Erlend Øye nació en Noruega, pero a esta altura es un ciudadano del mundo. Vivió en Londres y luego en Berlín, cuando su interés por la música electrónica aumentó. Unrest (2003), su álbum solista, fue grabado en diez ciudades diferentes. 

En la actualidad, vive en Siracusa, Italia. Un pequeño pueblo en el que conoció a "La Comitiva", la banda con la que se encuentra de gira. Ellos lo llevaron a conocer no solo ritmos y sonidos locales, sino que también latinoamericanos. "En 2016 y 2017, estaba recibiendo un montón de influencias de ellos, entonces no tenía que ir a Brasil, porque esta gente ya había estado ahí y habían aprendido un montón de esa música", explica en entrevista con LatidoBEAT.

Para Øye, es necesario conocer más en orden de mantener la inspiración viva. La búsqueda de nuevos sonidos es lo que lo mantiene constantemente trabajando. También es integrante de Kings of Convenience, pero afirma que son dos proyectos que van en paralelo. 

Erlend Øye & La Comitiva se presentan hoy en La Trastienda. Las entradas se pueden adquirir aquí. 

Es similar a lo que hace Nu Genea.

Hay una conexión divertida con Nu Genea porque uno de los miembros de la banda ahora también vive en Siracusa y nos vemos todo el tiempo. Pero es cierto que están haciendo lo mismo, no están cantando tanto en italiano, sino en napolitano, y también en francés. Creo que lo que tenemos en común es que estamos rompiendo con la idea de que tenés que escuchar música en inglés para que sea reconocida mundialmente.

Hoy en día, el tipo de música que hacés es bastante popular, pero no siempre fue así. Tras haber recorrido todo este camino, ¿cómo ves este fenómeno desde tu perspectiva? 

Es cierto que muchas de las cosas que eran más de nicho por ese entonces, ahora son más reconocidas. Es difícil de identificar cuándo cambió. Cuando se trata de música electrónica, me sorprende lo poco que ha sucedido en 20 años. En 2001, 2002, pasaban muchas cosas porque no estaba muy claro hacia dónde iba el género. Pero en cierto punto, quedó muy claro que, si hacías cierto tipo de música dance, podías vivir de ello y convertirte en DJ. Solía haber un montón de música electrónica que no era necesariamente bailable, era más sobre texturas, y esto desapareció porque representa un suicidio comercial. Si sos un artista de música electrónica, tenés que hacer algo más de un cierto ritmo bailable. Era excitante en ese tiempo, pero ahora ya no se siente así. Yo ya no estoy más en ese mundo por mis oídos, no puedo trabajar más como DJ. En La Comitiva no tenemos percusión y eso te soluciona un montón de problemas, no tenés que preocuparte por tener un ritmo untrendy

¿Nunca te preocupó ser popular o vender? ¿Siempre te concentraste en tu música y en hacer cosas que te gusten a ti?

Si hubiera continuado con la música electrónica por el 2004 o 2006, me podría haber convertido en uno de esos tipos que viajan alrededor del mundo y hacen sets por 2000 euros. En Kings Of Convenience podría haber hecho un montón de dinero, pero no quiero subirme al escenario y repetirme demasiado, porque va a dejar de ser divertido. Cuando tengo ese sentimiento en el escenario, trato de hacer otro proyecto, álbum u otra búsqueda de sonidos para no ser aburrido para los otros y para mí.