Mandrake Wolf: “Decime algo que no tenga que ver con el blues que valga la pena”
Junto con Los Druidas se presentan el 9 de octubre en La Trastienda para presentar su cuarto disco de estudio.
Por Gastón González Napoli
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Alberto Mandrake Wolf está de estreno: junto con Los Druidas, la banda blusera que armó hace nueve años, tiene álbum nuevo con edición en vinilo. Se titula Un plan perfecto y lo van a presentar en La Trastienda el 9 de octubre.
Charló entonces con LatidoBEAT sobre el sentimiento que le despierta el blues, sobre el pescador rochense Óscar Calimares, al que le dedica el tema de cierre del disco, y sobre la adaptación cinematográfica de Watchmen.
Las entradas para el show pueden adquirirse en este enlace.
¿Cómo viene el post disco nuevo?
Siempre que uno saca un disco nuevo es una alegría inmensa, porque son años de laburo y uno está muy contento, pero viene la parte de la consideración del público. Y la verdad que venimos teniendo muy lindas devoluciones del disco, estamos muy contentos por eso.
¿Qué dirías que es hoy Mandrake & Los Druidas? Porque cuando arrancaron era una banda de blues rock. Pero hoy, escuchando el disco, tipo “Un asunto” o la canción para Calimares [“Buen viaje, capitán”], incorporan unas percusiones y unas cosas que no son tan del blues más clásico. ¿Qué dirías hoy que es?
Es que nunca fuimos una banda de blues nosotros…
Pero el primer disco era re blusero.
Sí, el blues está integrado dentro de nuestro lenguaje, como está integrado el candombe, cuando está integrado el rock. Si yo me tuviera que limitar a estilos musicales, me limitaría a esos tres. Pero también en eso puede fluctuar mucho, ¿viste? El rock también es muy abierto, como lo entiendo yo. Si hablamos de rock, tenemos que nombrar a Chuck Berry, a Elvis Presley, pero, bueno, también dentro del rock está los Strokes, está Televisión, está Jimi Hendrix, Bob Dylan, yo qué sé. Es muy amplio. Y, bueno, quizás la inspiración de los Druidas, de la banda, fue en el blues pesado, porque también a mí me inspiró mucho el grupo Oro, que el baterista Federico Anastasiadis pertenecía a ese grupo.
Blues contundente es Oro.
Claro, yo cuando los escuché, me acuerdo, estamos compartiendo un escenario con Los Terapeutas y digo, “¡pa!”, quedé con esa idea en la cabeza un poco. Pero también yo vengo con un bagaje musical muy amplio atrás. Entonces, nunca voy a hacer un género específico tampoco. Y una vez que el grupo se empezó a afianzar, porque no éramos amigos, es una banda que yo fui...
Me acuerdo que en aquel momento decías que habías armado con locos más jóvenes para tener esa energía…
No fue tanto, sino más bien cómo tocaban, cómo se manejaban con el instrumento. Y ellos, no nos conocíamos, no éramos amigos, yo no sabía cómo eran como personas ni nada. Simplemente dije, “miren, quiero hacer un disco con ustedes y a ver qué pasa”. Y mágicamente funcionó la química. No siempre pasa eso, he tenido proyectos que nos juntamos, son todos buenísimos, pero no pasa nada. La idea fue hacer un disco solo y ya estamos en el cuarto disco y en 10 años.
Nada nada menor. Hay un vínculo también entre el blues, candombe, rock. La raíz africana, afro.
Claro que sí. La misma madre. Cuando uno se mete dentro del candombe, que es la música de mi ciudad, que yo desde niño la curto, después no me pareció ajeno ningún tipo de música. Por ejemplo, cuando apareció Bob Marley, que a mí me explotó en la cara, me parecía que era muy natural. Era parte de la misma cosa que se nutre el blues, que se nutre el rock, el candombe, el samba, ¿no? Toda la música negra tiene algún común denominador.
¿Y vos sentís que sos también heredero de eso? O no heredero, pero al ser parte de la matriz uruguaya también hay un vínculo espiritual.
Es lo que a mí me gustaba. En mi barrio se daba eso, uno lo adquirió de chico.
A mí, con el con el blues, lo que me pasa es que es un género que me encanta, pero que siento que es como una caja. Debe ser difícil innovar dentro del blues.
El blues tiene sus reglas, tiene su... Pero también podés inspirante en el blues, porque también está en el jazz, está… Es un sentimiento, más que nada, el blues. Bueno, hay gente que toca los famosos tres acordes, o los dos acordes, pero hay muchas variantes. Ha habido grandes blueses que no salieron de lo bluseros. Los Rolling Stones innovaron el blues. Canned Heat innovó el blues, por ejemplo. Son bandas que fueron otro lado, le pusieron psicodelia.
