A Paul Higgs se lo puede describir con varios adjetivos, pero es, sin dudas, una persona histriónica y auténtica antes que todo lo demás. Su música no es la única que da de qué hablar: también sus opiniones, su lenguaje, sus outfits.

Ya cuenta con 12 álbumes de estudio en los que mezcla generos, estéticas, gamas de color. Tiene una relación intrínseca con la música, la administra de una forma diferente cuando compone para publicar. "Mi relación con la música es de un 100%, pero lo que muestro es un 10%", dice. "Después tengo mis grabaciones, mis canciones o mis inventos, que no tienen en lo más mínimo en cuenta que vaya otra persona a escucharlo". 

Hace poco lanzó La perla perdida (2026), su último disco solista, que trae consigo todo un universo de ficción que lo acompaña. El personaje principal es el Críptido del rock uruguayo, una figura diseñada por él que surge de su interés particular por la criptozoología. 

Habla críticamente sobre las modas en el arte y los sectores de poder que las desarrollan de manera intencionada. Habla de la música uruguaya, de la industria y de qué es ser creativo dentro de la escena. Sobre todo esto conversó con LatidoBEAT, de cara a su doble fecha en La Cretina. 

Es que ahí también entra todo el tema la mezcla del arte y el consumo, que es inevitable, pero también entra en juego si el artista hace su obra para el público o por la obra, porque ahí varía mucho el resultado que obtenés.

Sí, estos son discos que hago para publicar. Mi relación con la música es de un 100%, pero lo que muestro es un 10%. Esto está hecho para ser divulgado y escuchado de manera sencilla, o al menos eso intento. Después tengo mis grabaciones, mis canciones o mis inventos, que no tienen en lo más mínimo en cuenta que vaya otra persona a escucharlo, y creo que esa es la mayor parte de mi relación con un instrumento. Creo que la gracia está en el punto medio.

Colaboraste con Hugo Fattoruso también para este disco, en la canción "El banco de arena". ¿Cómo fue la experiencia?

Fue muy buena, por ahora nunca me ha pasado esa clásica historia de "no conozcas a tus ídolos". Todos los personajes referentes que he conocido han sido espectacularmente generosos, gente divina. A Hugo me acerqué a través de correo electrónico. Me recomendaron que fuese claro, escueto y concreto con lo que le iba a pedir y así fue. Email va, email viene y en unos días ya me había enviado la pista sobre la canción "Banco de arena", que acabó encima de la música sin ninguna modificación, de comienzo a fin. Fue verdaderamente el trabajo de un genio, aunque sé que por las entrevistas que he visto tal vez no le guste a Hugo que lo llame un genio. Debe ser difícil que te digan genio. Yo vi el trabajo de un genio y lo conocí más por dentro debido a que fue como una impresión de ADN sobre una impresión de ADN personal. Eso fue espectacular, viste lo que significa para todos nosotros, ni que hablar para la música del planeta entero. Me va a conmover toda la vida haber dialogado con Hugo a través de correo electrónico, que haya tirado todas las buenas ondas y que haya grabado lo que grabó. No tengo palabras, la verdad.