Inabarcable. Así podría definirse el repertorio de Juana Molina, que ha dedicado más de tres décadas a la búsqueda de nuevas combinaciones de sonido. La frase "nadie es profeta en su tierra" es pertinente. Molina primero fue una incomprendida en esta región, y luego se convirtió en una figura distinguida de la música.
Un poco de alquimia, un poco de magia, pero nunca intención ni pensamiento previo. Según ella, así funciona su proceso creativo. Sin contar las horas de trabajo y las carpetas de música en su computadora, que muchas veces no llegan a salir a la luz.
De una de estas es que nace Exhalo (2024), una continuación y cierre de Halo (2017). Tres canciones que no lograban encastrarse junto a las demás. Una de ellas era de las favoritas, pero por su condición de "oveja negra" quedó fuera del álbum. Además, un demo, "una idea inicial con toda la carne al asador sin terminar de cocinar".
Este 29 de noviembre vuelve a Montevideo en el marco de "Adiós Halo, de pe a pa". Promete tocar todo el álbum, algo que sabe que es excepcional. Las entradas se pueden adquirir aquí.
Te gusta mucho la poesía, de hecho hiciste una canción sobre un poema de Marosa Di Giorgio. ¿Cómo te inspiran las distintas disciplinas artísticas a la hora de componer?
Yo no siento que otras artes influyan en la música que hago. Me alimentan y después lo que hago es un destilado de todo lo que pasó por mi filtro. “Los hongos de Marosa”, en la que claramente hablo de “Los hongos nacen en silencio”, pasó porque cuando compuse la canción me sonaba a que estaba diciendo la palabra hongos sin pensarla, me salía esa palabra. Entonces dije: “¿Hongos? Bueno, los hongos de Marosa”, me simplificó el momento de tener que escribir la letra, me ayudó, este tema habla de esto y se acabó. Pero, en general, más que una inspiración, la literatura, el cine y otras músicas son un alimento para mí. No veo la relación directa, es lo mismo que uno cuando come, porque si estás bien alimentado podés correr, saltar, estar despierto. Necesitás alimento. Pero las cosas que absorbo por otro lado no las veo directamente reflejadas en lo que después hago yo.
Tu música apela a más sentidos que el auditivo. Experimentás con sonidos que pueden formar imágenes al escucharlos.
La música tiene esa capacidad. La música que más me gusta desde muy chica es la que me lleva a ver cosas tan abstractas como la música misma. Entonces para mí es un halago, porque es lo que más me gusta de la música, cuando una combinación de notas y sonidos me lleva a un paisaje, a algo que parecería visual. Hay mucha gente que disfruta muchísimo de la música y no tiene imágenes. No es algo que se busca, es algo que pasa, o no pasa. No toda la música te genera imágenes.
A veces no tener límites es un límite en sí mismo. No sé si es posible definir tu música en un solo género, por ejemplo. ¿Cómo es tu proceso creativo y cómo generas esos sonidos que evocan imágenes?
Los sonidos me proponen las imágenes en cuanto aparecen, y cuando entramos en contacto, se comunican conmigo. Yo empiezo con una guitarra y una base, a veces viene una melodía que ya me sugiere un montón de cosas y después empiezo a buscar sonidos que, por ahí, ya los tengo en mi extensísima galería. Pero no es que yo decido lo que estoy tocando, es algo que realmente pasa solo. Yo estoy en un estado de médium, entre lo que ya está hecho y lo que viene, se van comunicando entre sí y van pasando cosas que no controlo.
Parece que estuviera diciendo algo absurdo, pero cuando hay una verdad musical, no es una decisión que yo tome, es algo que pasa. Yo me siento guiada por el sonido a hacer algo que yo no puedo pensar, es algo que surge solo. Es un poco de alquimia, un poco de magia, no sé cómo llamarlo, pero no hay pensamiento, una idea previa, un concepto. No hay una intención. Yo creo que la intención, el juicio y el pensamiento matan cualquier posibilidad de magia que pueda existir, todo eso no tiene que estar. Llegar a ese estado requiere de muchas horas de trabajo o muchas semanas de estar trabajando en algo. Las canciones en las que no me pasa eso las abandono, hay algunas canciones que me gustan mucho y no sé cómo continuarlas.
Por ejemplo, me pasó esta semana con una canción que cada vez que la oigo no sé cómo terminarla, porque si bien me encanta, le falta. Y esta semana apareció algo que la convirtió y pasó de la etapa embrión a la etapa ser. Un ser que ya existe, que tiene una entidad, una personalidad y la estructura suficiente. Pero no son decisiones, yo puedo decidir algo y la decisión no me sirve para nada. Las cosas tienen que pasar y pasan trabajando mucho, pero no insistiendo mucho. Es trabajando mucho, buscándole los ingredientes que esa canción necesita y cuando aparecen es como si fueran dos imanes que se juntan solos, no tenés que hacer nada.