La situación es la siguiente: es 1992 y los Guns N' Roses tocan en el Estadio de River Plate en Buenos Aires. Los Ratones Paranoicos, ya consagrados, son el show de apertura. En medio del concierto, Juanse, el histórico frontman de la banda, cae y se rompe una pierna. Se acercaron enfermeros y se lo llevaron en una camilla.
Esa noche, la multitud lo aplaudió durante 10 minutos ininterrumpidos.
“Nosotros, justamente, surgimos porque no nos convencía mucho lo que estaba pasando en Argentina con el rock and roll. Que, en realidad, no estaba pasando nada porque los que hacían rock and roll hacían otro tipo de rock and roll. Hacían un rock and roll más orientado hacia lo que fue el inicio del rock nacional”, dice Juanse en entrevista con LatidoBEAT junto a Pablo Memi, bajista de la banda.
Eso hizo un grupo de muchachos de barrio, específicamente de Villa Devoto, a los que les gustaba escuchar Faces, Humble Pie, los Rolling Stones, Sex Pistols, los New York Dolls. Una banda que tomó un sonido mucho más del rock Stone, a diferencia de lo que estaba surgiendo en la Argentina de los 80, un sonido rockero mucho más vinculado al “rock nacional”.
En todo aquello, el primer disco homónimo de los Ratones Paranoicos, en 1986. Y, por ende, el primer hit: “Sucia estrella” producido por Gustavo Gauvry. Aquella formación, aunque no siempre fue la misma durante los útlimos 40 años, contaba con Juanse (Juan Sebastián Gutiérrez) en voz y guitarra, Pablo Cano en guitarra y coros, Pablo Memi en bajo y coros, y Roy Quiroga en batería.
En esto del Adiós para siempre Tour hay algo muy mexicano en esto de festejar el final de una vida, de verla con alegría. ¿Cómo les gustaría ser recordados?
J: El concepto de “adiós” a mí mucho no me gusta. Sé que es una despedida, la vamos a hacer en la medida que nosotros los lugares nos cierren para presentarnos. En particular, a mí no me interesa ser recordado, te digo la verdad. Lo que sí quiero es que se acuerden de ir a verme, que nos vayan a ver mientras estemos. Después, no importa. Vos fijate que ha habido grandes estrellas, muy populares en la historia del mundo, que hoy nadie recuerda. El otro día veía chicos que no saben quién es Michael Jackson, o que saben quién es porque lo vieron haciendo el moon walker.
P: A mí me sorprende porque hay videos de chicos en internet que escuchan algo por primera vez, y no pueden creer, porque no son tan pendejos.
J: Lo que pasa es que se masificó todo y, obviamente, hay una superposición hoy de estrellas internacionales. Algo de oído de tenemos, porque sino no hubiéramos grabado 25 discos, y yo hay chicas que no las reconozco. Algunas son muy buenas, otras no me interesan, otras están en el medio, pero no termino de diferenciarlas porque hay 200 lanzamientos. Ahora, mientras estamos hablando hay seis o siete lanzamientos internacionales de millones de views y de consumo en todo el mundo. Entonces, es otro aspecto. A mí no me importaría terminar tocando en un bar y que esté lleno de amigos, porque ya lo hicimos todo nosotros, gracias a Dios.
P: Mientras paguen la entrada...
J: Eso, sí, que paguen la entrada porque no les vamos a garpar la entrada, encima.
¿Por qué irse? ¿Por qué terminar con los Ratones?
J: Porque hay que poner el periodo, que llega a cada uno de nosotros. También es una actitud muy juvenil nuestra. Tal vez un poco adolescente, porque después de estar con alguien uno se fuma un cigarrillo y se va a su casa. Esta es una forma de hacer el amor, también, con la música. No estar atado a un matrimonio de esos que realmente producen rechazo.
P: Un cuatrimonio, sería.
J: Claro, nuestra unidad es el producto también de saber decir, “te llamo, la semana que viene hablamos, vamos a comer una pizza, no vamos a ensayar, después vemos si volvemos o no volvemos”. Yo creo que esa es la gran bendición que tenemos. Sabemos que hoy es muy costoso alcanzar eso y nosotros somos conscientes, y lo disfrutamos en la magnitud que podemos.