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En el festival

Mux: “El disco es una aventura musical con espacio para que lo complete quien lo escucha”

La banda independiente presenta “202X” en la Sala Rondeau el 10 de octubre con fiesta incluida hasta entrada la madrugada.

28.09.2026 17:43

Lectura: 10'

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Por Gastón González Napoli
ggnapoli

Recital de presentación de disco de pe a pa, con segunda parte de recorrido de temas anteriores, con un DJ set posterior y con fiesta hasta entrada la madrugada: eso promete Mux para el 10 de octubre en la Sala Rondeau.

Banda independiente, centro de gravedad del sello discográfico y colectivo Feel de Agua, especialista en canciones de mucho teclado, ribetes de 8-bits y collages sonoros, Mux editó este año su cuarto álbum, el primero desde 2019. Se llama 202X porque condensa lo que estuvieron trabajando en esta década, en el formato taller en el que graban, componen, crean.

Nunca es más notoria esa forma de trabajo que en la penúltima canción, “En el festival”, que se rompe en pedazos entre los sonidos de la voz virtual japonesa Hatsune Miku, hasta que entra el músico invitado Juan Wauters a tratar de arreglarlo.

Cómo pronunciar el título del disco de Mux es una de las preguntas en la entrevista con su vocalista Fabrizio Rossi y su bajista Juan Fabrizio Castro.

Fabrizio Rossi (F.R.): No tiene forma, es parte de la joda. Yo le digo “dos mil veinti-equis”.

Juan Fabrizio Castro (J.F.C.): Yo le digo “veinte veinti-equis”. Es la década, la incógnita de qué año iba a salir el disco.

F.R.: Siempre jodíamos con que era el documental de Mux, pero nos parecía mucho ponerle “Documental”. Solo con 202X nos parecía que ya estaba implícito eso.

¿Qué es la tapa? No me termino de dar cuenta…

F.R.: La hicimos con Juanma Ruétalo, que es tecladista de la banda, pero también es artista plástico y hace inventos, máquinas. Queríamos resolverlo más en taller, como hicimos el disco, entonces le dimos a él la dirección, nos juntamos y empezamos a experimentar con esta idea que trajo de bolsas con agua. Empezamos a meter cosas adentro de las bolsas, hicimos como cuatro sesiones de fotos y después editar y ver. Son dos manos, una mano como de plástico con mi mano, agarradas. Un encuentro entre dos seres, onírico y con un toque para mí opresivo, pero en el buen sentido. Tiene algo de misterioso pero que a la vez no es del todo mala onda ni buena onda. No terminás de entender si son dos ángeles que se agarran o un muerto con un ahogado. Podría ser cualquier cosa, que parte de esto del nombre también: creo que el disco es una aventura musical que tiene pila de espacio para que lo complete quien lo escucha, porque no es muy lineal.

Cortesía de producción

Cortesía de producción

Y eso lo reflejaron en el arte…

F.R.: Quisimos que la tapa también tuviera eso un poco abierto, pero que lo humano estuviera claramente presente. Algo humano de la época, de cansancio, de estar podrido, de estar pasado de rosca, de laburar todo el día, de también estar más grande, más viejo, tener otras responsabilidades. Pero no solo por nuestra generación, sino por la época: les pasa también a los jóvenes de ahora. Está todo el mundo al palo. Entonces es un disco que abre esas puertas, para que cada quien lo transite como quiera, como pueda.

J.F.C.: Sabíamos que no se iba a entender mucho y también da lugar a eso, porque no es que nos guste contestar a la pregunta porque no es nada fácil, pero sí nos gusta que la genere, que te tengas que preguntar qué es esto.

F.R.: Es eso, es una pregunta. Después, respuesta hay una, que es cómo la hicimos. Pero no importa tanto, en realidad.

En este disco de Mux aparece pila de gente de Feel de Agua. Como que el sello se convirtió en un colectivo, ¿no?

F.R.: Es que es la barra de gente amiga, es con la gente que hacemos música también. Estos discos los hacemos todos juntos y un poco en taller, se presta la ocasión para que vengan amigos y amigas a grabar. Se va dando.

Siendo que el disco tiene mucha experimentación e improvisación, ¿cómo lo graban, cómo componen?

J.F.C.: No hay un método fijo más que estar acá. Sobre todo para terminar el disco, cuando aceleramos para decir: “Bueno, hay que cerrar de alguna forma”.

F.R.: Claro, ahí lo tocamos más intensivo, pero siempre estamos un poco grabando. Si hay un toque estamos ensayando. Si no hay un toque cercano estamos grabando, probando cosas nuevas, pero a un ritmo mucho más lento. Y cuando el disco ya empieza a existir, a lo largo de los años, ahí le hacemos un intensivo para intentar terminarlo. Que igual puede llevar un par de años más [se ríe].

J.F.C.: La idea que tenemos ahora es tocarlo, olvidarnos por un ratito de estar sentados con la computadora y salir más y disfrutarlo, que se supone que para eso lo hacemos.

Pasaron bastantes años del disco anterior.

F.R.: Seis.

J.F.C.: Casi siete.

Cortesía de producción

Cortesía de producción

Y todo este tiempo igual estuvieron grabando, componiendo, trabajando.

