La Kermesse Redonda “es un homenaje al público”, dice el saxofonista Sergio Dawi
La banda de los ex músicos de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota se presenta este sábado 31 de octubre en la Rural del Prado.
Por Gastón González Napoli
ggnapoli
La música de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota es inextinguible.
La banda se disolvió en noviembre de 2001, por diferencias entre sus motores creativos, Carlos Indio Solari y Eduardo Skay Beilinson. A la interna se planteó como un año sabático que se extendería indefinidamente. Y para los fanáticos el sueño cada vez más distante del solo te pido que se vuelvan a juntar terminó con la muerte de Solari en junio de este año. Nada de esto significa que los Redondos haya dejado de sonar, ni grabados ni tampoco en vivo.
¿Cómo eso último? Este sábado, La Kermesse ofrecerá una de las respuestas en la Rural del Prado. Tal es el nombre que le da a sus misas el grupo oficialmente llamado Los Decoradores, integrado por exintegrantes de Patricio Rey: el bajista Daniel Semilla Bucciarelli, único que grabó en todos los discos ricoteros aparte de Skay y el Indio; el saxofonista Sergio Dawi, el guitarrista Tito Fargo, y el baterista Hernán Aramberri.
Los hombres del bajo y el saxofón tocaban juntos con el espectáculo SemiDawi, que poco tenía que ver con su vieja banda, hasta que circunstancialmente incorporaron algunos temas y se sorprendieron por la respuesta. En 2017 formaron Los Decoradores, a partir de una declaración de Solari: que él hacía todo y lo de Beilinson no era más que decoración. Les causó gracia y se dieron cuenta de los que verdaderamente decoraban las composiciones de los dos pilares eran ellos. Los músicos. Desde entonces giran por Argentina, por Uruguay y hasta por España, con la sensación de que la repercusión crece año a año.
Al respecto de por qué esas canciones tienen vida propia y por qué siguen generando tanta pasión, LatidoBEAT conversó con un risueño Dawi. Entradas al show en este link.
La Kermesse. Crédito: Matías Moyano
Te propongo empezar yendo al pasado, porque vos tocaste en los shows en el Centenario con Momo Sampler, que cumplieron 25 años. ¿Qué te acordás de aquellos conciertos?
No soy una persona muy memoriosa, pero te podría decir que del estadio me acuerdo. Del estadio y también todo lo que fue las afueras, que hubo bastante remolino, mucha gente que quería entrar y no podía entrar. Me acuerdo que creo que fue la primera y única vez que hubo un grupo que tocó antes que nosotros, porque en general siempre éramos los únicos. Fue un show muy potente, muy cercano a la gente. Por ahí te podría decir muy Redondo, porque era una característica propia de la banda, ¿no? También recuerdo en el Teatro de Verano [en 1989] estábamos tocando y empezaron a salir —viste que tiene una colina ahí el teatro— a salir de todos lados personas que querían entrar. Entrar o entrar. Es así la característica, por lo menos de esa época. Mucha pasión, mucho deseo de poder ser parte, parte de la fiesta.
¿Te preguntaste alguna vez por qué los Redondos generan eso? Esa pasión, como decís vos.
En el marco de poca credibilidad que ha habido en todos esos años, tener algo en qué creer era una de las bases de la respuesta que te podría dar. Por otro lado, estaban estas canciones que tenían características propias, tanto en lo musical como en lo lírico. Y había una complicidad en la escucha. Había una lírica que estaba hablando aparentemente en un idioma medio raro, pero que daba pistas de lo que estaba pasando en el mundo, de lo que nos estaba pasando a nosotros, en el amor, en lo social. Había una diversidad que estaba presente a los que les llegaba esa música. Lo vemos hoy cuando tenemos un público muy diverso, en donde hay algunos que han estado en los shows Redondos, hay otros que son los hijos y otros que son los nietos.
