Es amor?, la serie vertical uruguaya de Sebastián Bednarik. ¿Cómo viviste la experiencia de participar en un formato tan novedoso?

Tuvo una forma de filmarse muy distinta a la del cine o las series convencionales. Muchas veces era el propio personaje el que tenía que llevar la cámara. Si bien estaba el director de foto, por un tema de cómo es la obra, uno tenía que ser operador de cámara además de estar actuando. Después tuvimos la oportunidad de seguir trabajando con Sebastián, con Santiago, y estuvimos escribiendo para las siguientes temporadas. Escribimos para la temporada 2 y 3 que vienen en camino, supongo que pronto tendremos novedades. Fue brutal, con un equipo precioso. Durante unos días trabajé con Sebastián Iturria, que es un actorazo, y la pasamos bárbaro, nos divertimos mucho. Fue un rodaje muy liviano, había de todo para hacer por día y aun así fue muy distendido.

Últimamente se debate mucho el valor de las series verticales. ¿Vos creés que se pueden hacer productos de calidad en ese formato?

No creo que la verticalidad sea una limitante. Quizá los modelos de producción, si se busca sacarlo en tiempos apurados, complican cualquier tipo de producto. Pero yo creo que si se le mete trabajo puede salir para adelante. Es amor? tuvo una preproducción increíble, se tomaron los procesos en serio. Ahí la verticalidad o la horizontalidad no define, depende de la seriedad y la profesionalidad con la que se lo encara. 

Recién hablabas de Santiago Musetti, con quien trabajan a la par. ¿Qué le encontrás de especial a tener una dupla creativa? 

Es todo. Siempre había tenido la pulsión de escribir y contar mis historias, pero me fue imposible hasta encontrarme con Santi. Fue un evento canónico en mi vida. Uno censura mucho sus propias ideas. Entonces, en lo personal, sentarme a escribir solo o a pensar mis ideas solo es una cosa de estar diciendo: “Bueno, ¿y si pasa esto? No, no, es horrible”. Tener un contrapunto está bueno, porque cuando es malo lo charlamos, pero por ahí hay puntas que están buenas, y si para él algo es espantoso, por ahí para mí está bueno y podemos explorar y tirar de la piola del otro. Además de que lo hace mucho más divertido porque somos muy amigos. Nosotros pensamos mucho en nuestro vínculo y por qué funciona. En los últimos meses hemos conversado mucho sobre eso, porque son difíciles las relaciones humanas y los vínculos en general. Nosotros hacemos lo mismo, no es que nos complementamos, somos los dos directores, creadores y actores, pero nos llevamos bárbaro y nos retroalimentamos muy bien. Nos pone feliz laburar juntos y eso creo que es importantísimo.

¿Tenemos que esperar algún estreno de ustedes este año?

Sí, venimos de filmar en febrero Los Pibes Perdidos, que es un cortometraje que nos tiene llenos de alegría. Es la primera vez que logramos dirigir con fondos y armar un equipo profesional. Pensamos estrenar en el Detour en febrero, si todo sale de acuerdo con los planes. Ahora estamos en la etapa de postproducción. No actuamos, tenemos un equipo de actores bárbaros. Es un corto de terror que amo con locura. Hace años que estamos trabajando en él y haberlo podido filmar este año es de las alegrías más grandes que me ha dado esta carrera.

Me llama la atención que hayan trabajado tanto tiempo en un corto. Por lo general, es un género denostado. 

Es que es un formato muy ingrato porque es cine en miniatura. En teoría, vos hacés una peli de 15 minutos. Es verdad que no hay un circuito comercial para cortos, hacés un circuito de festivales y al final queda la sensación de que nadie lo ve. Es duro, pero no deja de ser cine y es lo que nosotros queremos hacer. No sentimos que sea un teaser de una película o que queríamos hacer una película y como no pudimos hicimos esto. Es una obra que empieza y termina, es una pieza en sí misma. Hará el recorrido que tenga que hacer. Nosotros tenemos mucha fe en la pieza. Las cosas llevan un montón de tiempo, nosotros en 2022 escribimos la primera versión y fuimos avanzándolo, hicimos tutorías de guion con Yolanda Barraza, una española muy buena, ganamos algún fondito tímido en 2023 y después fue presentar, no quedar, esperar, adaptar, mejorar las carpetas. El año pasado se desbloqueó el mundito de los fondos y con el apoyo de ACAU pudimos filmar, pero los procesos son larguísimos. Es parte de esto, la actuación también tiene una cara de mucho rechazo, de ir y venir, de esperar. Es el camino que elegimos con Santi. A ponerle la mejor cara y esperar.

Por Sofía Durand Fernández
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