Pancho Coelho dice que se reconcilió consigo mismo. Con una etapa de su vida que le quedaba lejos. Luego de amigarse con esta parte de él, lanzó Otario (2025). Un álbum que llevaba 20 años en la repisa, esperando a ser desempolvadas.
Según explica, su participación en Buenos Muchachos despertó en él una autoexigencia que hasta el momento no conocía. Trabajaba con sus amigos, pero también ídolos y referentes. Unos referentes que marcarían el nivel al que terminaría aspirando por el resto de su carrera. Destaca los momentos de trabajo vertiginoso, pero agradece y valora las pausas. La "siesta" de la creatividad que atravesó Otario y que hoy atraviesa también Buenos Muchachos.
Reconoce en la observación la mejor de las cualidades del artista, y la toma como un dogma a la hora de crear. Amante de las bibliotecas, prendió de los libros de su tía, esos que conservan garabatos a lo largo de los años. Aprendió del acierto, del error y de la experiencia. Y sobre todo de sí mismo, de un carácter creativo que nunca dejó de buscar.
El artista se presenta este 9 de mayo en Espacio Vacío, él y su guitarra. Repasará los temas de su primer álbum solista, El Alta (2014), así como su nuevo lanzamiento, Otario.
Luego de Buenos Muchachos y de haber sacado un primer álbum solista, ¿te preocupó repetirte desde lo creativo mientras componías el segundo?
Está buena la pregunta. Yo soy hipercrítico, no sé si eso está bueno. Alguna cosa buena debe tener, y esto que me preguntás me lo he cuestionado un montón de veces. ¿No me estaré repitiendo? El Alta a mí me gusta un montón, entonces surgía la posibilidad de comparar Otario con algo que había estado muy bueno. El Alta salió muy lindo pero no lo escuchó casi nadie, eso también es cierto. Entonces sí, me lo he preguntado. Igual me gusta una gran variedad de música, y sabía que podía contar con eso. Fui a clases de guitarra particulares pero después me formé más en lo académico, en conservatorio, con partitura y guitarra clásica. Yo aprendí un montón de cosas distintas sobre efectos, creación, producción, música de distintos estilos, y eso sé que me juega a favor para confiar en que no me voy a repetir, pero sí me lo pregunto. Hay una parte muy crítica que está en alerta permanente.
Tuviste una formación académica amplia en la música, pero no todos los artistas la tienen. ¿Te parece crucial a la hora de elegir desarrollar una carrera musical? ¿Qué rol tiene el talento en todo esto?
Está buena esa pregunta. Yo no creo que sea fundamental, pero para mí lo fue. Yo lo veo como algo estructural, nací con un entorno familiar de ese palo y había mucha literatura de música en casa. Había muchos discos de cosas muy variadas, tengo músicos en mi familia y a mi tía abuela, a la que no conocí. Murió antes de que yo naciera, pero me dejó una gran herencia de libros. Ella tenía unas carpetas con cosas mecanografiadas que son un tesoro. Cosas que ella teorizaba de conferencias a las que iba, y es una biblioteca muy grande.
Mi vieja laburó en una biblioteca cuando era chico. Yo iba mucho y siempre encontré un lugar alucinante en la lectura. En los libros que estaban incluso garabateados, y que tenían algún tipo de anotación porque alguien los había leído. Esos libros yo los tengo acá cerquita y vuelvo a ellos, y siempre hay algo nuevo para conocer. No sé si es fundamental porque hay gente que puede aprender de otra manera, como por la vía de los hechos. Yo aprendí mucho copiando piques a colegas. Me parece fundamental ser muy observador, es una capacidad que tiene que tener todo el que quiera dedicarse al arte, porque esa es la fuente. Lo que vos observes puede ser distinto, variado, hay que ser observador.
Como los actores, que miran los gestos y los ademanes de otros, están tratando de armarse su personaje. Hay que ser observador, hay que entender, porque después te va a tocar a vos contar algo y vas a necesitar de esos recursos, para que el que te escuche o te lea sienta empatía. Que sienta que hay algo vinculándose con él. Eso está buenísimo; sentir que la canción está hecha para vos, o que la película te está haciendo una guiñada. Es maravilloso y creo que nos permite juntarnos, quiere decir que estamos conectados por el mismo hilo. Yo escuchaba a The Beatles de guacho y sentía que esa música era para mí. No como propiedad, sino que me afectaba y me emocionaba. Y esos tipos nunca me conocieron, pero yo los sentía como unos papás que me cuidaban.
Pensando en alguien que no lo haya escuchado, ¿qué emociones encierra Otario?
Voy a apelar a lo que me han contado las personas que lo han escuchado, porque ha sido bastante coincidente. Hay como una suerte de vibración entre elementos que parecen antagónicos. Hay un humor que da risa pero no del todo, parece que se está diciendo una cosa pero en realidad hay que sospechar de otra. Yo creo que eso sí tuvo mucha intención. Capaz que la melodía es bastante universal, pero la letra está diciendo algo muy personal. No estoy hablando del doble sentido, que es algo más fácil de detectar. Estoy hablando de los contrastes. Por ejemplo que se llame "Otario", que es una palabra que viene del tango. Es un insulto, una forma de decir "gil" o "tonto". Pero tiene esa tapa amarilla y esas melodías tan amables, y esa suerte de cosa que parece contradictoria te genera un producto muy vibrante. Creo que eso es lo que termina pasando cuando lo escuchás.
Te presentás el 9 de mayo en Espacio Vacío. ¿Qué se puede esperar el público?
Toco el 9 de mayo en el Espacio Vacío, que queda en Héctor Gutiérrez Ruíz 1111. Voy a estar tocando ambos discos, Otario y El Alta. Los dos discos han salido por Feel de agua, que es un sello que produce cosas bellísimas y me encanta. Estoy muy copado con todo lo que está pasando con el álbum y me gusta que pertenezca a ese catálogo.