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Creo que te idealicé

Patricia Turnes: “No hubo un momento en mi vida en el que yo no fuera fan de alguna banda”

La escritora y música presenta “Soy tu fan”, su regreso a la novela luego de quince años: una obra coral en torno a una banda indie.

15.10.2026 16:46

Lectura: 12'

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Por Gastón González Napoli
ggnapoli

Un fin de año, mirando en la tele una película biográfica sobre J.K. Rowling, la autora de Harry Potter, Patricia Turnes se dijo a sí misma que tenía que volver a escribir ficción. No se engañaba —sabía que no le iba a salir un hitazo como el del Niño Que Vivió— pero fue el motor para que luego de más de una década de dedicarse a la música decidiera regresar a su primer amor: la palabra escrita.

Acaba de publicar Soy tu fan por la editorial Forma, una novela coral, con un grupo de personajes femeninos que protagonizan un capítulo cada una, con narraciones en primera persona. Sucede en los primeros años de los 2010, en la efervescente escena de la música indie local. Marcia, un alter ego de Turnes, se fanatiza por el grupo Los Unicornios y particularmente por su líder, Bruno. Eva, la socia de él, es otra de las narradoras, lo mismo que su amiga y mánager Emilia, con quien trabajan en un bar claramente inspirado en La Ronda.

De todo esto conversó ella con LatidoBEAT.

Volviste a la escritura después de ¿cuánto tiempo de dedicarte a la música? ¿Diez años?

Sí, ponele que un poco más. 2017 saqué el primer disco, y desde el año anterior ya estaba tocando y grabando, desde finales de 2015. Y que no escribo una novela, que no publico, desde 2010.

Que es más o menos cuando transcurre este libro, Soy tu fan, editado por Forma.

Claro, mi libro transcurre en ese período en el que no existían tantas redes. Había mucho Facebook. Era un poco después que 2010, capaz que era 2013, por ahí. Tiene bastantes ventajas a la hora de escribir. También he escuchado directores de cine que dicen que es mejor, porque no hay que hacer toda esa cosa de WhatsApp. Había menos distracciones, la gente se vinculaba un poco más.

No había Instagram.

No había Instagram, claro. Había MySpace, aquella red donde la gente subía su música y a veces se conocían y se simpatizaban. Yo me acuerdo que una vez subí y Jaime Roos me puso como me gusta [risas] o algo así, no me acuerdo qué se ponía.

Duró poco el período de oro de MySpace. Después enseguida vino, vino Facebook.

Facebook se usaba bastante en esa época y la gente además se conocía a través de esa red, subía muchas fotos, pero fotos que sacaban no con el celular porque en aquel momento no tenía ni cámara.

La época de salir con camarita digital.

Cada evento era una bajada de mil fotos que ahí te enterabas de vida y obra de la gente.

En esa época es que transcurre tu novela, entonces, que es de autoficción.

Es autoficción, sí.

Es coral, son varias protagonistas mujeres.

O sea que tiene varios personajes opinando.

Capítulos de punto de vista en primera persona: este es el de Marcia, este es el de Eva, este es el de Emilia.  

Están divididos así los capítulos. Cada una tiene su voz propia y me interesaba porque ya he escrito autoficción desde la primera persona, pero me interesaba hacer algo diferente. Más desafiante. Y vaya que fue desafiante. Fue un montón seguir cada situación de cada una. Ponele, iban a un recital y después cada una tenía que opinar. Llegó un momento que ni el editor entendía por qué se repetían tanto los eventos, pero el motivo es ese: ahí cobraba un poco de gracia también, que cada una lo veía totalmente distinto.

Me han preguntado si me rijo, porque a mí me gusta mucho, si me regía por la astrología para los personajes. No, no me rijo, pero como está inspirado en algunas personas que conocí, y después deformado, por supuesto, esas personas tenían su signo. Así que en definitiva está inspirado más que nada en eso, en personajes que conocí en cierta movida indie.

De mediados, fines de los 2000.

Capaz que yo empecé a vivir ese período desde ponele 2005, 2006. Si bien siempre fui a toques, siempre todos mis novios eran guitarristas, o sea, nunca zafé de la música y al final yo terminé metida ahí adentro, que era una aspiración desde chica. Entonces, toda esta novela es cómo alguien que es fan, en el caso de Marcia, termina pasando al lado de la música. En el caso de las otras, hacen actividades relacionadas con la música, ayudan, y hay un poco de sátira también de todo ese mundo donde, en general, en aquel momento por lo menos eran más bandas —justo Los Unicornios es más paritario— en general eran más hombres, y las mujeres eran las fans justamente.

