La clave de Los Auténticos Decadentes parece ser su estructura horizontal. Ese carácter de manada o tribu al que hacen referencia en todas las notas que dan. 40 años después de haberse subido por primera vez a un escenario siguen haciendo de la celebración una forma de resistencia. Construyeron una identidad improbable: se dejaron atravesar por la cumbia, el ska, la murga, el rock y una impronta que Jorge Serrano describe como "rioplatense".
No se identifican con la lógica individualista que domina buena parte de la industria actual. En entrevista con LatidoBEAT, Jorge contó que funcionan como una cooperativa: reparten el dinero por igual, las decisiones son horizontal. Para ellos, tocar entre amigos no es casualidad, es algo identitario. También defendió la humanidad de los proyectos, los "artistas que respiran". Porque recordó que nunca fueron virtuosos y que siempre tocaron lo que quisieron.
No encuentran su razón de ser en el sonido como tal, sino en el ida y vuelta con el público. "Somos enfermeros de una situación espiritual en el momento que damos un show, estamos ahí para sacar a la gente de sus problemas por un rato y participar", explicó Jorge.
La banda se presenta este sábado 3 de octubre en el Auditorio Nacional del Sodre junto a la orquesta sinfónica SUSI. Las entradas se encuentran disponibles y pueden adquirirse aquí.
Los Auténticos siempre tuvieron un espíritu muy festivo, pero también supieron ser críticos en lo social. ¿Cómo han trabajado ese equilibrio a lo largo de tantos años de carrera? ¿Fue algo buscado o se dio naturalmente?
Yo pienso que fue natural, creo que nuestras canciones tampoco tienen cosas específicamente panfletarias o de comentario social, pero sí tenemos comentario social sobre la vida. Sobre las políticas individuales o grupales de la gente. Creo que, además, lo que nosotros damos es una especie de ejemplo, porque somos una tribu, una cooperativa, y repartimos las cosas por igual. Tomamos las decisiones por igual, somos independientes y tenemos una actitud popular y de asistencia a la gente. Somos enfermeros de una situación espiritual en el momento que damos un show, estamos ahí para sacar a la gente de sus problemas por un rato y participar. Somos también un grupo muy horizontal.
Comentás este carácter de curar, de ser enfermero de una situación que tiene que sanar. Durante tantos años de carrera y viendo a su público de cerca, ¿cómo ha mutado eso a lo largo de los años? ¿Qué han visto en su público?
Nosotros lo percibimos primero desde el escenario, obviamente. Sentimos a la gente y vemos de todo. A veces ves gente llorando, gente abrazada, niños a caballito de sus padres. También gente sonriente, feliz, disfrutando, y nosotros somos intermediarios de eso. Y a lo largo de todos estos años, lo que hemos visto es que mucha gente nos acompaña. Últimamente sobre todo, que ya estamos grandes, el domingo cumplimos 40 años juntos. Eso también me parece que es un ejemplo para la gente de fidelidad a tus amigos y de mantenerte en una cuestión horizontal. A través de todos estos años lo que nos está pasando es sobre todo ver eso, gente que nos dice que nos escucha y se acuerda de la secundaria, niños que no habían ni nacido.
El año pasado Nito Montecchia me contó esto mismo que decís sobre la relación tan horizontal que hay entre ustedes. Además ustedes son muchos integrantes, pero en las bandas pasa de todo. ¿Cómo lo has experimentado vos en comparación con otras agrupaciones?
Sí, eso tiene mucho que ver generalmente con el ego o con el dinero. Nosotros tenemos ego como cualquier ser humano, pero lo ponemos en una caja y entendemos que el todo es mucho más que la suma de nosotros como partes. Nosotros somos un grupo de lo que se diría losers, perdedores. Gente a la que la banda realmente le cambió la vida, nos potenció y somos amigos. Nuestros hijos son amigos, ahora somos como un gran circo, con montones de personas, porque te imaginas que somos 12 y tenemos un promedio de dos o tres hijos por músico, así que somos una ciudad. Y nuestra relacion es totalmente horizontal. Nosotros repartimos el dinero por igual y tomamos las decisiones por igual. Somos una cooperativa, tenemos nuestra oficina que es la nuestra, también trabajamos con un sello que es PopArt, que son parientes míos. Son primos de mi esposa, pero medio de casualidad. Yo la conocí en un cumpleaños del hijo de Capanga, el trompetista nuestro, que estaba casado con la prima de los Costa, que es la gente de toda esta productora de PopArt. Entonces somos montones de personas que se juntan, es una cosa interminable. Es como una pizzería atendida por sus dueños. No hay nadie contratado y que esté mirando al piso tocando la guitarra, como muchas veces.
