Escribe Juan Gabriel López | @galopezjuan

El último fin de semana de enero en Buenos Aires tuvo como protagonista absoluto al festival Nuevo Día. Es que el evento realizado por Surfer Rosas desde el 2022, que tuvo su edición internacional en Montevideo 2023, se terminó de consagrar en el Centro Cultural Konex con dos fechas épicas. 

Los números de ambas tertulias son gigantes y grafican el esplendor de una escena independiente que aún no tiene techo; dos escenarios, doce artistas, trece horas acumuladas, un promedio de edad incalculable y casi 4.000 personas latiendo en el corazón del Abasto porteño. 

Además de los artistas independientes más consagrados de los últimos tres años, el festival contó con históricos como los Massacre y sumó a dos nombres que ya son parte de la historia de la música argentina: Marina Fages y Barbi Recanati. 

En palabras de Trapinsky, productor primigenio de Surfer Rosas, el aspecto intergeneracional fue siempre importante desde la ideología de la productora: “es un triunfo para nosotros trabajar con quiénes lo hacemos y de la forma en la que lo hacemos; al festival fueron bandas y amigos de hace mucho tiempo, eso es una satisfacción enorme”, declaró para LatidoBEAT.

Sakatumba, Winona Riders, Massacre, Dum Chica, Marina Fages, Las Tussi, Buenos Vampiros, Mujer Cebra, Barbi Recanati, Kill Flora, El Club Audiovisual y Ryan fueron la danza de nombres, en orden de aparición. Tanto dentro del line up del evento como dentro del público, las edades variaron al punto que no tendría sentido hacer un promedio. 

Para la 1:00, Ryan había finalizado y quedaba el Dj LetsGou (líder de la pista en ambas noches). La ebullición de la gente fue cambiando por cuerpos elongando, cuerpos que fueron saliendo lenta y paulatinamente a la vereda del Konex. En resumidas cuentas, el festival Nuevo Día fue la consagración del pogo como ejercicio de liberación y de la música como expresión y resistencia. También funcionó como fiel representación de una escena que no tiene techo y sí tiene mucho para gritar.