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Deshojaba noches

Fleurs Noires: una orquesta típica femenina trae su tango contemporáneo desde París

Con integración argentina, francesa y hasta finlandesa, se presentan este miércoles en La Trastienda.

17.08.2026 19:29

Lectura: 10'

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Por Gastón González Napoli
ggnapoli

El tango nació en la esquina de La Boca y el Bajo de la Ciudad Vieja, entre prostíbulos, conventillos y pelotas de cuero, con acentos italianos, condimentos afro, pocas ganas de respetar la ley. Pero en algún momento de mediados del siglo XX, tal vez gracias al bandoneón de Piazzolla, tal vez siguiendo el derrotero de todas las artes que nacen den barro, aquella criatura del arrabal que había llegado en barco se lustró los zapatos, se fue de regreso a los puertos y cruzó el charco grande en el sentido inverso para hacer rancho en conservatorios de París. Y el tango ya no fue uno solo.

Una muestra de esa retroalimentación llega este miércoles 19 de agosto a La Trastienda de Montevideo: la orquesta típica Fleurs Noires, compuesta enteramente por mujeres, versada en tango contemporáneo, surgida en la Ciudad de las Luces con integrantes argentinas, francesas y de otros países europeos.

Sobre esa cualidad transatlántica del tango, sobre qué es hacer tango contemporáneo y sobre qué traerán a Montevideo, donde actúan por primera vez, conversamos con la chelista Verónica Votti desde París.

Las entradas para el show pueden conseguirse en este link.

Fleurs Noires. Crédito: difusión

Fleurs Noires. Crédito: difusión

Te pido hacer un poco de historia. ¿Cómo se formó el ensemble?

Se formó hace muchos años, somos gente muy adulta. En el 2003 empezamos con el grupo, se inició por una conjunción de deseos de cada una de las que nos encontramos con [la bandoneonista] Luciana Jatuff y Andrea Marsili, que es la directora, compositora y pianista del grupo. Queríamos hacer una orquesta típica femenina, que acá no había.

Ustedes ya estaban todas en París.

Sí, estábamos estudiando, muchas vinimos acá a continuar nuestros estudios. Andrea ya se dedicaba al tango; en mi caso yo no hacía mucho tango, mi familia sí, pero yo venía más de lo clásico y de golpe me re atrapó acá el tango y la impronta tanguera.

Es gracioso que vos te hayas encontrado con el tango allá, pero en realidad París y Buenos Aires tienen un vínculo histórico, musical y cultural.

Fuertísimo, sí. Siempre estuvo en mi familia, tengo gente de mi familia que tocó en las orquestas con grandes músicos, pero acá… viste que hay tangos que dicen cosas que después te sorprenden. “Tengo miedo del encuentro con el pasado que vuelve/A enfrentarse con mi vida”. ¿Quién me hubiera dicho a mí que yo iba a estar acá? Te pasa mucho de que te volvés a conectar con tu tierra estando lejos.

Volviendo a la historia de Fleurs Noires…

La idea, aparte de la típica femenina, era realmente hacer algo nuevo musicalmente. Andrea empezó a pedir composiciones a algunos argentinos, y en muy poco tiempo ella ya tenía ganas y se puso a escribir, y nos preguntó si nos gustaba, y a todas nos gustó. Realmente escribe increíble. Así que empezamos a tener una impronta muy personal, que fue mucho más lejos de la idea de “hagamos una orquesta típica de mujeres”, que sigue siendo re potente en el sentido de que sigue siendo todavía algo que no es tan común.

Cuando decimos orquesta típica, ¿qué es lo qué es lo que tiene que haber sí o sí?

La orquesta típica es la que tiene, por lo menos, tres bandoneones. En general ves la fila enorme de bandoneones adelante. Varios violines, en general tres o cuatro, viola, violonchelo, contrabajo, piano. Esas nomenclaturas por ahí ya no son tan rígidas, pero en su momento era “hagamos una orquesta entera, fuerte”, no era un sexteto ni un septeto, somos un montón. Nosotras dijimos: diez.

