Martín Bentancor: “La novela es el mejor artefacto del que dispone la ficción”
El autor publicó "Dos amigos" por Estuario Editora.
Martín Bentancor nació en Canelones en 1979). Es escritor y periodista, rol en el que colabora con diversos medios de prensa gráfica.
Publicó cinco libros de cuentos, entre ellos Montevideo (2012, premio Mixtura/Casa de los Escritores), y siete novelas, entre ellas Muerte y vida del Sargento Poeta (2013, premio Narradores de la Banda Oriental) y El Inglés (2015, Premio Nacional de Literatura). Además, junto con el dibujante argentino Dante Ginevra publicó la novela gráfica Cardal (2012).
En su última novela, Dos amigos, un par de historias se entrecruzan: la de dos carreros atravesando el Uruguay profundo durante la guerra civil de 1904, y la de San Nicodemo de Tiatira, el santo patrono de los calvos, en los albores del cristianismo. Pulperos, linyeras, monjes, fugitivos, conversos, matreros y revolucionarios entran y salen de esta novela que entremezcla el relato de aventuras y la hagiografía. Con una elaboradísima prosa y los rasgos de humor característicos de Bentancor, Dos amigos es también una celebración del arte de contar historias (de puño y letra o a viva voz) o de inventarlas sobre la marcha.
Tu novela Dos amigos cruza dos historias distantes en tiempo y espacio. ¿Por qué esa elección de tiempos históricos y geográficos?
Una historia transcurre en el Uruguay profundo del año 1904, en una suerte de noroeste del país poco ubicable, aunque hay algunos topónimos empleados con cierta elasticidad. La otra historia sucede en las primeras décadas del cristianismo y en diversos lugares, varios de ellos fijados en el mapa, al menos en un mapa de aquella época. La elección de los dos tiempos es puramente funcional a la trama, no solo al trasfondo de cada una de las dos historias sino al punto en el que ambas se conectan.
¿Qué encontrás en la hagiografía que te resulta atractivo como material literario?
En principio la desmesura de los milagros y el castigo al santo de turno. En toda hagiografía hay un poder terrenal, humano, que suele condenar al futuro santo a la tortura y la muerte y, a partir de ahí, hay una reformulación de la realidad, pautada por la creencia y la aceptación de lo sobrenatural. Además, las vidas de santos conforman una riquísima veta dentro de la literatura secular y de la literatura a secas, por qué no.
¿Por qué Nicodemo? ¿Qué te interesaba particularmente de esa figura?
El Nicodemo de Dos amigos es una invención que toma como base al maestro fariseo del mismo nombre que aparece tres veces en el Nuevo Testamento, estrechamente vinculado a los tiempos finales de Jesús y al destino de su cuerpo, una vez bajado de la cruz. El elemento que adensa al personaje y lo convierte en el santo patrono de los calvos lo tomé de una referencia en la novela Retorno a Brideshead, de Evelyn Waugh. Como la literatura es un permanente sistema de saqueos y reformulaciones, extrapolé al personaje, que en el libro de Waugh es un simple apunte al pasar, al espacio de mi pequeña novela, dándole el peso de un protagonista.
Martín Bentancor. Crédito: Javier Noceti
¿Cómo fue el proceso de investigación para poder narrar los hechos históricos, pero también la cotidianidad en 1904?
El proceso de investigación forma parte de un sistema de lecturas permanente, alimentado por cada libro que leo y del que espigo, consciente o inconscientemente, algo que luego verteré a la masa de mi escritura. Hubo, sí, un cuidado especial en aspectos que hacen a la verosimilitud histórica, tanto en la historia ambientada en el Medio Oriente como en la que se sitúa en Uruguay, pero a modo siempre contextual. Como se revela en un momento de la novela, una de las historias es una traducción, por lo que también se incorporan los vicios y las libertades del traductor.
¿Cuánto hubo de investigación y cuánto de invención a la hora de construir la forma de hablar de los personajes?
La lengua que hablan los personajes en las dos historias es una mixtura y una recreación de términos, giros y expresiones que provienen de sus respectivas épocas históricas. Los personajes siempre hablan a través de un narrador, porque jamás empleo en mis cuentos o novelas el recurso del diálogo; siempre es alguien que cuenta el que parafrasea, cita o inventa lo que un personaje en particular dice, por lo que está desterrado desde el vamos toda pretensión de reproducir al dedillo una lengua o una variante léxica en particular.
