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Promised Land

IKA & Reggae Versions: la banda uruguaya que encuentra en el reggae una forma de vida

Steven Lema y Federica Giovio conversaron con LatidoBEAT sobre sus referentes, los prejuicios del género en Uruguay y su último lanzamiento.

26.10.2026 12:06

Lectura: 14'

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Por Catalina Zabala
catazabalaa

Ya fue dicho en varias ocasiones: lo que pasa con el reggae no pasa con otros géneros. De hecho, reducirlo a un género musical es reducirlo muy a lo bruto. Para quienes lo viven desde adentro es una forma de entender el mundo, de vincularse con los demás y de encontrar espiritualidad en medio del ritmo acelerado de la vida cotidiana. En Uruguay, sin embargo, su presencia ha tenido que abrirse camino entre prejuicios y dificultades para ganar espacio en los escenarios y las grillas de espectáculos, y aún les cuesta. 

Steven Lema y Federica Giovio conocen bien ese recorrido. Steven comenzó a escuchar reggae en su adolescencia, en una escena que crecía en la Costa de Oro, y lleva décadas vinculado al género. Federica encontró en ese sonido un refugio mientras vivía en Brasil. Cuando decidieron unir sus caminos artísticos, las versiones de clásicos del reggae fueron apenas el comienzo de un proyecto que pronto empezó a desarrollar sus propias composiciones.

En "A Marte", su último lanzamiento, empiezan a buscar un sonido que dialogue con el sonido de Uruguay sin perder de vista la tradición jamaiquina. En conversación con LatidoBEAT, Steven Lema y Federica Giovio reflexionaron sobre sus influencias, el lugar del reggae en la escena uruguaya y el desafío de construir una música auténtica desde el lugar que habitan.

¿En qué momento deciden hacer reggae?

Steven Lema (S.L.): En mi caso yo arranqué a los 15 años a escuchar reggae en Shangrilá, donde yo vivía en ese momento. Ahí surgió una movida bastante potente de reggae. Mucha gente mayor que yo había traído pila de material de Marley, de Tosh, pila de referentes del reggae jamaiquino. Ahí empecé a escuchar reggae y formé mi primera banda a los 18- 19 años. Se llamaba Kimia Na Mokili, una banda que duró como 20 años. Sacó un disco con Koala Records, firmó en Estados Unidos. Tuvimos una movida bastante larga y extendida con esa banda, así que empecé con el reggae desde esa época.

Federica Giovio (F.G.): Yo en realidad ya hacía música y el reggae me gustaba, lo escuchaba, pero fue cuando me fui a vivir a Brasil que todo el mundo estaba siempre a full con el reggae. Ahí lo empecé a escuchar más y me di cuenta de que por lo menos para mí tenía un poder aparte: estás mal, escuchás reggae y algo se transforma. Si estás bien se multiplica, tiene algo mágico. Incluso a mí, que soy una persona bastante perfeccionista cuando hago las cosas que amo, el reggae me ayudó a poder amigarme con todos mis procesos, y para mí tiene esa vuelta de tuerca que te recuerda que hay algo que trasciende. A mí el estilo del reggae me genera eso. Al que contacté primero fue a Steven, porque es un gran referente del reggae acá en Uruguay. Yo llegué de Brasil y sabía que quería hacer reggae.

S.L.: Sí, en lo musical a mí me pasó eso también. Yo venía a escuchar mucho rock and roll, la movida esa de que veníamos de La Tabaré, El Peyote Asesino. Todas las bandas que habían surgido, el rock uruguayo estaba empezando a explotar, y cuando apareció el reggae fue un cambio de vida, porque en realidad el reggae es una forma de vida también. Te lleva por un camino más espiritual, más del cuidado del medio ambiente, del cuidado del cuerpo, del cuerpo de uno y también de los demás. No tanto como el rock and roll, que tiene eso más de pelea con uno mismo incluso, algo más rebelde, pero en otro sentido. Esa rebeldía de querer decir cosas sobre el medio ambiente, su cuidado, las injusticias.