También fueron pioneros en colaboraciones con otros artistas, lo hacían un montón en sus orígenes y hoy en día está muy de moda en la industria. También han colaborado con artistas uruguayos, como Ruben Rada. ¿Cómo lo han vivido?
Sí, un dolor enorme por Rada. Un tipo divino, además de todo su talento y eso estábamos grabando un disco que ya está terminado, estábamos a punto de presentarlo. Ahora vamos a esperar al momento indicado para que no se superponga con este duelo. Fue una cosa hermosa, una experiencia increíble, él se acercó con muchísimo cariño hacia nosotros, una persona idolatrada por toda la banda. Que alguien así nos respetara o le gustara nuestra música no lo podíamos creer, y se armó una relación realmente muy hermosa de cariño. Es una tristeza lo que ha sucedido.
Además ustedes hacían un género musical bastante distinto al suyo.
Sí y no, porque él es candombe. Nosotros hemos grabado con Alberto Castillo en nuestro tercer disco. Nosotros siempre tuvimos una cosa rioplatense, una cosa de mirar a la música de acá a pesar de que también obviamente nos gustara el rock y estemos cortados por él. Pero nosotros, dentro de eso de invitar a gente y de hacer crossovers, nosotros hacemos cumbia, hicimos murga, tratamos de tener un caracter rioplatense, y más rioplatense que el Negro no sé quién puede ser.
Aunque el no querer encasillarse en un género es algo muy común de los artistas, es verdad que ustedes realmente han experimentado con mezclas de todo tipo y poco predecibles.
Sí, esa fue desde el principio nuestra propuesta. Nosotros en realidad salimos de los sótanos punk, o del punk new wave. No tanto del rock y blues viejo, de la otra generación, sino que salimos con la nueva ola del punk y del new wave. Nosotros empezamos tocando en festipunks, éramos una especie de banda de ska, pero como pegaron mucho en ese momento los Cadillacs y Los Pericos en Argentina, nosotros estábamos saliendo y no queríamos que dijeran que hacíamos reggae o ska para subirnos a la ola. Eso realmente fue una bendición porque nos impulsó. Igual éramos abiertos, pero eso nos impulsó a decidir no hacer más reggae ni ska. Nos especializamos más, abrimos el panorama para todos lados, y recuerdo que también cuando íbamos a una sala de ensayo y nos preguntaban qué música hacíamos, porque en esa época si era punk no querían que ensayaras porque tenían miedo de que les rompieran la sala. Entonces siempre te preguntaban qué tipo de música hacen cuando ibas a alquilar la sala de ensayo. Nosotros decíamos "cualquiera".
Ayer justo vi a alguien que había hecho una especie de historia sobre nosotros en YouTube, creo que se llama Cruel Rock, que dijo una frase que me encantó: "Tocan de todo, lo tocan mal y no les importa".
¿Te identificás con eso?
Sí, claro que sí. Ahora tocamos un poco mejor, pero tocamos de todo y si tocamos mal no nos importa. Hacemos lo que podemos. Es lo que nos dio nuestra personalidad, el abordar ritmos de una manera que nunca fueron una copia de los estilos ni con todos los estilemas de ningún género, porque no nos daba el cuero ni sabíamos ni éramos tan músicos como para lograrlo ni nos importaba. Además siempre tuvimos, por más que la música no lo parezca, ese espíritu punk de que no me importa si toco bien o mal, yo salgo y comunico. Toco para mis amigos, para divertirme, para generar una celebración.
Sin embargo hoy en la industria los proyectos nuevos son cada vez más estructurados, más diseñados.