Has dicho que "toda literatura es autobiográfica", ¿qué elementos de tu vida se reflejan en tu último libro?
Hay una cuestión autobiográfica clave que tiene que ver con el sitio desde el que todo escritor enuncia, que va desde la lengua materna al lugar específico (la mesa, la casa, la ciudad, el país) en el que está escribiendo. Solo algún mecanismo de inteligencia artificial podría producir una literatura que no sea autobiográfica, o que no esté determinada por la propia vida del autor. Ahora bien, una vez asumida esa condición ontológica de la escritura como parte sustancial de la propia existencia del autor, y bajando desde ese ámbito al mío propio, diré que hay elementos autobiográficos precisos en Dos amigos. Son muchos y no los revelaré aquí, un poco porque aburriría al lector de esta nota y al eventual lector de la novela, y otro poco porque creo que el autor no debe mostrar siempre el juego. El personaje de Martín, el protagonista de una de las historias, se basa en mi bisabuelo Martín Bentancor (1879-1964), del que he ficcionalizado algunas historias en otros cuentos.
¿Creés que esa visión tiene que ver con tu formación en periodismo?
No, en absoluto. El periodismo, y en mi caso la escritura periodística, es una herramienta de trabajo rentada (y no siempre bien paga, dada la precariedad que atraviesa el periodismo escrito), que trato de diferenciar de mi escritura literaria.
Martín Bentancor. Crédito: Javier Noceti
¿Qué autores o títulos siguen alimentando tus ganas de escribir hoy?
No lo limitaría a un puñado de casos porque, por fortuna, la literatura es una fuente permanente de deslumbramiento, una droga que fomenta la adicción de querer leer cada vez más y más. Es cierto que hay un reducido grupo de autores a los que una vez leída su obra completa, cerrada, releo con creciente placer cada vez, sabiendo que sus libros son esos que están ahí y que, por haberse muerto, ya no entregarán otro volumen. En ese sentido, mi dios tutelar, sumo maestro y mago al que reverencio cada día como ante un pequeño altar es Vladimir Vladimirovich Nabokov.
Has escrito cuentos, novelas, una novela gráfica y escribís periodismo. ¿Qué encontrás específicamente en la novela que te hace volver a ese formato?
La novela es el mejor artefacto del que dispone la ficción. Más allá de los sucesivos anuncios de su muerte, del desprecio que le han dirigido algunas vanguardias, del mote de fórmula burguesa que históricamente se le ha colgado, las modas, los ismos y las corrientes chisporrotean y se desvanecen, mientras que la novela permanece.
El título es muy sencillo frente a una novela que parece bastante exuberante en personajes, tiempos y relatos. ¿Por qué Dos amigos?
Es una invitación directa al lector para que lo decodifique. Es un título sencillo, es verdad. que suena a Bioy Casares, como me dijo la otra vez Gustavo Espinosa, pero que esconde en el nexo del número y el sustantivo diversas posibilidades. Quizás los dos amigos podamos ser, finalmente, el lector y yo.
Utilizás mucho el humor en el libro. ¿Es una herramienta? ¿Algo intrínseco de tu estilo? ¿Qué función tiene?
Así como no concibo la vida sin humor, está desterrado de mi obra cualquier principio de solemnidad. Todo, absolutamente todo es pasto de la risa, empezando por el propio autor. Una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida es la de haber desarrollado con un puñado muy pequeño de personas un sistema de referencias, situaciones y chistes internos que hace que automáticamente nos larguemos a reír ante el despunte de uno de esos elementos en una conversación (en persona o vía Whatsapp, por ejemplo) o en cualquier otra situación social. Al final, creo que mis libros son una forma de seguir conversando (y riéndonos) con esos pocos amigos.
Martín Bentancor. Crédito: Javier Noceti
También has dicho que "las historias ya están todas contadas, no hay nada nuevo" y que, sin embargo, importa cómo se decide contarlas. ¿Qué aparece primero en tu proceso creativo, la historia o la forma en la que será narrada?