Eso también llama la atención…
Decís: ¿cómo puede ser que ese nieto esté tan involucrado con estas canciones? ¿Cómo puede ser que esté tan emocionado cuando escucha eso que fue transmitido de una manera tan particular? Porque también lo que le pasa a uno con las emociones está difícil poder transmitirlo en palabras. Las emociones tocan fibras muy particulares. Y esta lírica, esta poesía te diría, tenía esa característica, que por ahí te pegaba en algún sector que 10 años después pasaba a otro sector de lo que te estaba pasando. Fueron señales y pistas que ayudaron a caminar en esta vida, a cada uno de los que fue seguidor de la banda.
Entonces, todo eso [se ríe], más otras cosas, más la transpiración, más los amigos… Yo muchas veces cuando hacemos la presentación ahí en la Kermesse digo: “Buenas noches, familia”. Porque creo que hay una cuestión familiar. Te encontrás en esos shows o te hacés amigos o cuando viene el pogo alguien se cae y hay tres manos que lo levantan. Hay una situación de solidaridad, de empatía, que en este mundo se va perdiendo. Es la explicación que yo me puedo dar de por qué nuestro público es muy joven [se ríe].
Hay algo atemporal en Patricio Rey.
Nosotros cuando hace 10 años empezamos a hacer esto, pensábamos que iban a ser todos jovatos los que venían, tipos que querían revivir su pasado. Pero no, la mayoría son pibes que realmente están disfrutando de esto. Por ahora estamos siempre tocando así, en una escala que no hace falta que se nos vea en las pantallas, entonces podemos ver las lágrimas, podemos ver la emoción y también nos pueden ver a nosotros muy de cerca. Es algo que a mí no deja de conmoverme.
Eso que decías de la credibilidad, que eran tiempos en que la gente necesitaba algo en que creer, ¿a qué te referís? ¿En los comienzos de la banda, en la salida de la dictadura, o lo pensás por el menemismo en los 90…?
Es una constante. Es un todo. La cuestión social es básica, porque viste, salís a la calle y se ve. El que la quiere ver, la ve. El crecimiento de la banda tuvo que ver también con todo eso, más allá de que en la primavera democrática siempre hay una apertura y una necesidad de ver lo que estuvo escondido, entonces eso toma una preponderancia.
También hoy por hoy hay una escasez de credibilidad. La música llega a lugares que realmente no llegan, no pueden llegar, los políticos. Yo el otro día estaba viendo el homenaje a Rada, o lo que pasó con la despedida al Indio: son cosas que por más campañas políticas que hagas, no podés. Es otro mundo. La música llega a lugares que no se puede estar concretando a través de especulaciones, sino es el alma que necesita.
La Kermesse. Crédito: Matías Moyano
Has dicho que en estos 10 años cada vez que venían a Uruguay sentías que la repercusión era mayor. ¿En qué lo ves?
Esta característica de crecimiento también se nos da en Argentina. Ahora venimos de hacer una gira en España y también, ¿viste? Nos sorprendió. En Uruguay, cada año fuimos viniendo y también tuvimos gente local que nos apoyó, y por suerte tuvimos una respuesta y una necesidad de no venir a hacer un show, como en el principio, sino hacer dos o hacer tres, o hacer lo que vamos a hacer ahora en el Prado. Después, dentro de unos meses, vamos a estar en el Cosquín nuevamente, en el Cosquín de Montevideo. Así que para nosotros es una alegría.
Yo personalmente me veo siempre muy ligado a Uruguay. No lo siento otro país, siento como que es el mismo: cruzamos el charco. Yo de pibe escuché a los Olimareños, a Zitarrosa, después a No Te Va Gustar, La Vela Puerca, al Príncipe. Tanta música que he vivido, que se me ha metido adentro. No lo siento otro país. Me da mucha satisfacción cuando concretamos una fecha para volver. Me siento un afortunado en poder estar viviendo estos reencuentros, estos reencuentros con Uruguay, con la música, con las canciones, con el público, con los músicos.