Es que es un género muy reservado a una comunidad, sin duda.

S.L.: Sí, tiene sentido lo que decís. A los que les gusta el reggae están totalmente metidos. Ojo, hubo un momento que cuando empezó a entrar el reggae acá pintó esa fusión, que la supieron adaptar bien: La Vela Puerca o No Te Va Gustar empezaron a meter el reggae dentro de sus canciones. Hubo una movida fuerte de reggae, incluso con esa banda que te nombré, con Kimia Na Mokili. Tocábamos mucho en el Teatro de Verano, las bandas eran tenidas en cuenta en los festivales, en varios lugares. Había agarrado su lugar en la música de Uruguay, ibas a un toque de reggae y tocaba El Congo y se llenaba. Después lo que decís vos, como que pintó más una comunidad de gente que escucha reggae. El rock and roll siguió y otros tipos de músicas, pero es verdad lo que decís vos, ahora es más una comunidad. La gente del reggae nos conocemos todos.

Es que también tiene una carga religiosa fuerte, que aunque no todos los que hacen reggae formen parte, es una realidad y está presente en ese imaginario popular.

S.L.: Sí, claro, el reggae está asociado con el rastafarismo. Y esto es una opinión mía, pero no necesariamente porque escuches reggae tenés que formar parte de eso, cada uno lo puede adoptar como quiera. No necesariamente por escuchar reggae tenés que ser rastafari, incluso los mismos jamaiquinos, que son la bandera del reggae. Ellos no son todos rastafaris, por más que tengan rastas y eso. No adoptan la religión del rastafarismo, eso en realidad es una cosa paralela.

Ustedes empezaron con covers, como muchos de los músicos de reggae, y empezaron a hacer sus canciones propias en 2023. ¿Cómo se decidieron a componer?

F.G.: En realidad componer siempre compusimos, toda la vida, cualquiera de los dos. Steven y yo. Creo que se dio bastante natural, era algo que estaba latente. Nos empezamos a juntar y ya empezó a fluir, que no es algo común que dos personas puedan componer juntas. Generalmente es un proceso más íntimo. Entonces nos fuimos dando cuenta de que sí, que empezamos a jammear arriba de bases o cosas, y funcionaba. Él es más bajado a tierra, pero somos los dos muy de vivir y sentir lo que está pasando, y se fue dando supernatural una vez que comenzamos a crear.

S.L.: Sí, y en verdad, cuando nosotros nos juntamos con ella a hacer reggae, lo de las versiones fue algo medio como para sacarlo rápido. Para conocernos, para armar una banda; recién nos estábamos conociendo, yo tenía esa idea de armar las versiones y ella cantaba 10.000 temas. Pero lo que pasó fue que empezamos a componer de una en paralelo a las versiones de redes. Subimos unos videos a YouTube y explotaron. Se le dio mucha bola a eso, pero en realidad nosotros ya veníamos creando y componiendo. Ella compone muchas letras y me las pasa, y yo hago la música. Desde el inicio del proyecto ya veníamos componiendo.

Foto: Javier Noceti

Foto: Javier Noceti

Mencionaban a El Congo, con quien ustedes colaboraron. Les pregunto por sus referentes artísticos dentro del reggae, porque no hay tantos acá en Uruguay. Supongo que tuvieron que mirar más hacia afuera.

S.L.: Mis referentes de reggae son obvio Marley, el primero, y después me encanta Steve Poole, Alpha Blondy, Burning Spear, la mayoría de reggae jamaiquino, y después fui conociendo a otros artistas de otros países. Son muchos, hay mucho reggae. Igual, más allá del reggae, soy una persona que escucha mucha música de todo tipo. Me gusta el rock, me gusta el jazz, me gusta todo tipo de música. El reggae es mi forma de vida, es lo primero que pongo para escuchar, porque me baja, me gusta tenerlo de fondo, pero en verdad escucho mucha música.