El “Ventilator Blues” de los Stones…
Después el blues inglés. El blues inglés también revolucionó todo. Fue un blues distinto. Y, entonces, es supervariable el blues y lo podés interpretar como vos querés.
Y eso que decías que era un sentimiento, ¿qué sentimiento es? Yo lo asocio con la tristeza, los esclavos laburando el campo. A vos, ¿qué sentimiento te despierta?
Puede nacer, sí, de la tristeza, pero también se… lo rompe y llega a la alegría, llega una cosa brillante al final. A pesar de salir de lo algo tan triste, es una música bailable. El blues empezó en lugares siendo bailable, a pesar de que estaban cantando una canción superdesoladora.
¿Viste de Pecadores, del año pasado? Es una película de vampiros, te digo así y capaz que no te no te interesa…
No, me encantan las películas de terror, pero no.
Pasa en los años 20, en el sur de Estados Unidos, y el pibe protagonista es un guitarrista, una especie de Robert Johnson. Terminan en un club de blues y empiezan a venir los vampiros afuera. Pero lo interesante, hay una escena que él tiene el poder de que rompe el tiempo y combina la música de diferentes momentos. Esa escena para mí es espectacular.
Ah, me gustaría ver esa película. Me hizo acordar mucho a Encrucijada, que trabaja Ralph Macchio, el de…
El de Karate Kid.
Está Steve Vai, por un lado, era la guitarra demoníaca, y está la guitarra de, ¿cómo se llama este?, el que toca slide increíble… Ry Cooder.
Está difícil para elegir ahí.
Todo el vínculo con el diablo, todo el vínculo con lo oscuro, y a la vez, llega una luminosidad. Es eso del blues.
Tiene que ver con lo espiritual.
Yo creo que de ahí sale todo. El gospel tiene tanto del blues como… No tiene nada que ver con el diablo, pero está todo mezclado.
Está la canción del pescador Óscar Calimares, que murió en enero: “Buen viaje, capitán”. ¿De dónde sale? ¿Vos curtías mucho Cabo Polonio? ¿Lo conocías por ahí?
Sí, yo un tiempo fui al Cabo Polonio, y fui a tocar muchas veces, y hubo una época que estuve en restorán trabajando. Conocí a los pobladores, porque estaba todo el día ahí. Entonces, conocí a la familia de... Y cuando... No, la cosa fue así. Estoy en febrero, estoy mirando la televisión y veo que se pierde el barco de Óscar. Y yo, a Óscar, lo conocía.
¿Tenías vínculo o lo conocías del pueblo?
Lo conocía, no éramos amigos, pero conocí a la madre, todos los que nombro [en la canción] los conocía yo. Ahora me enteré de que hay otro hermano, que yo a ese no lo conocía y no lo metí en la canción porque no lo conocía. A los demás los conocía a todos, ¿viste? A la madre, al otro hermano, a Joselo… Pero lo que fue fuerte fue que, cuando veo eso por la televisión, me quedó. Porque en una época, cuando yo iba a tocar al Cabo, el Óscar estaba siempre en los jeeps —en una época trabajó en los jeeps, lo del Francés— entonces me decía, “vení, Mandrake”, yo me sentaba en la cabina, yo tengo un hobby que me gusta mucho la pesca. Y él era un lobo de mar. Entonces yo hablaba con él. Y cuando me enteré que estaba desaparecido, además desapareció un 2 de febrero, el día de la virgen [de Iemanjá]. Me pegó feo.
Nosotros íbamos a grabar el disco los días [a fines de febrero] en cuatro días. Teníamos 12 temas terminados, y esa canción la terminé, no sé, el 26 de febrero. Fui al estudio y dije, “bueno, tengo esto nuevo. ¿Lo hacemos?”. Y lo tocamos así.
Y termina funcionando bien como cierre…
Sí, yo creo que sí, yo creo que sí. Fue una especie de saludo a Óscar, ¿no?
Eso que decías recién de que lo grabaron en cuatro días, eso hoy es poco habitual, ¿no? Suena más a rock de otra época.
Los cuatro discos de los Druidas están grabados en vivo. Vamos y tocamos en vivo.
¿Tocando todos juntos?
Todos juntos. ¿Por qué hacemos eso? Porque nos gusta el sonido así, nuestro, que es contundente. Las bandas que a nosotros nos gustan graban así, o grababan así, y yo con los Terapeutas hice discos también cómo se graba ahora, batería primero… y me aburría horriblemente. Estás como cinco meses haciendo un disco, loco. Queda superprolijo, pero de a poco el alma pidió pa’ irse, ¿viste? Y esto, claro, ¿qué te exige? Que tengas que ensayar mucho. Pero esta banda, disfrutamos mucho los ensayos. Ensayamos aunque no tengamos shows.
Disfrutás de la convivencia.
