La calle Florida, peatonal de Buenos Aires, concentra talento. Vendedores ambulantes, dibujantes, imitadores, cantantes callejeros, todas estas figuras enriquecen la diversidad de la icónica peatonal desde hace décadas, por el gran flujo turístico que la sostiene. Nahuel Pennisi cuenta que su historia comenzó ahí. 

Sus primeras presentaciones fueron en las calles de Lomas de Zamora, para después pasar a Florida. Dice que esos tres primeros años de exponer su canto al público le dieron conexión con el oyente y consigo mismo, y le agradece al Nahuel de aquel entonces. 

Hoy, tras varios años de carrera profesional y a uno de Momentos (2024), el último de sus cuatro álbumes de estudio, vuelve a presentarse en Uruguay. País por el que siente una admiración, que se encarga de remarcar en cada una de sus entrevistas. Entregado a los géneros del folklore y pop, sus principales bastiones creativos están claros: sus referentes, su país, sus vivencias y sus hijos. Siempre presentes en su lírica, de una forma u otra.

Su admiración por la música uruguaya también se refleja en sus toques en vivo. Se presentará este 16 de octubre en el Teatro El Galpón, una fiesta que asegura estará integrada por grandes exponentes de la cultura de nuestro país, desde la murga hasta el tropical. Las entradas se encuentran disponibles y pueden adquirirse aquí.

Comenzaste como músico callejero en Buenos Aires. Hoy, con varios años de carrera musical en tu haber, ¿qué le dirías al Nahuel Pennisi de aquel entonces?

Sí, mi historia empezó en las calles de Buenos Aires. Empecé en Lomas de Zamora y después terminé yendo a Florida, la peatonal de Buenos Aires. Fueron experiencias muy lindas, tres años hermosos. A ese Nahuel le agradecería por animarse, porque todo lo que me fue pasando a partir de ese momento, de tocar en la calle, fue muy grande. Creo que la conexión con el público y conmigo mismo fue algo que empecé a desarrollar en ese entonces y se me despertó todo eso animándome a tocar en la calle. Le daría las gracias, porque por suerte me animé en su momento a dar ese paso, y hoy me toca estar acá.

Has colaborado con artistas de todo tipo, desde Niña Pastori hasta Abel Pintos. También versionaste canciones de músicos como Luis Miguel o Gloria Estefan. ¿Qué tiene que tener una canción o un artista para sentirte apelado por él?

El tema del repertorio es una linda búsqueda. Obviamente, la letra me tiene que llegar, de la forma que sea. Algunas letras quizás son más directas, otras son más metafóricas. Pero tiene que ver con la impronta de la canción y con el momento en el que yo esté, porque capaz vos componés una canción pensando en algo, y a mí me llega por otro lado. Puedo estar muy triste, muy contento, etc. Y es posible que esa reinterpretación que uno hace cuando escucha la canción, en el momento en el que está, se convierta en una motivación extra para elegirla después. Pero me gusta que tenga contenido musical, contenido poético, que tenga una conexión con algo. Puede ser conmigo, con una persona o con su misma raíz, pero que tenga algo distinto para que valga la pena elegir la canción.

A la hora de componer tu música, ¿tenés en cuenta la posibilidad de múltiples interpretaciones, o intentás transmitir una idea clara y concreta a tu público?

Trato de combinar un poco las dos cosas, porque me gusta mucho proponer canciones hablando de algo en especial o sacando algo que siento y compartirlo con la gente. Tengo, por ejemplo, una canción dedicada a mis hijos, y otra a las segundas oportunidades. A la hora de versionar, también me gusta agarrar canciones que siento que pueden seguir mejorando. Mercedes Sosa hacía mucho eso: escuchar canciones, sentirse identificada con una, y tratar de ponerle su propia onda. Eso a mí me divierte; y no es que tenga que ser una cosa o la otra, podrían tranquilamente combinarse las dos. Por un lado componer y escribir, y por otro interpretar. Creo que es parte de mi personalidad, y sobre todo mi identidad artística.

Este año recibiste el Diploma al Mérito Konex como uno de los cinco solistas del folklore de la década en Argentina. ¿Cómo fue recibirlo? ¿Qué opinión te merece el folklore actual de tu país? 

El premio me gustó mucho, estuvo bueno recibirlo. No lo conocía, así que me dio mucha alegría. Estuvieron muchos amigos queridos con los que compartí distintos momentos de la ceremonia, y siempre es lindo verlos. La música argentina tiene mucha versatilidad, porque nuestro país es bastante grande. Tiene muchas regiones y cada lugar tiene su idiosincrasia, su manera de sentir.

