Los adultos usan AutoTune: los Strokes editaron su disco más extraño y más político
La banda liderada por Julian Casablancas apostó por un sonido más oscuro para acompañar un mensaje del mismo tono.
Por Gastón González Napoli
ggnapoli
25 años separan a Reality Awaits (2026), el nuevo disco de los Strokes, de su debut de 2001, el clásico moderno Is This It. Pero en vez de repetirse, autoplagiarse o celebrar en alguna forma su aniversario, entregaron su álbum más extraño.
Es su trabajo más alternativo, para ser más concretos. Menos rockero, menos guitarrero. Más apoyado en sintetizadores, y hasta evitando la percusión en la bajonera “Liar’s Remorse”. Y lo que más ha llamado la atención de fans y escuchas ocasionales: con la voz del vocalista Julian Casablancas procesada y robotizada por AutoTune. Ese rasgo es lo que lo vuelve más divisivo.
La apertura con “Psycho Shit” es un golpazo. Oscura, sin estribillo, densa. Casablancas, con la voz recontra autotuneada, lamenta que “estamos todos muertos” y pregunta: “¿Cuál es tu premio?”. Un ataque a una clase dominante psicopática que “no tiene honor ni huevos”, que no se detiene aunque esté llevándonos a todos al precipicio planetario.
Está bien colocada en el arranque: te mete a prepo en el ambiente que busca el disco. O te expulsa de entrada para que no pierdas tiempo.
Es rara la vuelta. The New Abnormal, de 2020, fue un hit de crítica y público inesperado para una banda entrada en años; más cuando habían pasado siete desde su álbum anterior, el decepcionante Comedown Machine (2013). Pero en vez de mantenerse en esa senda, esperaron y profundizaron. No hay acá ningún clásico instantáneo como “The Adults Are Talking”.
O quizás no es tan raro. Puede trazarse una línea recta entre la onda new wave de temas como “Brooklyn Bridge To Chorus” o la crítica política envuelta en guitarras a lo The Cure de “Endless Summer” (“Tienen el remedio/Pero no permiten que suceda”) de The New Abnormal, y el mood alegre con letra ácida de “Going Shopping”, el corte de difusión de Reality Awaits. “Cuanto peor se pone la realidad, menos querés escuchar sobre ella”, canta Casablancas. “La solidaridad puede ser difícil/Cuando tenés cosas cool para perder”. Solo que la línea recta no va en la dirección en la que uno hubiese esperado.
¿Tal vez es la influencia del proyecto paralelo más experimental de Casablancas, The Voidz? Tal vez. Pero “Bad Decisions”, también de The New Abnormal, fue leída por los fans como un mensaje hacia ellos, de la relación conflictiva que tienen entre sí, por cómo la audiencia espera que suenen y cómo eso los obligaría a tomar “malas decisiones” y hacer siempre lo mismo.
Tal vez lo esperable era que volantearan, si se prestaba atención a las señales.
Reality Awaits es, entonces, un disco desafiante. Después del choque de “Psycho Shit” viene “Dine N’Dash”, que a pesar de la batería recargada de hi-hats de Fabrizio Moretti y del bajo enérgico de Nikolai Fraiture, y a pesar de que el tema va mutando, llevado de la mano por unas guitarras que están muy lejos de la sencillez del garage rock, te va hundiendo más todavía en la sensación pesimista de que todo terminará en violencia.
Luego está la balada de ruptura “Falling Out Of Love”, con su estribillo autotuneado a full y de seis minutos de largo. La decisión del AutoTune es menos explicable acá que en la apertura, pero si comprás el ambiente al que aspira Reality Awaits, funciona. El procesamiento de la voz no le roba carisma a Casablancas y le da más color a su falsete, en una letra agridulce que es de las mejores del disco.
Pero también es un álbum divertido. “Lonely In The Future” se acerca al sonido más clásicamente stroke, mientras un arrogante Casablancas le repite a los músicos más jóvenes: “Yo ya hice eso ayer”. Le tira, incluso, un viaje a Anthony Fantano, un crítico popular en YouTube que le pegó al último disco de The Voidz. La banda está solitaria en el futuro, dice Julian. El doblete de la antedicha “Going Shopping” —con su video en el que Casablancas hasta baila— y “Going To Babble On” —que recubre su letra rebelde de ganas de salir a moverse y un océano de guitarras— se acercan más a lo que uno hubiera predicho luego de The New Abnormal.
La más divertida parece ser “The Fruits of Conquest”: con su swing medio afrolatino, medio Talking Heads circa Remain in Light, retoma la rebeldía antisistema. “Ellos no obedecen, así que nosotros no vamos a obedecer”, canta un monótono Casablancas. Pero en su puente también se pone pesimista, eriza la piel mientras la letra repite “soy una sanguijuela”.
El cierre, “Tyrants Of The Mellow Moon”, le roba a “Paranoid Android” de Radiohead, vuelve al AutoTune y a las guitarras en tonos menores, y es menos directa. Sin embargo, deja pendiendo la misma sensación.
Y cae la ficha de que la banda está llamando a la acción.
El título del debut de los Strokes preguntaba: “¿Esto es lo que hay?”. Este afirma: “La realidad espera”. La realidad que nos espera no es buena, advierten los Strokes. ¿Solamente vas a esconderte de lo que pasa e irte de shopping?
Por Gastón González Napoli
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