Hablando un poco más de música, me puse a repasar algunos temas enfocado más que nada en el saxo… uno piensa en la creatividad de Los Redondos como más que nada Skay y el Indio, los compositores. ¿Vos cómo hacías para componer tu parte? ¿Surgía en el estudio?
Mirá, era una banda. Semilla dijo en alguna nota: “A mí nadie me puso la partitura. Yo fui buscando el lugar que mi bajo iba a caminar”. Yo te diría lo mismo. Los temas se cerraban en la grabación, pero las cosas que yo tocaba, mis solos, eran composiciones mías que yo presentaba. Había un ok o había alguna corrección que después yo hacía y se mejoraba. Por eso, por más que yo tengo proyectos en paralelo, esto de haber estado 14 años grabando casi 10 discos, participando en eso, fue también todo un transpirar la camiseta de esa manera, en que pude aportar con mi estilo, que considero, como fue el estilo de Willy [Crook], muy personal. Tanto Willy como yo no nos parecemos a otros saxofonistas. Entonces es eso lo que sumamos. Y por eso, por más de que ellos eran los autores, el aporte que hemos hecho los músicos de la banda creo que enriqueció y fue también una parte bastante importante de lo que era el todo.
¿Tenés algún solo favorito, que te guste hoy en día tocar?
Este sábado uno de los temas que vamos a tocar es “Pituca”, que es un tema bastante tanguero, ahí tengo un solo bastante desarrollado y que me parece que está bueno. A veces me preguntan: “¿Cuál es el tema que más te gusta?”. Yo la verdad que no me da por ahí. Algunos que me parece que son más originales, pero siempre los vivo de una manera muy emotiva, te diría.
Me repetiste mucho la palabra emoción. Claramente te remueve mantener este proyecto.
Totalmente, totalmente. Porque es una propuesta que no estaba en los planes. Cuando decidimos con Semilla empezar a hacerla tuvimos muchos reparos, pero cuando en una situación tuvimos la oportunidad de, excepcionalmente, incorporar cuatro o cinco temas [de Los Redondos] y vimos la reacción de la gente, lo que eso generaba, nos dimos cuenta que era una tontería no poder estar disfrutando de eso. Porque el final Redondo fue un final en principio planteado como un año sabático. Entonces nos quedamos como medio cortos... Éramos creativos de por sí, cada uno de nosotros, entonces tuvimos recursos para encontrar nuevas vidas en nuevas músicas, pero pasaron como 15 años que no hacíamos nada Redondo y de repente nos pusimos a hacer. Ese reencuentro con la música también fue muy fuerte. Y el reencuentro de escuchar al otro tocar esos temas que los habíamos tocado mucho. ¡Y el público! Esto en realidad básicamente es un homenaje al público. El sostén de Los Redondos, más allá de la discografía, fue en base al público, a la credibilidad, a la emotividad que ponían en la escucha, en cómo lo iban transmitiendo, en lo que es el boca a boca. Los Redondos no hubiesen existido sin el boca a boca. Entonces nosotros hacemos esto en homenaje a todos esos boca a boca a boca que generaron. Muchas veces en los shows decimos: “Gracias, gracias, gracias. Si no fuese por ustedes, esto que está aquí arriba no existiría”.
Por Gastón González Napoli
ggnapoli
Acerca de los comentarios
Hemos reformulado nuestra manera de mostrar comentarios, agregando tecnología de forma de que cada lector pueda decidir qué comentarios se le mostrarán en base a la valoración que tengan estos por parte de la comunidad. AMPLIAREsto es para poder mejorar el intercambio entre los usuarios y que sea un lugar que respete las normas de convivencia.
A su vez, habilitamos la casilla reportarcomentario@montevideo.com.uy, para que los lectores puedan reportar comentarios que consideren fuera de lugar y que rompan las normas de convivencia.
Si querés leerlo hacé clic aquí[+]