Documento sin título
Contenido creado por Catalina Zabala
Música
Piel y huesos

Martín Ferrés y su primer disco solista: “Bajofondo fue una universidad”

El músico se presenta en Montevideo este viernes 17 de abril junto a La Maison Ferrés, su proyecto en solitario.

31.03.2026 12:18

Lectura: 13'

2026-03-31T12:18:00-03:00
Compartir en

Por Catalina Zabala
catazabalaa

En entrevista con LatidoBEAT, Martín Ferrés explicó cómo Bajofondo fue un antes y un después en su vida. Un bagaje de herramientas de las que no se separaría jamás. En sus propias palabras, "una universidad". 

Como recordó, Bajofondo les permitió tocar en los festivales más destacados a nivel global, como Coachella o Glastonbury, y recorrer el mundo en incontables ocasiones. Habló de Gustavo o de Luciano como figuras magistrales de las que rehúsa a desprenderse. Pero todo esto no se entiende solo al escuchar sus palabras, escuchar su música ya es suficiente. La Maison Ferrés, su nuevo proyecto solista, lanzó su primer álbum de estudio en 2025. Lleva el nombre del proyecto y coquetea de manera constante con Bajofondo, porque no concebía otra forma de trabajar después de esa experiencia. Para él, "merecía un respeto". 

Y en sintonía con esta idea, presenta Desde el Hondo Bajofondo. Un show que tiene como repertorio principal su álbum solista, que carga con fuertes elementos teatrales y que vive su música como "un portal para entrar y salir de Bajofondo". 

La presentación tendrá lugar el viernes 17 de abril en la Sala Zitarrosa, y las entradas pueden adquirirse aquí

¿Qué te aportó tu experiencia en Bajofondo desde lo profesional para desarrollar un proyecto solista?

Me aportó todo, o gran parte. Yo siempre digo que Bajofondo fue una universidad, y eso fue igual para todos. Todo lo que pasaba con Bajofondo siempre era lo más groso que nos pasaba a nosotros, y eso sumado a trabajar con una persona como Gustavo. Las cosas que uno absorbía en el día a día eran increíbles, también te lo puedo decir de Juan o de Luciano. Cada uno con su experiencia; Luciano con su bagaje cultural y enorme capacidad de todo, Juan con su conocimiento de la producción y de la electrónica, había una retroalimentación muy linda. Me acuerdo de que no podías llegar a una gira si en ese tiempo no habías descubierto algo bueno para mostrarles; una película o algo para hacerte el capo. Esa especie de presión te iba empujando para arriba, entonces por eso digo que está totalmente relacionado. No sé si yo habría podido tener esta nueva banda si no hubiese vivido Bajofondo.

Aparte de eso, en lo personal, vos cuando sos parte de un proyecto de mucha gente tenés que tener una capacidad para integrarte. A lo mejor tenés una idea que vos considerás que es alucinante y a otro no le pasa lo mismo, no se hace la idea así tal cual vos la pensaste. Y tenés que tener la capacidad para entender que otras cosas también pueden estar bien, es un ejercicio. Las bandas se pelean por eso, por los egos. Y cuando llevás 25 años con Bajofondo te das cuenta, por ejemplo, de que el que mejor la pasa es el que no hace la nota, porque ese tiempo lo puede usar para salir a pasear. Por eso es tan importante la parte humana, y en Bajofondo nosotros la cuidamos mucho. Contribuye mucho que seamos mitad argentinos y mitad uruguayos, eso suma un montón. Se complementan muy bien las dos personalidades. Siento que ha sido un constante aprendizaje. También prefiero estar cinco años trabajando en un disco con Bajofondo y morirme de hambre antes de depositarle esa presión a la banda, porque no sería Bajofondo.

Esa idea de la búsqueda del éxito y en qué consiste está muy presente en la conversación de la industria.

En esta vida todo es válido, a mí me parece que una tiene una vida útil más larga y otra se basa en la inmediatez. Yo tengo una explicación para eso que vos decís que está sobre la mesa, y es que para mí, cuando se dejan de vender discos, la industria de la música desaparece. Lo que generaba la industria de la música en su primera instancia era la venta de discos, que era un objeto que le salía a la compañía dos dólares con artista incluido y lo vendía a 14. Entonces imaginate si una compañía tenía a Madonna, a Michael Jackson y a los Guns N´ Roses. Era un negocio abismal. Cuando se corta eso, la industria de la música se tiene que unir a la industria del entretenimiento. Es pagar una entrada para que te entretengan, entonces ahí conviven Martha Argerich con L- Gante. No es culpa de uno ni de otro, porque cada uno hace lo que puede. Pero después pasa lo que pasa, los ídolos mayores del mundo duran un año y medio. Después los pobrecitos están en una clínica de rehabilitación porque les hicieron comer la película.

