Los memes de Julio son ya tradición y desgracia. Para el que los disfruta, garantiza sonrisas en días grises y helados. Para el que les tiene rechazo, vergüenza ajena. Cringe. Pero llegan. No es julio pero casi. Julio está a la vuelta de la esquina. Julio se viene con fuerza.
Hablamos, por si usted no tiene en su algoritmo ninguna cuenta repetidora de memes ni amigos densos que le reenvíen reels o capturas por WhatsApp, de esos que juegan con el nombre del séptimo mes del año, la cara de Julio Iglesias, y el humor literal, literalísimo. El Uno de Julio, con su cara dentro de un Fiat Uno. El 4 de Julio, con Julio parado al costado de la calle haciendo el cuatro en un control de alcoholemia.
¿Quién los crea? Como todo meme, nacen del éter del internet. Sí, se puede rastrear qué cuenta publicó primero qué cosa; ahora, ¿con qué fin? ¿Qué se gana con saber quién estampó la cara de Julio arriba de un tero y la frase “nos falta julio entero”? Nacen del inconsciente colectivo humano y pensado así es algo bello. En un ecosistema digital fervientemente individualista los memes de Julio son comunitarios. Creaciones populares.
Los memes originales con el rostro del cantante de “Soy un truhán, soy un señor” comenzaron en España con una foto suya señalando a cámara, sonriente y bronceado, y el texto inferior “Y lo sabes”. Como para subrayar cualquier cosa que dijera quien lo compartía.
Para 2015 este formato era lo bastante popular que al papá de Enrique le preguntaron de la revista ¡Hola! si le gustaban. Dijo que le parecían simpáticos.
No está claro en qué momento pasaron a hacerse memes con el doble sentido del mes y su nombre. En julio de 2019 los medios ya los recopilaban en notas clickeras; quizás ese fue el año en el que alguien se iluminó y tocó una fibra. Sí, es un lugar común eso de “tocó una fibra”, pero ¿cómo más definirlo? Algo que no existía pasó a repetirse cada año en la misma época. No hay otra época del año que genere algo parecido. Están los memes de Sam va lentín los 14 de febrero. No es lo mismo ni por asomo.
Al autor de esta columna no le gustan los memes de Julio. Para nada. Y vivió el paroxismo de la experiencia Julio el año pasado, cuando los encargados del gimnasio del que era socio imprimieron y pegaron los memes susodichos por todo el local, en columnas y aparatos de la sala, de acuerdo con las fechas que iban avanzando en el calendario. Se tocó un límite.
Sin embargo, 2026 pinta peor. Y la culpa la tiene la IA.
La gracia, si la tenía, de los memes de Julio era su ingenio para combinar juegos de literalidad y doble sentido con imágenes mal editadas. Nadie pedía que Julio Iglesias estuviera metamorfoseado en un cono de vainilla, como en un dibujito de body horror; bastaba con pegarle la cara bronceada encima a una foto pixelada y estamparle el texto “Julio viene helado”. Eran memes feos y eso contribuía a la gracia. Tenían un mínimo de artesanía sin que se requiriera ser un dibujante. En la jerga a esto se le llama shitposting: el arte del meme feo, absurdo, hasta raro, que te saca una carcajada.
Hacerlos con IA le roba las dos cosas recién mencionadas. Que queden, en teoría, mejor hechos, les saca parte del chiste. Aunque uno hasta puede pedirle a la IA que lo cree con apariencia de shitpost, igual se nota.
Lo otro es que no requieren más artesanía que un prompt. Ya no vienen con el agregado de saber que alguien perdió tiempo haciendo esa pavada. Tiempo bien perdido. Tiempo haciendo algo que no sirve para nada más que para sacarle una sonrisa a alguien. En algo que no puede monetizarse.
Y paro por acá porque me voy a terminar convenciendo a mí mismo de que los memes originales que tanto detesto en realidad estaban buenos.
La IA es una herramienta súper rica, una que seguiremos aprendiendo a usar y aprovechar de la mejor manera durante años. Pero la gran batalla que tenemos que dar los que sabemos del valor de la creatividad es a no cederle más espacio del necesario. ¿Un insumo para la creación artística? Puede ser. ¿Un sustituto? ¿Para qué querríamos sustituir algo que es tan placentero y tan asociado a lo humano, al alma, como la imaginación, la inventiva? En esta trinchera, inesperadamente el meme de Julio es un soldado compañero y no rival. Básico, repetido, gastado, pobremente hecho, pero lo hizo alguien y hoy eso es un valor.