Hay muchas francesas.

Acá hay un conservatorio muy importante donde hay una escuela de tango, en las afueras de París. Y ahí, la que es primer violín, además de tocar montón de otras músicas, estudió tango muchos años, tocó en la orquesta de Juan José Mosalini —bandoneonista de Pugliese antes del exilio, una vez que estuvo acá armó la clase de bandoneón en este conservatorio y armó su orquesta típica—. Ella empezó ahí ya a los 16, 14, 12 años, cuando la agarramos ya estaba re afilada. Y de las otras bandoneonistas, hay una que es finlandesa, que también estudió en esa misma clase de tango.

¿Qué es hoy hacer tango contemporáneo?

A veces es medio innombrable… O sea, no hacemos tango tradicional, eso está claro. “Tango contemporáneo” es el tango que experimenta con sonidos de la música contemporánea, de la música experimental, pero que no deja de mezclarse con músicas del jazz, con músicas del mundo, como dicen acá. Andrea trabaja mucho con música minimalista, con mucha música experimental, y entonces hay elementos de lo que sería el lenguaje académico. Que es un poco lo que hizo Piazzolla en su momento, ponerle algo de académico, y por eso pegó tanto en Europa: porque las orquestas clásicas lo podían tocar sin tener el yeite del tipo de tango.

La nuestra no deja de ser igual una orquesta que mantiene un montón la tradición del tango, de la manera de tocar el tango. Convoca muchos públicos diferentes, gente que por ahí no es aficionada al tango, y podés salir del esquema de la milonga. Nos encanta la milonga, yo he trabajado con grupos de milonga, las chicas también tocan en las milongas con otros grupos, pero este grupo es un grupo de concierto, o de show o de evento, y no es una música, por el momento, bienvenida para los bailarines porque tiene ritmos distintos, ritmos impares, ritmos entrecortados, así que los ponemos en riesgo a los muchachos y a las muchachas. Pero también era una búsqueda que teníamos.

Otra particularidad es que van por el lado del recitado más que del canto.

Y sí, porque nos dimos cuenta al principio que el estilo de canto de tango tradicional tenía una impronta tan fuerte que no se mezclaba con la orquesta. Está buenísimo el cantante o la cantante adelante y la orquesta que acompaña, pero la orquesta de Fleurs Noires es como una cantante más. Las voces, el perfil del cantante o la cantante, tiene que coincidir con nuestro estilo, porque, si no, queda raro. Te diría que hasta queda ridículo. O nosotras podemos quedar ridículas. Pero tiene que pegar en esa cosa un poquito más- no sé si moderna o más actual, de un tango actual, y no hace falta que sea el cantante de tango bien de… ese que vos ya sabés de cuál hablo.

Sí, de arrabal.

De arrabal, exacto.

Fleurs Noires. Crédito: difusión

Fleurs Noires. Crédito: difusión

Al hablar de “tango moderno”, uno tiende a pensar más en lo electrónico. La actualización de ustedes va por otro lado.

Me imagino que hacés referencia a los grupos que instalaron el tango electrónico como Gotán o como Bajofondo, hay otros más, que en su momento fue un boom, que le agregaron la máquina. Que está buenísima, pero Andrea empezó a hacerla desde la escritura, la modernización de lo que ella quería. Tiene una pluma muy personal, muy particular. Introduce electrónica en el último disco, pero desde otro lugar: no como una máquina de ritmo, que es también la que funcionó para que esos tangos se introdujeran en lugares a los que no tenían acceso, por ejemplo los boliches, las propagandas, las películas. Los bailarines terminaron accediendo a bailar esas músicas porque son muy rítmicas. Andrea finalmente pone electrónica en el último disco en tres temas, pero desde un lugar de creación de ella, de algo más que ella escribe, ¿entendés?, no como para agregarle una máquina rítmica. No quiero minimizar con esto el trabajo que hizo otra gente con las máquinas rítmicas, pero le agregó un color más, va por otro lado.