Me parece que una cosa tiene una vida más útil que la otra. Nosotros los discos los trabajamos cinco años, y en ese tiempo intercambiamos millones de cosas. En Aura (2019) vinimos a Montevideo y estuvimos un mes grabando en el estudio de Juan, y yo creo que todos preferimos eso. Llegar ahí de manera positiva. Yo he tenido mis procesos personales, tenía mis cuestionamientos. Formar parte de un grupo que tocó en Coachella y Glastonbury y que ahora hace tres años que no toca y no tener un peso. Con esa inconsistencia vos podés caer al grupo de reclamar, o no. Y ese proceso interno creo que nos llevó a todos a la misma conclusión. Bajofondo a esta altura ya trasciende lo económico. Tiene que ver con el vínculo con esos seres humanos.

Cortesía de producción 

Cortesía de producción 

Construiste cierta comodidad en el tango y la electrónica. ¿Qué encontraste ahí que te hace volver a elegir este sonido también para desarrollar tu proyecto solista?

Fue una tendencia global. Empezaron a surgir estos proyectos que mostraban algo del lugar del que vos venías mezclado con un lenguaje universal; la música electrónica, el rock o lo que fuera. En esa onda empezaron a salir muchos grupos, te estoy hablando del año 2000. Full Chamba, Ojos de Brujo, etc. El mismo disco de Buena Vista Social Club pertenecía a esta tendencia. Son cosas atemporales, no tienen una vida útil. Esa es una parte muy positiva, y en ese entonces se puso de moda. La moda hizo que surgieran miles de proyectos, algunos más comprometidos y otros menos. Hacer música electrónica es difícil, fácil es poner un loop de una batería y un bandoneón encima. Pero diseñar los sonidos, cómo podés fusionar un bandoneón, esa búsqueda es la que te lleva cinco años hacer y la que hacemos con Bajofondo. Es una cosa mucho más seria. A mí me parece muy importante la búsqueda y la experimentación, yo en La Maison Ferrés tengo un socio creativo que es Leandro Vega, y es un personaje increíble. Un tipo que sabe mucho de electrónica y de producción musical, pero no le gusta el escenario. Como socio es perfecto, porque si bien yo tengo mis conocimientos técnicos, para investigar tenés que saber mucho, entonces necesito un apoyo en ese sentido.

En el interior se escucha mucho folclore, aunque el porteño crea que no. Termina una fiesta y se pone folclore. Ese sí siento que es un aporte que hago, no solamente desde el tango sino también desde el folclore. Por otro lado, este tipo de proyectos suelen estar encarados por productores. Usualmente estos productores vienen del rock o de la música electrónica, entonces lo que pasa es que a los dos años capaz ya no les gusta más el género y se pasan a otra cosa. Responden a una búsqueda temporal. No está mal, pero yo no lo hago porque vengo desde el bandoneón. Mi compromiso con esa música tiene que ver con posicionar el bandoneón ahí. A mí me parece que eso no había pasado, que un proyecto de estas características esté hecho desde el punto de vista de un músico que pertenece a ese género.

¿Te ha pasado en ese sentido el no coincidir con el criterio de los productores?

No es el caso de Bajofondo puntualmente, porque los productores son Juan y Gustavo. Pero en un punto sí, si te fijás en los primeros discos de Bajofondo, el primero era de tango electrónico y cada vez se trabajó menos eso. Pero en este caso no tenía que ver con negligencia, sino con la experimentación misma luego de cinco discos; porque no podés hacer lo mismo siempre. Si dejás el bandoneón en la tradición solamente, te vas al museo directo. Te quedás en la vitrina. No niego eso, pero vos tenés que tener otra parte que te mueva el avispero y que conecte con la gente más joven. Así lo mantenés vivo.

Cortesía de producción

Cortesía de producción

El bandoneón sigue siendo el protagonista de tus proyectos. ¿Cómo construiste el concepto de tu primer álbum solista y cómo definiste que ya estaba pronto?

Había varias cosas que resolver antes, como por ejemplo qué vínculo tenía con Bajofondo. Yo sentía que tenía que vincular el nuevo proyecto con Bajofondo de alguna manera, antes de lo musical. Fuimos a Asia cinco veces, visitamos tres veces China en un año. Tenía que ver cómo lo vinculaba de alguna manera, que a su vez tiene una cuestión meramente comercial. Bajofondo está firmado con Sony, es una marca. Estaba eso pero también estábamos nosotros, entonces se presentó el desafío de cómo coquetear con todo. Y eso habla de lo genios que son mis compañeros, empezando de Gustavo para abajo. Lo único importante era hacer algo con la calidad suficiente en relación a Bajofondo. Si lograba hacer algo de esa calidad, era bienvenido.

¿Sentías que le debías algo a Bajofondo?

