Nicolás Molina es hijo de su tierra. Nacido en la ciudad rochense de Castillos, sus vivencias atravesadas desde su infancia hasta el día de hoy trazaron una impronta. Una filosofía de la música. Como oyente, su corazón tiende a vibrar con aquellos que vivieron una vida semejante a la suya; sintiéndose "mucho más cercano" a la música de las afueras de la capital. 

Como artista, conecta con aquellos paisajes tranquilos que observó durante largos viajes a través de la ventanilla de un vehículo. Sus largos pero inevitables viajes a la ciudad de Rocha o a la capital montevideana le ofrecieron espacios más tranquilos, más pensativos, y lógicamente más contemplativos. 

Pasó por su proyecto musical Molina y los Cósmicos, uno que le permitía "esconderse" de una imagen de artista nacional que le aterraba: buscaba que no se percibiera la "frialdad del solista cantautor uruguayo". Sin embargo, sus experiencias personales y el reflejo de las mismas en sus obras lo llevaron a cambiar de rumbo. A continuación, publicó Querencia (2019) y el reciente Castillos Soho (2024) bajo el nombre de Nicolás Molina. Hoy, con una postura más despreocupada sobre el tema, deja que se lo presente bajo cualquiera de los dos nombres. 

Con una mirada nostálgica y espíritu contemplativo vuelve al Cabo Polonio, el balneario de sus veranos en familia. Con Sebastián Arruti, Ignacio Vitancurt y Santiago Miraglia, los integrantes de su banda, prepara su presentación en Mucho Bueno este sábado 21 de diciembre, con entrada gratuita. 

¿Qué se puede esperar del show del sábado 21 en Mucho Bueno, Cabo Polonio? 

Yo estoy reilusionado por varias cosas. Una de ellas es tocar en el Cabo Polonio, donde increíblemente nunca he tocado con mi proyecto solista. Había tocado una vez con La Vaca del Fondo, hicimos una gira por el interior. Fue un despelote por lo divertido que fue, y puntualmente esto de ir a mi segundo balneario de niño fue muy especial. Mi familia era de clase trabajadora, teníamos una panadería en Aguas Dulces y repartíamos el pan en el Polonio. Siempre me gustó el vínculo con ese lugar, ese Polonio libre de turistas. Y cuando coordiné con Mucho Bueno para tocar, me parecía reinteresante hacerlo en diciembre y no en enero, por ese tipo de razones.

Puntualmente en este toque surgió la idea de incluir a Manu como DJ porque sabemos que él está muy fijo ahí en los veranos, es como más local que nosotros. Además, creo que es una persona que ha leído muy bien lo que venimos haciendo nosotros desde el punto de vista musical. En la banda, todos los músicos somos 100% de Rocha y de Castillos, que si bien es lo fijo que tenemos ahora, hoy te nombraba en este último disco la participación de Pablo Gómez en teclados, que es muy importante. La idea de la banda es trabajar de manera fija, que nos permite poder ir a toques pequeños sin mover gente de Montevideo. Pero para mí, cuanto más músicos haya arriba del escenario, más divertido es. Va a ser lo máximo que podemos dar para un lugar así, con estas dimensiones, y me parece que va a ser divertido.