Para sintetizar un poco el argumento: está Marcia, que vendrías a ser vos.

Podría ser un alter ego. Si bien, ya te digo, la mitad de las informaciones están cambiadas.

Pero es una escritora con muchas ganas de meterse en la música, con exnovios músicos y novio músico actual…

Sí, sí, claro.

Se hace muy fan de esta banda, Los Unicornios, que están recién empezando. Que es Eva, otro de los personajes con punto de vista, y Bruno, que es un poco el centro de la novela. Hay varios personajes femeninos que orbitan alrededor de él.

Intentan acercamientos, invitarlo a fiestas, a que les dé clases, a mil cosas. Hacen intentos de compartir toda esa pasión.

Y a Bruno se le van subiendo los humos a la cabeza.

Sí, vos sabés que yo no me doy mucho cuenta de eso, porque estoy tan inmersa ya en la novela que llega un momento que hay cosas que las tengo como naturalizadas, que ni me doy cuenta. Simplemente lo que sé es que me costó bastante trabajo borrar huellas de cosas reales y a la vez me costó bastante trabajo eso de hacerlas confluir en diferentes momentos y situaciones y que no quedara repetitivo.

La trabajaste muchos años la novela. Contame de eso.

Esta novela tuvo un período en el que estaba medio estancada y se iba a llamar de otra manera, se iba a llamar Groupies. Después decidí cambiarle el nombre porque vi que hay una colega música que sacó el disco Groupies y dije: “Voy a ponerle Soy tu fan’”. Porque además mis personajes son un poco más naif que groupies. No llegan a concretar mucho a nivel físico, sexual. En un momento la novela estaba medio estancada, yo la llevaba a distintas editoriales y como que no me daban pelota. Fue bastante frustrante ese período. Y en la pandemia me acuerdo que pedí un libro, creo que era de Julio Inverso, algún libro de poemas, de esas cosas que uno compraba en la pandemia cuando estabas encerrado; vino un editor y me trajo un libro, y ahí hice contacto visual con esa persona, conocí a esa persona, y esa persona es el editor que ahora editó mi novela.

Se dio todo.

Él me dijo, después que la leyó, que le había gustado y que le parecía que había que picarla un poco más, más sexo, drogas y rocanrol. Y yo le dije: “Igual es una novela que no va por ese lado”. El desafío que tuve fue darle más melodrama a la vida de cada una, picar un poco más el conflicto dramático en cada uno de los casos. Y eso fue otro desafío enorme, porque fue como escribir otra novela. Los últimos tres años yo dejé un poco la música y me volqué a corregir eso. Fue como escribirla de vuelta.

Uno de los personajes se inspira en una groupie uruguaya conocida, ¿no?

Se me ocurrió agregar algo de un personaje que yo había conocido, porque varias amigas me habían dicho: “Pa, esta es la groupie más groupie de Uruguay”. Entonces yo dije: “Ta, tengo que conocerla”. Además, había tenido algo que ver con algún exnovio y también había conocido a Levrero. Era amiga de una de mis amigas en una época. Nunca la había conocido. Y esa persona la conocí… esa persona murió. Y tiene algo que ver, no voy a quemar, con lo que yo conocí y lo que yo supe de ella. No por el tema de la acción. Me di cuenta de que esa información yo no la había agregado a jugar ahí dentro, y que tenía bastante interés en realidad dentro de lo que yo quería decir y contar. Las fans viven una vida como un poco anónima. Y están dispuestas a hacer lo que sea. Muchas veces las vidas de ellas se desnutren bastante, y lo dan todo. Cada historia de una groupie es como una historia de amor, pero a la vez también de desamor.

Algo que en la novela aparece mucho, que ellas reflexionan para sus adentros sobre feminismo.

No es un feminismo políticamente correcto.

Pero mencionan autoras como Silvia Federici.

Sí, o Gloria Steinem, que murió justo este año. Incluso hay veces que están densos los capítulos [risas]. No, uno solo me acuerdo que es un poco denso, que el editor me dijo: “¿Por qué no lo cortamos un poco?”. Pero yo quería dejarlo, ¿viste? Porque están en una búsqueda todos los personajes. Así sea una búsqueda de superación, así sea personal, laboral, lo que sea, y están buscando también referencias en libros, se cambian libros. También hay rencores y rivalidades entre algunas mujeres, por eso te digo que no es políticamente correcto el libro en ese sentido, sino que muestra un poco cómo se dan muchas veces las relaciones.