No es que le debiera algo, pero no podía hacer cualquier cosa. Merecía un respeto. Esto empezó como una historia, con cómo vinculaba a Bajofondo con lo mío. El show se llama Desde el Hondo Bajofondo y, más allá de utilizar la marca para que estuviera presente, tiene un vuelo muy lindo. Te cuenta una historia. Empieza con unos pasos, la lluvia, se cierra una puerta y empieza el tema. La historia que yo me creé es de una persona que llega a la casa de una gira y se da cuenta de que su pareja está infectada con una especie de virus. Tengo un cómic escrito y todo. Pero después te vas dando cuenta de que está alienada por las noticias y se convierte en una especie de zombie. El tipo llega, empieza a buscar a esa persona pero no la encuentra, y en el show bailan un tango.

Cuando termina ese tema, él emprende su camino hacia el Hondo Bajofondo. ¿Cómo lo defino? Para mí es el mundo de los muertos de los mexicanos, pero rioplatense. No es que cuando te mueras vayas a ir ahí, esto tiene que ver con los reveses de la vida. Te separaste, perdiste un trabajo, tiene que ver más con la depresión rioplatense. Vos podés ir al Hondo Bajofondo pero también salir de él, no es que permanezcas ahí para siempre. A mí me gusta pensar que La Maison funciona como un portal para entrar y salir de Bajofondo a través de la música y la danza. En ese lugar estamos todos. El camino es hasta ahí, pero el personaje se va encontrando con distintas situaciones que son los distintos temas.

Lo primero fue encontrar una historia que justificara esa música. Una vez que tuve eso fue todo muchísimo más fácil, porque era de alguna manera encontrar el casillero, grabar cada uno de los temas. Paralelamente a eso fui armando la banda, fue todo en simultáneo. Todo ese montón de herramientas que tengo realmente son gracias a ese bagaje de Bajofondo. Somos un grupo mixto y es alucinante, porque en el mundo del bien, la energía masculina y la femenina unidas son muy buenas. Pocas veces pasa, pero cuando se unen para el bien se completa todo. No tenés falencias, es lo que se inventó. Independientemente de las percepciones, no hay más nada. Estoy hablando biológicamente, no me importa lo que te percibas. Creo que soy realmente la única persona que debe haber tratado por igual al hombre y a la mujer. No vengo con ese chip, supongo que tiene que ver con el vínculo con el arte y la filosofía que tengo. La lectura no te permite ser machista.

Cortesía de producción

Cortesía de producción

Con Bajofondo ganaron Grammys y giraron por el mundo. Al mismo tiempo vos trabajaste con muchos músicos uruguayos, pero sos argentino. ¿Cómo ves a la música uruguaya? ¿Cómo es la conversación entre la música rioplatense y el mundo?

Yo desde el día uno, desde que llegué a este país en el 2002, me identifiqué con Uruguay. Siendo del interior de Argentina de verdad te digo, tengo más amigos uruguayos que argentinos. Con Juan vacacionamos en Punta Rubia; me acuerdo de que él le estaba produciendo un disco a La Vela, entonces Seba estaba todo el día en la casa. Dormía ahí y todo, porque estaban haciendo el disco. Con Luciano por ejemplo conocí a Cabrera, que es mi ídolo y me encanta. Si yo tuviera que mencionar un artista uruguayo, para mí es Cabrera. Pero por una cuestión personal. Después grabé con El Cuarteto de Nos, grabé con Jorge Drexler para 12 segundos de oscuridad (2006), todo a través de Juan y de mi vínculo con Uruguay. Muchos años vine, me siento mucho mejor acá. Por eso es tan importante esta fecha para mí, porque aparte el Uruguay, al tener esa cultura musical, el nivel de exigencia es alto. No podés chamuyar acá.

¿Esto lo decís en comparación con Argentina?

Sí, acá es más difícil, no podés mentir tanto. Hay muy buenos músicos, y al no ser una sociedad tan grande, sí o sí esos músicos te van a ir a ver o se van a enterar de vos. Estás identificado, y a lo mejor una persona formadora de opinión, como por ejemplo Juan, capaz ve La Maison y le parece muy mala, entonces les va a decir a sus amigos que es mala. Por ende, Uruguay va a pensar que es mala, porque es un formador de opinión. Eso en Argentina no es tan así, no hay uno que determine el pensamiento. Hay más posibilidades en ese sentido, se presta más también para el engaño, sumado a esta cosa de compartir con el entretenimiento. Todo eso no se da tanto acá, porque se comparte menos. Al no tener series o telenovelas, por ejemplo, no tienen esa farándula. La farándula es un negocio en sí misma, y al no tenerla van más al hueso. Si sos bandoneonista quieren ver cómo tocás. Eso siento que lo vuelve más exigente, tenés que estudiar. Me parece que es algo muy bueno y que genera una retroalimentación. Vos escuchás a Mateo y es un monstruo, notás esa influencia por ejemplo de la guitarra clásica, que es tan importante acá en Uruguay.

Por Catalina Zabala
catazabalaa