F.R.: Los discos para nosotros son una muestra que se va armando a sí misma, pero siempre estamos haciendo música. Por ejemplo, en este disco hay dos, el primer track y el último, que son improvisaciones directamente. Improvisaciones que grabamos en la casa de unos amigos, por Montevideo Oeste, La Colorada. Y eso quedó así. A la vez hay canciones que las fuimos cambiando y agregándole partes e ideas durante cuatro o cinco años, hasta la versión que salió ahora, que es nueva hasta para nosotros. Es como un documento del taller musical nuestro. Dejamos mucha música afuera, usamos collages de distintas músicas. No es que hayamos hecho 14 canciones y después las hayamos mezclado durante seis años, sino que lo terminamos medio que ahí, cuando lo sacamos.

J.F.C.: Hay canciones que tocamos hace años en vivo, tres o cuatro capaz de este disco. Y otras que ni siquiera están terminadas, podríamos decir, como que sabemos que le vamos a meter mano más adelante.

F.R.: A veces lo tocamos sin letra y después le aparece la letra. Primero era un tema instrumental y ahora es una canción. O las letras van cambiando en los toques en vivo hasta que finalmente sale el disco y bueno, ahí se fija una letra finalmente. Hay letras que muchas veces quedan abiertas por años, alguna parte que se improvisa en los toques. Cuando la sacás en el disco, finalmente la terminás de escribir.

Y un tema como “En el festival”, ¿cómo lo arman? Porque es un delirio.

J.F.C.: El más collage de todos.

F.R.: Ese fue el último que terminamos de armar. Ese es un tema que le veníamos dando vueltas hace años y nunca nos convencía. Empezó a hablarnos a nosotros mismos, el tema empezó a pedirnos cambios porque nos aburría.

J.F.C.: Tuvo varios clicks, y medio que de todos esos clicks que tuvo fue quedando una parte que realmente nos encanta.

F.R.: Eso fue lo primero. Después de que apareció el juego, el tema nos pedía cambiar de cantante y ahí apareció una idea de esta cuestión del público caliente; de que si no sacás algo rápido, si no mantenés un público, la gente no te va a escuchar. Eso es algo que a nosotros nunca nos ha preocupado porque venimos de una era más de los discos, no le hemos dado mucha bola a las redes en ese sentido, sino que seguimos en el ritmo nuestro, que es juntarnos a hacer música y cada tanto sacar discos y tocar en vivo. Pero es ese desespero de estar, no estar, agradar al público, no aburrirlo, no ser muy cigarro, no ser muy complicado al pedo, todas esas especulaciones. La canción nos empezó a hablar a nosotros mismos, se nos ocurrió una especie de videoclip imaginario que era la banda tocando en un festival y la gente aburriéndose de la banda y que en un momento se empezara a picar y tiraran unos panchos. Pero también es un juego, y al final la gente se divierte en ese juego. Un poco el caos de lo que es hacer música hoy en día y comunicarse con un público que mayoritariamente es más virtual que real.

¿Y a Juan Wauters, que es el segundo cantante que entra cuando la banda “decide” cambiar de vocalista, le explicaron todo esto?

F.R.: Sí, Juan es amigo, lo invitamos en pleno taller, cuando ya habíamos hecho mierda el tema. Le fui mostrando esta idea; que no sabía bien cómo redondearlo pero que me gustaba y que tenía algo de absurdo, que él tiene ese yeito de romper un cacho la línea. Tenía esta parte que cambiaba de cantante, que la gente se quedaba sin paciencia y ahí quedaba abierta y tenía la japonesa, Miku, que el Juanma la metió ahí, era como la otra cantante. Hasta ahí llegaba el chiste, pero quedaba medio inconcluso. Y con el Juan empezamos a meter taller y a escribir la letra esa que metió él después. Le agregamos el funky carioca y unos carnavales, como que lo terminamos de hacer pelota al tema y ahí nos terminó de gustar y lo sacamos.

¿Qué más me pueden contar de la presentación? Es el 10 de octubre en la Sala Rondeau.

J.F.C.: La idea es tocar el disco así como está, de principio a fin, los 14 temas. Después parar un ratito y hacer otra sesión, un poco más corta capaz, de canciones anteriores.

F.R.: Recorrer los discos anteriores.

J.F.C.: Algún invitado va a estar, no sé si todos.

F.R.: La idea es que esté la mayoría. Un 90% está confirmado. Vamos a estar con la familia titular. Es el toque del año que hacemos con nuestra barra de toda la vida. Que también están re ocupados en otros proyectos y no es tan fácil tenerlos en el equipo siempre, pero esta vez van a estar: Erika Del Pino, Sebastián Alíes, en todo lo escénico, luces. Va a estar Nico Demczylo en el sonido, que es con el que mezclamos los discos, que no hace mucho sonido en vivo, pero cuando tenemos presentaciones así va con nosotros y está buenísimo. Es como parte de la banda. Después el Juan [Wauters] va a estar preparando un set postoque, un DJ set, con una especie de mezcla de canciones, hace un mash-up. Y también es el cumple de la Sabri [Sabrina Jueguen], que es como la séptima Mux, está metida en la parte de organizar las cosas y producir. Ella trabaja en la sala, entonces va a ser una fiesta, van a haber varios DJs, va a ser joda hasta las cuatro de la mañana. Así que no es el típico toque que te tenés que ir volando, sino que te podés quedar ahí tomando una.

Por Gastón González Napoli
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