El fanatismo en la mujer suele ser motivo burla. “Esta loca está obsesionada con Taylor Swift”. Mariana Enriquez ha escrito mucho sobre esto…

Leí ese libro, me encantó. Hay dos libros de ella, el que escribió sobre Suede [Porque demasiado no es suficiente: Mi historia de amor con Suede] y después otro que son unos personajes medio fantasmitas que vuelven famosos a los muertos después que se mueren. Este es el mar. Hay una cantidad de novelas que me inspiraron también, por ejemplo hay una de Nick Hornby, que la leí después que ya estaba la base de esta novela, que se llama Juliet, desnuda. Es un hombre que es fan y que también hay que ver lo insoportable que se pone con saber todo sobre el personaje que admira. La mujer ya lo mira como diciendo: “Uh, qué plomo”. Hace todo por él, vive por él, y la vida de él es cualquier cosa. Es tremendo loser. Es muy cómica esa novela. Ese tipo de humor a mí me encanta, un humor medio seco, medio triste también, porque te reís por no llorar de algunos personajes. “Patético” te diría la palabra. En el caso de Nick Hornby, en caso de los míos no los puedo clasificar, pero digo, me divierte mucho leer cosas así. No hay tantas novelas o libros que traten de eso, pero alguno que otro leí como para también informarme un poco y agregar al imaginario.

¿Vos te inspiraste en tu propio fanatismo por alguien?

Sí, total, total. No hubo un momento en mi vida en el cual yo no fuera fan de alguna banda. Yo creo que, aunque parezca raro, después de los 40, o cerca, antes un poco de los 40, en ese período fue cuando más viví eso de ser fan. Y lo viví y lo disfruté y me encantó.

Que es la edad que tiene Marcia justo en la novela.

Claro, y como que es una edad que mucha gente ya se dedica a tener hijos, a formar una familia. Me parecía más divertido que las edades de los personajes fueran esas, porque se supone que es una edad donde la gente sienta cabeza y debería estar haciendo algo productivo con su vida. Y estos personajes son todos medio tiro al aire. Algunas igual se lo plantean y seguramente si hiciéramos una próxima novela que se llamara, no sé, No soy tu fan, capaz que ahí ya estarían casadas y con hijos alguna que otra, seguro. Emilia seguro.

¿Y de qué eras fan?

Ah, de un montón de bandas. Carmen Sandiego, Mandrake, que en aquel momento no estaba con Los Druidas, estaba con Los Terapeutas. Toda la música de Feel de Agua, por supuesto. Antes de eso, la de Esquizodelia. Yo participé en un momento del colectivo. Después, música uruguaya, amplio: iba a ver de todo. Samanta Navarro, Ana Prada, de todo. Podría seguir nombrando, pero ahí te hice un pequeño resumen. Mucho 3Pecados también seguía, la banda de Pau O’Bianchi.

Todas bandas del indie local.

Mucho indie local. Y esas bandas a su vez tocaban con gente del exterior que a veces venían de Argentina, entonces conocías un montón, 107 Faunos, El Mató... Hubo todo un momento en la escena indie en la cual como que tuvo mucha fuerza. Cuando se hacían los Peach and Convention. El Dúo Melódico, que es un proyecto que hizo Fabrizio Rossi con un niño, en un momento [de la novela] que es al final, aparece algo que tiene relación directa con el Dúo Melódico. Porque la verdad que a mí esa banda me rompió la cabeza. Era Fabrizio con un chico que era alumno de él, pero que en un momento le dijo a los padres: “Yo no puedo seguir dándole clases porque en realidad ya formamos una especie de banda y estamos grabando canciones”. Esa cosa de hacer historias que tenía me parecía divino y además me pareció que la rompieron porque fue una desestructura total con el resto, las bandas indie iban pasando y esto fue distinto.

Para cerrar: 22 de octubre es la presentación.

En el patio de Escaramuza a las 21 horas. Están invitados. Va a estar Kristel Latecki conmigo, periodista, y va a haber un cierre musical a cargo de Charlie Cromo, una artista joven que me encanta y la invité para que se toque unas canciones al final, así que va a estar lindo.

Por Gastón González Napoli
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