F.G.: Sí, yo también. En su momento Marley, obviamente, es siempre el primer acercamiento, pero después también empezás a conocer a más personas. Sobre todo a través de Steven conocí mucho más. Por ejemplo los discos de Peter Tosh me gustan un montón. Y también mujeres, que no hay tantas, como Dezarie. A mí me encanta ella, tiene una magia aparte para mí media meditativa, de hecho tiene una canción que se llama "Love In Your Meditation", y tiene algo distinto en la voz, lleva.

Genera un imaginario muy atractivo, muy exótico, que ha hecho que se acercara gente de mundos muy distintos al reggae original, como la formación de la banda UB40. Ellos eran ingleses e hicieron una mezcla de sonido poco predecible.

S.L.: Sí, es más pop. Es como pasa con Los Pericos, que uno capaz que no los recuerda como banda de reggae, porque son muy comerciales y poperos, pero en realidad fueron de los primeros latinoamericanos que empezaron a hacer reggae a finales de los 80. Es una de las influencias más marcadas, igual que Sumo, que hacía como una fusión de reggae. Después Los Cafres son más de los 2000. Yo tuve la oportunidad de vivir en Estados Unidos y ahí pude ver muchas bandas de reggae porque ahí va todo. Es más fácil que vayan todos los artistas jamaiquinos, y ahí vi hasta a Alpha Blondy, leyendas del reggae, que de repente acá cuesta más que lleguen, porque es más difícil llenar un lugar. Las influencias que he sacado solo de ver en vivo está tremendo.

Foto: Javier Noceti

Foto: Javier Noceti

Lanzaron la canción "A Marte" hace poquitos días.

F.G.: Los dos estábamos escuchando bastante más reggae en español últimamente. De hecho, ahora estamos obsesionados con el nuevo disco de Cultura Profética. Entonces quisimos darle un aire medio boleresco, que a mí me encantan los boleros. Creo que tienen una cosa media jazzera, ahora justo que estamos en el Mingus, yo amo los martes de jazz del Mingus. También tiene que ver con que creo que hoy en día, no sé si por lo que sucede, la rapidez del mundo o que, pero es verdad que los vínculos humanos cambiaron, mutaron. Y es difícil obviamente en el momento de formar una pareja, coincidir en el espacio. Así como uno no contempla la vida y no se contempla a uno, menos que menos a una pareja, es complicado. Yo creo que la rapidez pasa por todos lados. Y habla un poco de esto, se llama "Amarte" pero con el juego de palabra de irse a Marte. ¿Será que el amor está en Marte y ya no está acá? Al final tiene que ver siempre con un camino de volver a uno, porque al final somos lo que tenemos.

S.L.: Yo en cuanto al aporte musical lo que puedo decir de la canción es que, como también venimos intentando en el proyecto, buscar nuestro sonido. Como hablábamos hoy, más allá de todas las referencias jamaiquinas que tenemos, después de varios años de tocar reggae queremos darnos cuenta, haber aprendido del reggae jamaiquino pero somos uruguayos, vivimos acá. Tratemos de que nuestro sonido, más allá de que toquemos reggae, no quiera sonar como un jamaiquino o decir las cosas que dicen ellos, porque vivimos en otro contexto. Somos uruguayos y queremos tratar de llevar el sonido más a un ámbito latino, por decir algo.

¿Quieren sonar como uruguayos?

S.L.: No el hecho de sonar como uruguayo, porque no es algo tan buscado, pero a veces cuando tocás reggae —yo te digo porque soy productor—, a veces está la búsqueda de querer sonar como jamaiquino, hay pila de cosas que aparte de lo que toca el tecladista, lo que toca el baterista, a veces te pones estricto en eso. Y ahora en esta búsqueda quisimos dejar más a los músicos ser lo que es cada uno, porque aparte cada uno tiene sus estilos y escuchan otra música, no solamente reggae, entonces dejar que cada uno haga lo suyo. Ella por ejemplo no canta como jamaiquina, tiene su estilo, es más jazzera. Ahí me parece que se encuentra un sonido más nuestro.

