Juan Wauters le puede cantar a una milanesa, al caballo de un patrón de campo, a una fruta que un camión trajo, a otro soldado, a sus amistades, familiares y desconocidos. Juan le canta a la gente, para llegar a todos los corazones y cumplir su misión. Una que le costó aceptar, pero que decidió seguir, porque es la que le tocó. 

Wauters, un músico que nació en Uruguay, pero se hizo adulto en Estados Unidos, es un hijo de la emigración de la crisis del 2002 en el país. A sus 18 años, entre rabia y tristeza se instaló en Nueva York. Pero como muchos cambios ese sentimiento también fue dicotómico, estaba acompañado de la excitación de conocer una ciudad nueva con mucho para ofrecer. 

Sin embargo, en ese entonces el arte no estaba en los lineamientos de su crianza, que eran terminar el liceo y asistir a una universidad. Por eso, estudió Matemática, aunque no se recibió. Porque según recuerda, una parte suya, una rebelde, estaba en contra de aquello que estaba instaurado. Y se volcó a la música. Ese camino que alimenta su lado aventurero, sus locuras, sus ganas de cantar las cosas que le pasan, de conectar. 

Su música se materializó en 2008 junto a The Beets, una banda de garage rock que se jactaba ser de Queens y no saludaba al público en sus actuaciones. En 2013 ese proyecto se disolvió y su carrera como solista lo encontró.

—Sos uruguayo y estadounidense, de alguna manera explotas esas dos nacionalidades

—Sí, exactamente. Representar mis vivencias y experiencias musicales. La verdad que cargo pila con la música uruguaya, siempre la disfruté y siento que mi música está y siempre va a estar ahí. El neoyorquino siempre ha estado, últimamente me he abierto a otras cosas, pero siempre va a estar también. La impronta mía no es la misma que la de una persona que nunca se fue de Uruguay. En Nueva York me ven como un par, saben que soy uruguayo, pero también me ven como que soy de ahí. 

—En el "Show de los Muertos" de Who Me hay un poco de R&B y hip-hop y en Real Life Situations el género tiene más protagonismo que antes, ¿esa influencia te llegó de tus vivencias estadounidenses o venía desde Uruguay?

—Ese género siempre existió en paralelo en mi música, nunca lo he explotado tanto. Real Life Situations fue con otros artistas y se fue para ese lado. El género siempre existió en paralelo, es de la música que más consumí, pero como a mi me gusta la guitarra nunca lo había explotado tanto.  Estuvo bueno abrirle la puerta, hacer ese disco de colaboraciones para darme cuenta de que ese estilo siempre existió en mí y que mi música se puede ir para ese lado sin dejar de ser mía. Me encanta poder seguir sacando discos y abriendo el espectro de lo que hago: no soy una banda de rock y no soy un cantante folk. Si mañana hago un disco de murga uruguaya o puro candombe tampoco voy a dejar de ser el mismo Juan Wauters, después si quiero puedo hacer uno de rock, de rap, está todo bien. Mi esencia existe en todas las músicas. Me encanta y me di cuenta con el tiempo.

—La mayoría de las veces que tocas en Uruguay fueron en Montevideo, ¿te gustaría tocar por fuera de la capital?

—Sí, la verdad que me encantaría, lo hice una vez. Pero me gustaría que fueran shows gratis y no tener que preocuparme por el dinero, lo tendría que hacer como una inversión o un proyecto mío. Porque sé que no hay público mío ahí, quizás van algunas personas, pero no puedo estar cobrando lo que cobro en Montevideo. 

—¿Sentís que vas a llegar a escribir una canción que sea como un feliz cumpleaños?

—Por eso yo hago lo que hago. No puedo pensar que no, siento que sí, la vida lo dirá. Si hay un pueblo en el mundo que asocia una de mis canciones ya sería suficiente. Aveces pienso en canciones de Alfredo Zitarrosa o Jaime Roos, personas que tienen temas que lo sabemos todos. Si yo ya le llego a un pueblo ya es suficiente. Ya hay un pueblo que sabe mis canciones, no es todo, pero es el que me acompaña. Si juntamos a todas las personas que me siguen de todo el mundo, ya es un pueblo porque cantan conmigo en todos lados.