Claro. El éxito de los Druidas es eso, que nosotros disfrutamos tocando juntos. Tanto es así que, terminando este disco… nosotros habíamos terminado de grabar La suite de Raymundo, el disco anterior, yo estaba feliz de la vida. Yo con ese disc, estaba contentísimo porque, bueno, primero sobrevivimos a la pandemia, estamos vivos y podemos sacar un disco nuevo, normalmente, se hizo todo normal. Y segundo, había salido en vinilo, que es lo que yo siempre quiero, la música que me gusta la escucho en vinilo.
Este salió también, con Little.
Con Little Butterfly, sí. Y ahí estábamos contentísimos. Entonces ensayamos, me decían, “che, tenés algún tema nuevo, Mandrake”, “sí”, y les muestro un tema y empezamos a tocarlo. Y así, bobeando, de repente nos dimos cuenta de que teníamos ocho temas nuevos, más una versión de un tema viejo mío de Primitivo [de 1993], un disco solista que yo hice. Digamos, nueve temas. Entonces dije “bueno, vamos a hacer, vamos a hacer algo”. Y se nos ocurrió en setiembre del año pasado hacer un ciclo en Ducon de cuatro jueves. Algo que tampoco es muy común, hacer un ciclo de cuatro jueves. Nos fue bárbaro. Además, el ciclo se llamaba Canciones nuevas y se llenó de gente. Digo: “La gente quiere escuchar canciones nuevas”. Que también es raro en este momento, todos quieren escuchar oldies o quieren los 20 años de tal disco, 50 años de tal disco. La gente, en este caso, quería escuchar canciones nuevas.
El blues tiene una atemporalidad. Canciones nuevas, pero se sienten vividas.
Por eso digo. Entonces era setiembre, digo, “tenemos nueve temas”. Tenía un tema ya listo, “Un asunto”, que todavía no habíamos ensayado. Hablo con Little Butterfly, me dicen “de aquí a diciembre no podemos grabar un disco”. “¿Y en febrero cómo están?”. “Bueno, dale”. Y ahí salió. En ese periplo, salieron tres canciones más.
Y ensayando a full en verano.
A full. Pero venimos ensayando siempre nosotros. Todas las semanas tocamos, ensayamos. Fue buenísimo el hecho de hacer canciones nuevas ahí, en Ducon, que teníamos un entrenamiento tocando los temas que... Hay cuatro temas que sí son recién salidos, pero los otros nueve están superaceitados.
La prueba de fuego.
Tocando, que es la forma que más se aprende.
Aprovecho que te tengo, porque nunca te había entrevistado, que vos con los Terapeutas tenés una de mis canciones favoritas de la música uruguaya, que es “Mis héroes”.
¡Mirá!
La coda del tema es increíble. ¿Cómo hacés ese arreglo de vientos?
Eso fue un gran aporte de Daniel Jacaques. Además de sr un terrible bajista, un terrible músico, era un arreglador. Ahora, decís arreglador, “¿de qué está hablando?”. Antes en la música el arreglador tenía una gran función. Ahora capaz que se dice productor, pero no es lo mismo. Porque una cosa es arreglar un tema y otra cosa… parece lo mismo, pero no es lo mismo. Y Daniel era un gran arreglador, agarraba un tema y le daba una vuelta que… “¿cómo encontraste eso”, le decía. Y fue él el que arregló esos caños increíbles.
Se suena todo.
Está un poco inspirado en una película también, que es bastante de comic: Watchmen.
Uh.
La película esa me pegó de una forma tremenda.
¿La serie la viste? Está buenísima.
¿Hay una serie?
Sí, como que construye sobre eso, no es una secuela directa. A mí me encantó. La novela está buenísima también.
La película, la música, todo, me mató.
Toda la introducción con el tema de Dylan…
No, no, esa parte es… Esos son mis héroes. No eran esos héroes de antes, ¿viste?
Bueno, también tiene que ver con el blues eso.
¿Y qué es lo que no tiene que ver con el blues? [se ríe] Decime algo que no tenga que ver con el blues que valga la pena en la vida.
Tienen show programado para el 9 de octubre.
Vamos a presentar el disco, Un plan perfecto, en La Trastienda.
No fui todavía a La Trastienda desde que reabrió.
Yo fui de invitado por Cayó la Cabra. Está preciosa, se suena todo.
¿Y ensayando a full de nuevo o como siempre?
A full estamos ensayando, pero tranquilos, con reglas, ¿no? Ahora, en cualquier momento, se incorpora Walter Nego Haedo, que toca en el disco, que fue en los cuatro discos de los Terapeutas el único invitado que tuvimos, y en cinco canciones aporta lo suyo. Lo vamos a integrar también con los temas viejos y va a estar divino.
Por Gastón González Napoli
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