El lunes 18 de junio de 1990, Alemania Federal –todavía en ese entonces dividida, aunque todos le decíamos “Alemania” a secas- y Colombia se enfrentaban por la tercera fecha del Grupo D del Mundial de Italia. Los alemanes, que terminarían siendo campeones del mundo, habían goleado a Yugoslavia –grupo con mucha geopolítica aquel- y a Emiratos Árabes Unidos por 4-1 y 5-1 respectivamente, mientras que los colombianos llegaban con una victoria ante los árabes y una derrota frente a los yugoslavos.
Colombia estaba jugando apenas su segundo Mundial, 28 años después del primero. Enfrente, tenía a una de las selecciones denominadas “grandes”, dos veces campeona del mundo y vicecampeona en los dos Mundiales anteriores. Un escenario majestuoso, el estadio Giuseppe Meazza, al que veíamos en las transmisiones del fútbol italiano de Deporte Total con Mario Bardanca y Enrique Yannuzzi. Alemania, a través de Pierre Litbarski en el minuto 88, pondría el 1-0 que parecía definitivo hasta que Freddy Rincón empataría a los 90 para darle la clasificación a Colombia como uno de los mejores terceros, otra antigüedad igual que los dos puntos que se otorgaban al equipo ganador.