En el norte, por ejemplo, son superfestivaleros. Les gusta mucho la zamba, la chacarera, que se hable de paisajes incluso de sus ciudades, pintar y nombrar lugares. El público de Córdoba está más ligado a la música cuartetera y lo disfrutan de otra manera. Son más cerrados, pero disfrutan mucho. Después, por ejemplo, el sur tiene personas que son muy respetuosas, que escuchan muchísimo la poesía, y creo que una de las cosas que destaca nuestro folklore es cómo describe lugares de orígenes, que capaz en canciones pop o rock uno no lo encuentra. Está presente más que nada en música de raíz y en música nativa. Nuestro folklore está pasando por un momento en el que hay mucha descripción de lugares y pueblos, y la música termina acompañando. Estoy contento por esta evolución en nuestro folklore y también en el latinoamericano, porque creo que somos todos hermanos.

Hace un año lanzaste Momentos (2024), tu último álbum de estudio. ¿Qué sensación te genera con la perspectiva de hoy? ¿Cómo lo recibió el público?

Es un disco muy especial. Salió en un momento de mi vida en el que estaba transitando distintas situaciones, y por eso le puse el nombre Momentos (2024). Cada canción es un momento distinto de mi vida: un momento para interpretarla, y otro momento para emocionarme o sentir de otra manera. Fue un disco que la gente escuchó con mucha alegría, un disco muy dinámico. Tuve la aproximación de Luciano, de Los Palmeras, y también tuve la alegría de recibir un Gardel por este disco, cosa que me emocionó mucho. Fue el primer disco en el que trabajé como productor desde cero; entonces produje mi propio disco, obviamente acompañado de grandes amigos, estuve ahí en la producción y aprendí tanto del rol de productor como de artista. Era lindo ese desafío de dejar un poco al productor de lado y que viniera el artista o al revés, todo eso fue parte de un lindo proceso que me dio mucha alegría compartir.

En varias ocasiones has expresado admiración por la música uruguaya y sus artistas, como Rubén Rada. ¿Cómo es tu vínculo con ellos?

Mi vínculo con los artistas uruguayos realmente es genial. Tiene mucho disfrute de mi parte, porque yo los admiro muchísimo. No solamente a los artistas, sino a todos. A ustedes, a los medios, porque hay un respeto muy grande, una manera muy fuerte de sentir la música. La cultura uruguaya es parte de mí, tiene que ver con lo que soy. Me siento bastante identificado con la bandera de Uruguay. Conocer a Matías Valdez, a Agus de Márama, compartir con Juli Rada. También haber sido parte de La Voz Kids fue algo muy interesante, porque conocí un montón de voces que tienen un lindo presente, pero un mejor futuro. Ser parte de todo eso me gustó mucho y estoy muy contento.

¿Percibís diferencias en la idiosincrasia de los públicos? 

Sí, totalmente. Creo que en definitiva nos parecemos un poco, pero ese choque es justamente lo más divertido. Encontrarnos en un lugar en el que capaz el argentino tiene propuestas de armonía musical distinta, quizás Uruguay tiene una propuesta más rítmica y de melodías espectaculares. A mí me gusta mucho cómo escribe el uruguayo. Me gusta la forma que tiene de expresar lo que siente, de encontrar siempre las palabras justas. Creo que es una linda dinámica de identidades claras que tenemos, pero que en definitiva nos parecemos mucho. Siento que también nos admiramos, por lo menos a mí me gusta pensarlo así. Siempre hay choques artísticos entre Argentina y Uruguay, y me gusta que siga siendo así.

También hay mucho intercambio, eso es inevitable.

Totalmente, nos da mucha tranquilidad ir a Uruguay. Es un país que tiene tres o cuatro millones de habitantes y los músicos que conocí son todos cracks. El promedio realmente es muy alto, porque Argentina es un poco más grande. Por eso admiro mucho más lo que es Uruguay y su gente.

¿Cuáles son tus próximos proyectos? 

Ahora, dentro de poquito, empiezo a grabar un disco nuevo, que se viene con muchas novedades. Creo que va a dar mucho de qué hablar, justamente hablando de nuestro folklore, de nuestras raíces y la música latinoamericana. Es un disco que va a estar muy conectado con eso, así que ya dentro de poco voy a estar contando novedades, seguramente en El Galpón les cuente algo de eso. La expectativa es muy grande, obviamente también estoy esperando un lindo verano con muchos festivales en Argentina, y seguir con diferentes proyectos. 

Te presentás el 16 de octubre en el Teatro El Galpón, un año después de tu último show en Uruguay. ¿Qué se puede adelantar en comparación a tu presentación anterior? 

Me pone muy feliz estar ahí. En Paysandú voy a estar solo, y a El Galpón voy a ir con una banda reducida, algunos músicos muy queridos y muy capos. Voy a presentar un repertorio bastante variado de mi último disco: canciones que me acompañan hace rato, canciones nuevas y también grandes sorpresas. Le digo a la gente que tengo grandes invitados que van a estar acompañando, gente superexponente de Uruguay, de distintos tipos. Músicos relacionados con la murga, con lo tropical, también con el candombe. Me encanta unir un poco a todas las voces uruguayas y va a ser una linda experiencia.