Y para terminar con el tema de qué es “contemporáneo”, bueno, es la palabra que le podemos poner por ahora, no sé si es la que mejor define.

Es interesante porque, es un género que cuando sos más chicos decís “es música de viejo”. Me imagino que es un desafío actualizarlo sin que deje de ser tango.

Totalmente. Esa es la genialidad de Andrea y de la gente que sigue escribiendo y sigue buscando. No creo que se muera el tango, pero es una manera de que continúe y de que evolucione, o que se enriquezca. Después hay gente que dice, esto no es tango. Ojo.

Pasa que el bandoneón ya te trae, sentís el bandoneón y es tango.

¡Claro!

Sin desmerecer todos los otros instrumentos…

Estoy de acuerdo con eso. El bandoneón ya enseguida te da el color. Color a tango.

¿En París cómo las reciben? ¿Calurosamente?

Re, París tiene una tradición de tango importante, mucho más de lo que yo pensaba. Hay gente fanática, pero mal. Hay un montón de milongas. Ya desde ese lugar había un acercamiento, y cuando empezamos a hacer el tipo de tango que hacemos, es gente muy abierta. También el mundo está muy globalizado, se empiezan a escuchar cosas de todos lados. Al principio, lo que podía complicar más las cosas era que éramos un grupo de mujeres. Me hacían la pregunta.

¿Llamaba la atención?

Más bien el ambiente argentino en París: “¿Y este ovni? ¿Qué onda?”. “Tocan como chabones”, “tocan con huevos”, y todo eso, nos tuvimos que fumar unas cuantas, unos cuantos años, y todavía nos siguen preguntando por qué un grupo de mujeres.

En el tango hay mucha historia de mujeres vocalistas de tango, lo raro capaz era el ensamble entero.

La mujer era la cantante o la bailarina. Me ha pasado hace unos años de que me pregunten, “¿sos la cantante o la bailarina?”. “Ninguna de las dos cosas”, “¿y entonces? ¿Qué onda?”. Y soy violonchelista, pero si sos la bandoneonista, en una época… Ahora hay un montón de minas que tocan el bandoneón acá y allá.

¿Hoy por hoy ya el ambiente es otro?

Como pasa en todo en la sociedad, hay cosas que están aceptadas. Hay mejor onda con respecto a eso y hay cosas que mejoraron, sin duda. En la cosa de, “bueno, ya se instaló esta idea de que la mina está en el escenario, también pueden tocar el bandoneón, el contrabajo”, pero no es tan nuevo en algún punto. El hecho que seamos minas en el escenario —encima vamos a ir con una cantante y una percusionista, así que el equipo es completamente femenino— no está todavía resuelto, todo ese tema en el fondo. Pero sí, las cosas cambiaron mucho, en una época entre los tangueros acá se decían cosas de nosotras que no eran muy agradables. No te las voy a decir...

Pero me las puedo imaginar.

Sí, hay un abanico de posibilidades. Que yo no me las olvido, por supuesto. En ese sentido hay una evolución.

Del show acá, en La Trastienda de Montevideo, ¿qué más me podés comentar?

Son nuestros hermanos y nuestras hermanas, así que felices. Sabemos que la exigencia es grande, porque son muy tangueros, muy conocedores, y vamos con la idea de, por supuesto, pasarla muy bien, de que a la gente le guste y de intentar que volvamos. La cantante Mandy La Rouge es muy particular porque es una cantante francesa, pero enamorada de la Argentina hace tantos años que viajó un montón. Así que habla español, canta folclore, es un personaje, se fue a hacer todo un estudio sobre Atahualpa y la mujer de Atahualpa, que escribió muchas de las músicas que firmaba como chabón, Antoinette Pepin [alias Nenette]. Flasheó con eso e hizo todo un disco y un proyecto alrededor de ese repertorio. Bueno, a veces Mandy sabe los nombres de los tangos antes que yo, para darte una idea del nivel de compromiso que tiene con la cosa.

Por Gastón González Napoli
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