Pretender ser original al momento de contar una historia me suena ingenuo a esta altura del partido; donde creo que se asienta la verdadera creatividad es en la forma de contarla. En mi caso, siempre está primero la trama, el amasijo de los hechos, que aparece de pronto, cobra vida gradualmente, se abre paso a través de mis derroteros mentales y termina contaminando mi día a día. Recién entonces empieza la escritura, que no es otra cosa que desarrollar la manera de contar aquella historia.
¿Por qué la elección de cruzar dos relatos? ¿Supiste desde el principio que querías hacerlo así?
Sí, lo tuve claro desde el vamos. Al principio iban a ser dos cuentos cerrados, muy diferentes entre sí, pero supe cuando los concebí que desarrollados de esa forma no los escribiría nunca. En cambio, cuando encontré el factor que iba a unirlos, que no es otro que el propio narrador, la novela fluyó a pleno y la escribí en unos pocos meses, a diferencia del libro anterior, que me tuvo varios años rondando por una funeraria.
¿Te acordás cuál fue el primer libro que te hizo querer hacer literatura?
Un ejemplar de La esfinge de los hielos, de Julio Verne, leído en Quinta de Illa, cuando tenía 10 u 11 años. Y para ser preciso, antes que el libro fue la contratapa, donde se informaba que aquella historia retomaba otra, escrita muchos años antes por otro autor (Las aventuras de Arthur Gordon Pym, de Edgar Allan Poe). Supongo que no me di cuenta entonces, pero algo en todo eso —el párrafo sobre la tapa dura, la ilustración de fondo, el barco que partía hacia regiones heladas, la posta que un escritor tomaba de la mano de otro— me metieron de lleno en la literatura, planeta en el que pretendo estar hasta el último de mis días acá arriba e incluso un poco más, porque siempre quedará algún póstumo.
_______________________________________________
Fragmento de Dos amigos
Yo estuve allí, lo vi con mis propios ojos, y casi ochenta años después puedo revivir la escena tal como la he referido. La tormenta se dispersó sobre el filo de la medianoche y un coro de grillos borrachos comenzó a horadarnos los oídos a través del ventanal esmerilado. Los dos hombres siguieron conversando hasta el alba, y aunque yo registré cada palabra, poco importan ahora a los efectos de esta memoria. Nunca pensé llegar vivo para ser un viejo centenario, una rareza en medio de esta tierra en que los hombres mueren jóvenes y las viudas languidecen en el recuerdo de los lejanos días idos. Supe ver muchos prodigios durante mis larguísimos años en los caminos; fui apresado, encarcelado, torturado, estaqueado al sol por varios días, puesto en la picota para que mi testa ahora cana rodara, y perdonado a última hora por decreto imperial. Forniqué con mujeres inmensas en la región de Tracia y supe que mi simiente engendró vida en algún lugar de Macedonia; rehuí de la tentación que siempre significaban un hogar, un plato caliente, una humeante chimenea, una cama compartida, un perro tendido a mis pies. En la cuenca del Tigris me atosigué de ostras y en las montañas de Iliria cacé a flechazos unas pequeñas criaturas rastreras, que doradas sobre el fuego se convertían en una masa crocante y fosforescente. No le han faltado leños de interés a esta llama que ahora se apaga, pero créaseme que nunca volví a ver, como aquella lejana noche en el huerto, de forma tan prístina y cercana, tan evidente a los ojos como cada contorno de las cosas en la estancia, la conversión de un hombre por la mera voz del otro, una superposición de sonidos enhebrados en el aire como los acordes de un himno o la fórmula de un conjuro, al punto de que la palabra que entonces elegí para registrarlo no fue otra que encantamiento.
Tapa de "Dos amigos"
Acerca de los comentarios
Hemos reformulado nuestra manera de mostrar comentarios, agregando tecnología de forma de que cada lector pueda decidir qué comentarios se le mostrarán en base a la valoración que tengan estos por parte de la comunidad. AMPLIAREsto es para poder mejorar el intercambio entre los usuarios y que sea un lugar que respete las normas de convivencia.
A su vez, habilitamos la casilla reportarcomentario@montevideo.com.uy, para que los lectores puedan reportar comentarios que consideren fuera de lugar y que rompan las normas de convivencia.
Si querés leerlo hacé clic aquí[+]