Ver donde los demás no ven. Para Florencia Núñez eso es Fe (2024), el disco que nació en el ocaso pandémico, que tiene elementos de los tres anteriores, que llegó a terminarse antes de una operación larga y se convirtió en un especie de talismán. El disco con el que Florencia mira más allá de las fronteras del país.
"Hacer este camino es ir contra la corriente", afirma antes de darle un sorbo al café. Su último disco antes de Fe fue Porque todas las quiero cantar: un homenaje a la canción rochense (2020), el batacazo que vino incluido con un documental y que trajo al presente canciones folclóricas para dárselas a nuevas generaciones.
No la corren los tiempos ni las demandas del mercado porque, para ella, esto se trata de contar historias. Lo tuvo claro desde que empezó a componer, a tocar la guitarra, al elegir la carrera universitaria (licenciatura en Comunicación). Cuando habla de su carrera musical, lo hace sin un ápice de duda y con la confianza de quien sabe qué caminos quiere recorrer. Dice que el Excel es "el instrumento que más toca", y se da cuenta de qué canciones necesita cada álbum mientras lo compone.
Este 7 de junio presentará Fe en el Teatro Solís. Las entradas se pueden adquirir aquí.
¿Tenías planeadas las colaboraciones de Fe desde un comienzo?
Algunas sí y otras no. Yo escribí la canción para Laura Canoura. Se la mostré, le gustó y le dije para hacerla juntas. Ahí llamé a Gustavo Guerrero, que fue el director de la banda de Natalia Lafourcade, produjo su disco Musas (Un homenaje al Foclore Latinoamericano en Manos de los Macorinos) (2017), viene de producir Vueltas (2021), de Pedro Pastor. Lo llamé y le dije, "quiero mostrarte una canción para ver si te gusta y querés trabajar conmigo". Escuchó el bolero y me dijo encantado que sí. Entonces le dije que si venía, hiciéramos dos canciones. Le mostré "Un amor así", que era una canción que nos costaba un poco encontrarle el mejor universo y la mejor versión, y quedamos contentos. Él quedó fascinado con Uruguay, y seguro no va a ser lo último que hagamos, quedó la puerta muy abierta para seguir haciendo cosas.
¿Es un desafío tomar influencias de varios géneros?
Yo hago canciones y cuento determinadas historias, pero después no están cerradas a un solo género. Tú miras mi playlist y yo escucho de todo. Es muy difícil que diga, "yo solo hago este tipo de canciones", escucho de todo y eso me nutre. Si yo escucho Juan Luis Guerra y Marc Anthony en mi casa, ¿cómo puede ser que mi música sea la típica de un cantautor uruguayo? Yo creo que quien escuche mi disco se da cuenta de que soy una cantautora uruguaya, pero todo el resto tiene del mundo. Es la idea de síntesis que yo he tenido en mi identidad.
Siento que veo a este disco y veo a los tres anteriores ahí, hay colores de los tres trasladados. Haber pasado por un disco de intérprete en el medio, haber sido productora. En este disco es la primera vez que guitarras criollas y de acero conviven y ninguna prima sobre la otra. Volvieron la armónica y el acordeón. Se nota que quiero ser yo, que intento ser yo y por eso hay cosas de todos los discos. Es lograr sacar lo mejor de lo que he hecho.
¿Cómo te ves de acá en adelante, luego de Fe?
Estoy sacando muchas cosas de mí que en este disco se ven, pero todavía me falta mucho por conocer, hay muchas historias para contar. A mí me interesa que las canciones cuenten historias, ¿sabés todas las historias que hay? Son la misma siempre y a la vez son infinitas. Supongo que también lo que me pasa es que salir de Uruguay creo que va a ser lo que me vaya a hacer rumbear musicalmente. Conocer otras realidades. Un poco de mundo me va a venir bien.