Sí, yo a los pibes les diría "vuelvan a juntarse con cuatro, cinco, seis amigos". No hay nada más lindo que tocar con otros músicos y que todos aporten. Estamos viviendo obviamente épocas muy individualistas. Tiene mucho que ver todo el tema de internet, que también te da la posibilidad de armar una canción en tu casa sin necesitar nada más. Antes vos querías hacer una canción y tenías que conseguir un baterista y un guitarrista, te gustara o no, y generalmente te juntabas con los que tenías cerca y, aunque tocaran bien o mal, era lo que tenías. Y eso era lo que le daba la personalidad a las cosas. Ahora son más bien individuos con una cosa armada alrededor y por otra parte la música se ha vuelto hipervisual. Sale el video antes de que vos escuches la música, no tenés posibilidad de imaginarte la canción y qué te sugiere, porque ta te la están mostrando. Pero eso sucede también en todo en la sociedad ahora, a veces estoy hablando con mi mujer o mis hijas y me muestran el teléfono. Les digo "no me muestres el teléfono, contámelo". Eso se está perdiendo.
Pero pienso que también la gente se está cansando de que todo esté hecho con IA, termina siendo todo igual. Yo recuerdo también cuando aparecieron las primeras baterías electrónicas, que la gente decía que iban a desaparecer los bateristas. Pero no desaparecieron, sino que se valoraron muchísimo más e incluso todos estos grupos que trabajan con máquinas muchas veces en el escenario después quieren gente tocando de verdad, porque es otra cosa. Yo se lo planteo a los jóvenes como si fuera un deporte, como si fuera fútbol o algo para lo que te juntás con amigos a hacer.
Háganlo porque se están perdiendo una cosa muy hermosa. No hay nada mejor que interactuar con los amigos, sobre todo si ninguno de ellos es virtuoso. Porque cuando a uno le falta algo se suple por otro lado. Suple con el ingenio, suple con el carisma. Y todas esas cosas son las que hacen que los grupos sean únicos.
De hecho, si nos fijamos en los proyectos musicales, más exitosos, no siempre son los más virtuosos.
Totalmente, hay algo ahí que escapa, porque son artistas que respiran. Como que tienen esa mecánica, tienen lo analógico, tienen la calidez de lo humano. ¿Usted cree que no hay 400 personas que cantan como Taylor Swift? ¿Por qué la gente quiere a Taylor Swift? Por algo inexplicable. Eso no lo logra una máquina, eso es el carisma, la humanidad, a la gente le gusta eso. Si a mí me gustaba un grupo yo sabía quién era el bajista, después te enteraba de cómo había sido su vida o si en lo personal era una persona pintoresca. Todas esas cosas no se logran con máquinas, esos son los humanos viviendo.
¿Entonces vos separás el arte del artista?
Yo creo que sí, lo que pasa es que generalmente el arte te revela mucho del artista, pero no necesariamente. Yo en una época al principio me resistía mucho a escuchar a Eminem, porque tenía un humor medio misógino, homofóbico, era medio violento. Pero cuando me permití escucharlo me pareció increíble, y después terminé entendiendo que todo era un humor bastante así, bravo, pero que el tipo no era así. Hay muchas situaciones, después tendrás miles de casos de artistas que en sus vidas privadas han hecho desastres, han sido personas deplorables y bueno, pero la canción estaba buena y ahora resulta que el tipo es de lo peor. Yo creo que un poco se separan pero al mismo tiempo hay una relación. También podés tenerle bronca a una música de alguien porque no te gusta la persona y no te gusta lo que está diciendo.
Van a hacer un show en Uruguay con la orquesta SUSI, con versiones más sinfónicas de sus canciones.
Sí, una orquesta uruguaya de 43 músicos que ya ha tocado con varios; con No Te Va Gustar, con Ciro, Julieta Venegas. Ya vienen haciendo una trayectoria de colaboraciones con grupos de rock, y afortunadamente parece que ahora nos tocó a nosotros. Vamos a vivirlo también como una gran responsabilidad, porque una vez hicimos eso en Mendoza con la sinfónica de ahí y realmente fue bravísimo. Yo soy un artista popular que canto como puedo porque canto mis canciones, sino no me contrataría nadie para cantar. Y ahí estás rodeado de gente que son especialistas en su instrumento y tienen una oreja de elefante.
¿Cómo trabajaron la adaptación de sus canciones a ese formato?
No te creas que tanto, porque más o menos las canciones, por lo menos las estructuras, son las mismas. Interactuamos con la orquesta y el show también sigue siendo un show de los Decadentes. No es que sea para quedarse sentado, por más que sea con la orquesta. Se potencia de una manera buenísima. Pensá que nosotros somos 12, más 43 son 50 personas haciendo lo mismo. Es una experiencia única.