F.G.: Sí, al final la búsqueda me parece que acá y en todos los estilos es de encontrar eso auténtico, pero que justamente para encontrarlo tenés que atravesar una búsqueda, escuchar, nutrirte, ver qué te gusta, qué no te gusta, y en esa búsqueda es donde se va dando eso, ese granito que cada uno aporta desde todo lo que también conoció.

Foto: Javier Noceti

Foto: Javier Noceti

Es que el mundo del reggae es bastante impermeable, incluso referentes del reggae en habla hispana, como fueron Los Pericos, usan todo el tiempo palabras en inglés.

S.L.: Claro, ella compone mucho en inglés, y yo le vengo pidiendo que componga más en español. Porque más allá de que ahora nuestra música, la mayoría de la gente que nos escucha no es de acá de Uruguay, sino de Brasil, de México, Argentina, Estados Unidos, Francia. Nos está escuchando gente de todos lados del mundo y el inglés juega, porque te vuelve más universal. Aún así yo le estoy pidiendo a ella que componga más en español porque me parece que canta muy lindo en español. Y como que siento que conectamos más con la gente de acá.

F.G.: Y no deja de ser nuestra lengua materna.

El reggae ha tenido sus dificultades también para instalarse en la cultura nacional. ¿Se encontraron con prejuicios en la industria uruguaya?

S.L.: Sí, pasa. Puede haber un prejuicio de que el reggae es de gente falopa, desprolija.

F.G.: Sí, tiende a no estar en grillas de eventos, y aparte hay tremendas bandas, como Massagana.

S.L.: Sí, yo creo que el reggae no evolucionó como otros géneros. No surgieron bandas; estuvo el Kongo, que fue la banda que me parece que más gente logró acá en Uruguay y más reconocimiento por la cantidad de años y todo, pero como que después no surgieron tampoco muchas bandas. Yo creo que a la gente en el Uruguay le gusta más el reggae fusionado, no tanto el reggae estricto.

F.G.: Igual no me pasa de ver gente en algún lugar que suene reggae y que no se ponga a bailar, que no lo disfrute, para mí tiene un goce.

¿Y ese prejuicio que comentan lo sienten desde el público general o desde otros músicos uruguayos?

F.G.: No, de otros músicos no.

S.L.: De otros músicos no, yo siento que en realidad tienen su respeto por lo que te decía, que bandas como No Te Va Gustar o La Vela, que son bandas que representan al Uruguay hoy en día en el exterior, ponen bastante reggae. Para mí es un tema de que las productoras ven que el género no lleva gente, y ponen lo que lleva gente.

Se van a presentar con Vida Pura en la Sala Rondeau. ¿Cómo va a ser el show?

S.L.: Básicamente van a abrir el show ellos.

F.G.: El año pasado fue al revés, nosotros fuimos a Argentina, y ahora vienen ellos.

S.L.: Van a tocar ellos un set como de 45 minutos con todos los temas que sacaron de su último disco. Es una banda con la que tenemos muy buena conexión y relación.

F.G.: Capaz que hacemos un tema juntos.

S.L.: A mí me encanta particularmente su banda, por eso fue que hicimos también la conexión. A ellos les gustaba lo que hacíamos nosotros y a nosotros lo que hacían ellos.

F.G.: Estuvimos hablando por las redes, nos conocimos por ahí, estuvimos hablando un tiempo y finalmente nos conocimos en vivo el año pasado en una gira.

S.L.: Ellos hicieron toda una movida para que nosotros fuéramos a tocar allá. Nos armaron una girita como de tres shows, nos ayudaron con todo, y ahí se generó una linda conexión con ellos.

Por Catalina Zabala
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