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Cine
Nada entre los dos

Natalia Oreiro: “Lo más importante en una película es un buen guion”

Previo al estreno de su nueva película, la actriz uruguaya habló con LatidoBEAT sobre la propuesta distintiva del proyecto y su experiencia.

18.05.2026 16:41

Lectura: 7'

2026-05-18T16:41:00-03:00
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Por Catalina Zabala
catazabalaa

Para Natalia Oreiro, Nada entre los dos (2026) es una película de amor adulto. Se despoja de los prejuicios y cargas morales que vienen con una juventud idealizada, para dar pie a las segundas oportunidades. Para preguntarse qué pasa cuando la conexión con un otro toca la puerta en un momento inesperado. Cuando las cuentas ya no cierran. 

Nada entre los dos habla de las segundas oportunidades, del poder de decisión, y de lo no dicho. Eso que pasa cuando no hay una estructura que valide un sentimiento que se vive más real que el compromiso previo. En la antesala de su lanzamiento, Natalia Oreiro conversó con Montevideo Portal sobre la propuesta de este proyecto, su amplia experiencia como actriz en diversas partes del mundo, y la necesidad del cine de enfocar el amor desde nuevas perspectivas. 

La película fue dirigida por Juan Taratuto. Con una vasta experiencia en enfocar el amor, previamente dirigió No sos vos, soy yo (2004), Un novio para mi mujer (2008) y Me casé con un boludo (2016), entre otras. Nada entre los dos se estrena este jueves 21 de mayo en cines. 

Te ha tocado interpretar múltiples papeles muy distintos entre sí dentro del mundo del amor. ¿Cómo hacés para conectar con tantas variantes distintas y qué encontraste en el caso concreto de Mechi?

Es como un proceso artesanal de interpretación. Es entender su contexto social, sus vínculos previos, en qué momento de su vida se encuentra el personaje, en este caso ella, una mujer de mi edad que tiene una pareja de hace muchos años, con una hija adolescente con la que confronta mucho. Tiene un trabajo que no la conmueve, tiene mucho prejuicio en relación a su trabajo, y desde ese lugar también se intenta conectar con la verdad. Con algo con lo que el público pueda sentirse identificado, cercano. Me puede pasar a mí, le puede pasar a una amiga, esto es real. Y la película de alguna manera abre ese debate, esa posibilidad de pensar distintas formas de amar, si uno puede volver a elegir, si tiene una segunda oportunidad. Lo que significa enamorarse de alguien desconocido teniendo una pareja, que puede ser un compañero de trabajo, puede ser alguien fugaz, y cómo repercute en tu vínculo. En este caso el personaje de Mechi como mujer, y eso me pareció súper interesante del proyecto porque no me parece tan transitado en el cine. Sí es una película de amor, pero es una película de amor adulta, que te deja pensando y replanteando las formas que tiene el amor para relacionarse.

¿Cuánto de Natalia dirías que queda en tus personajes?

Mi trabajo de intérprete es justamente despojarme de mí para que el espectador no vea a Natalia sino al personaje, pero eso es muy difícil. Por el otro lado también entendí, con los personajes y con los años, que cuanto más genuina pueda ser mi emoción, más le va a impactar al espectador. Eso significa que quien se emociona, sufre, llora, se enamora y ríe es la historia del personaje pero es con mi propia vivencia y experiencia. Entonces no dejo de ser yo en todos los personajes; hablando, caminando, vistiéndome distinto, pero aunque sea un personaje súper lejano como una villana, que me ha tocado hacer en algún que otro proyecto, siempre hay una mirada personal.

Has trabajado en industrias de muchos países distintos, tanto en la música como en la interpretación. ¿Qué cosas del exterior dirías que podría aportar traerlas al cine uruguayo, y por el contrario, qué tiene el cine uruguayo que debería preservar?

Yo creo que el audiovisual tiene algo que es igual en todos lados. Hice una película en Rusia súper grande, con mucha técnica importante, mucha robótica, mucho efecto. Pero hay algo de lo artesanal que más allá del soporte técnico —que por supuesto tiene que ver con la calidad del soporte, los buenos decorados, buena música, buena iluminación—, hay algo primario que tiene que ver con los actores y principalmente con el guion. Todo comienza con una idea, a quien se le ocurre esa idea la desarrolla. Lo más importante en una película es un buen guion. Después, si tenés la suerte de tener actores buenos, un gran director, un gran director de fotografía, seguramente la calidad de la misma sea mayor, pero lo más importante es la historia. Y eso es universal, por eso se hacen tantas adaptaciones de películas en distintos países.

Habiendo defendido tantos personajes tan distintos, ¿cómo cuidás tu capacidad de asombro? ¿Cómo hacés para seguir aprendiendo cosas de tus personajes?

Es lindo eso que preguntás, porque sí, yo trabajo mucho con lo genuino de la sorpresa. En la vida misma no perder la capacidad de asombro. Siempre digo que mirar a los niños te da mucho material, porque ellos ven todo por primera vez. Y ese brillo genuino en su mirada, que uno con la adultez lo va perdiendo, aferrarse a eso en la vida en general y en la interpretación es fundamental. Yo soy una persona muy observadora, y además me importa mucho lo social. No vivo adentro de una caja de zapatos, soy permeable al dolor. Y en definitiva los personajes que interpreto son de mujeres con vidas comunes, y en ese sentido también, aunque tengas que hacer la misma escena 10 veces, que cada toma parezca que te está pasando por primera vez.

La película retrata el amor visto como una segunda oportunidad, y tiene mucho que ver con lo no dicho, la no estructura. ¿Cómo lo trabajaste desde lo interpretativo en ese sentido?

Hay mucho tabú con el tema de la peli, en el sentido de que es una historia romántica pero es una historia de infidelidad, si se lo ve con una mirada de prejuicio. La verdad es que en la realidad social de las parejas es muy común que eso suceda. Creo que es algo bueno poder hablar de eso y que una mujer también se permita vivir esa experiencia, con todo lo que va a conllevar a posteriori, porque no es que lo que pase en México quede en México. Uno lleva una carga emocional fuerte, pero que se lo pueda permitir en el caso de Mechi —obviamente también está el personaje de él, que le pasan otras cosas también, pero que en muchos puntos se parecen—, abre mucho debate moral, social, preguntas. Por eso para mí es una comedia romántica adulta, porque no está vista desde el amor de joven que es para toda la vida. Estos son personajes que tienen contradicciones, son personajes que amás, odiás, y eso lo hace más rico y más tangible, más cercano.

¿Creés que la mayoría de las comedias románticas son enfocadas desde un lugar utópico o adolescente?

Creo que es un formato que el cine ha trabajado y transitado mucho, y está muy trillado también. Pero después hay películas clásicas como Los puentes de Madison (1995), que es un peliculón que recomiendo ver y que tiene muchísimos años, con Meryl Streep y Clint Eastwood, que justamente habla de lo mismo que habla esta película en ese sentido. Y vos te enamorás de esos personajes y querés que ella se anime y se vaya con él, y te pasan todas esas cosas que te pasan. Yo la vi siendo una adolescente y me impactó mucho, o sea que no hay una edad para ver este tipo de películas.

Por Catalina Zabala
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