“Escapo anestesiado/En este baile a contramano” canta Luis Angelero en “Aurora”, apertura de su nuevo disco, Adorador. Dado que siente que sus letras cobran sentido para él tiempo después —como si las escribiera para el Luis del futuro, dice— quizás ahora en esos versos Angelero reconozca que en este baile se metió solo.

“Aurora” es muestra de hasta qué punto: el bajo y la percusión, el groove del comienzo, para el que se inspiró en la música del nigeriano Mdou Moctar; cómo desata una distorsión asesina en el estribillo; cómo baja la pelota e incorpora unos bongós hacia el final. En este, su segundo disco solista luego de Lejos (2021), el exmiembro de Boomerang disfruta de ser impredecible. Busca “un carácter propio” aunque “sin forzar ser original: los sintes que guían “A ningún lado”, los ruiditos de nave espacial de “Nada termina”, los silbidos de “Me salvé”.

Adorador, producido por Santiago Marrero, tecladista del Cuarteto de Nos, recorre un espectro más oscuro tanto letrística como atmosféricamente aunque no en un sentido de bajón. No es un disco pum para abajo. “XXX”, por Tres Cruces, una joyita pop con capas de guitarras y sintetizadores, funciona como un ancla en ese sentido.

Y todo eso mientras Angelero cumple con sus funciones como miembro estable del Cuarteto de Nos (con quienes gira y prepara el show de diciembre en la rambla de Punta Carretas) y presta sus seis cuerdas a Suma Camerata y a otros proyectos de Luciano Supervielle y Juan Casanova. En la cocina de su apartamento en Ciudad Vieja, cuenta que viene en una vorágine. Con el estreno de Adorador, ciertamente no va a aflojar.

Conversamos con él sobre el sonido del disco, sobre el “western milonga”, la búsqueda de originalidad sin forzarla y música camboyana y nigerina para escaparle al algoritmo.

En esta vorágine, sacás disco.

Para complicarla un poco, ¿viste? ¿Para qué me voy quedar tranquilo? [Risas] No, el disco lo venimos laburando hace un tiempo. Yo saqué Lejos en 2021, que lo empezamos a sacar [en cortes de difusión] en 2020, cuando se separó Boomerang. Dije “pa, qué hago”. Pandemia, separación de la banda, muchos golpes. Sobre todo de laburo.

Yo no sabía ni qué era mi voz, porque nunca había cantado principal en ningún proyecto. Se fue armando en el camino, fuimos sacando singles pero tampoco teníamos el disco definido ni nada. Mi necesidad era como de existir. El primer disco lo tomo siempre como más una bolsa de canciones y de base de lo que hago, y este disco no, lo hicimos con más tiempo. Nos tomamos el tiempo que es necesario.

El anterior eran canciones que no te entraban en Boomerang.

En realidad hay dos canciones del disco, el primero, que eran de Boomerang. O sea, que las llegamos a tocar, no en vivo, pero sí a ensayar: “Desesperación” y “Barreras”.

Y este ya lo pensaste más en conjunto.

Sí, más global, y también ya que tenía mucho más claro el sonido que quería. Quería que fuera un power trío (sumé un bajista al proyecto, porque éramos dos al principio, era como una cosa pandémica). Tampoco quise armar una banda porque venía de una banda de cinco integrantes, se había empezado a transformar en algo bastante complicado la logística, “puedo o no puedo ensayar”. Entonces, dije, “no, no, poquito”, empezar bien chiquito y que vaya creciendo naturalmente, nada de enloquecerse, nada de apurarse, nada de forzar nada. Que hable la música, a ver si a alguien le gusta, y después buscar tocar, obviamente.

Para mí el sonido tenía que ser más crudo. “A ningún lado” tiene una referencia medio The Streets, ¿viste?, [tararea], medio trancado, y elementos más tecnosos, sonidos más ciencia ficción, por decir una manera, y no tan musicales los arreglos.

¿Tenías alguna referencia de eso? ¿De música más “ciencia ficción”?

No tanto. También, si bien tiene canciones más pop, otras más rock, buscamos un sonido bastante saturado y fuerte. Que si bien fuera algún tema pop, que tuviera una agresividad el sonido.

Después, “Me salvé”, que es el último corte, no. Es un tema que yo lo siento como si tuviera un velo arriba. Está como opaquito, más calmo, íntimo, a mí es el que más me gusta de los temas. Y me está pasando que lo toco o lo muestro y me han dicho cosas re buenas. Quedó al final como un western milonga, ¿viste? Porque tiene el silbidito ese.