Por Catalina Zabala
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Emiliano Brancciari es un músico que siempre está pensando. Apenas comenzada la era de popularidad de No Te Va Gustar en Uruguay, se cuestionó si quizás deberían haberse desarrollado en Argentina. La variedad de opciones en la industria hacía que todo se viera más viable. Sin embargo, se quedaron. Y como contó en entrevista con LatidoBEAT, optaron por una escala de vida que les proporcionó otra paz mental, otro uso del tiempo.
La banda lanzó Florece en el caos (2026) en el mes de enero. El álbum con el sonido más rockero de sus 12 discos. Como una respuesta a la masividad de otros géneros musicales en la actualidad, volvieron a las raíces con una propuesta que, como ellos mismos titularon, intenta florecer en el caos.
El disco cuenta con nueve canciones, entre ellas una colaboración con Ciro y los Persas. Luego de un extenso año de gira por varios países, cierran su presentación en vivo con tres fechas en Uruguay: el 4 de diciembre en Parque Harriague en Salto, el 5 de diciembre en la Plaza de Toros de Colonia, y el 12 de diciembre en el Velódromo Municipal de Montevideo. Las entradas se encuentran disponibles y pueden adquirirse aquí.
¿Les pesa tanta trayectoria a la hora de componer? ¿Cómo hacen para cuidar su esencia después de tantos años?
Lo que nos preocupa un poco es repetirnos. En la esencia de la banda y el sonido hay cosas que se repiten porque somos nosotros, por supuesto, pero tratamos de no repetirnos y aportar siempre algo nuevo con cada álbum. Eso es lo que nos preocupa, y por eso ya no sacamos discos cada dos años como hacíamos en un principio. Es lógico, porque después de cierto tiempo me parece que está bueno darse un poquito más de espacio, para que cuando grabes un álbum nuevo estés agregando algo distinto a tu repertorio.
En cuanto al cambio de sonido, este disco es bastante diferente a los anteriores y tiene un carácter muy rockero, suena más pesado. "Halcones y payasos", la primera canción, marca la impronta de todo el disco. ¿Es una línea compositiva que planean seguir explorando de acá en adelante, o es solo un capítulo de su bísqueda?
Eso ni idea, a futuro ya veremos qué nos pasa la próxima vez que queramos grabar o que sintamos que es el momento. En este caso queríamos un disco más rockero, pero se dio también porque fue la primera vez que yo no llevé demos ya tan avanzados como en otros casos. En otros discos, yo armaba las canciones en el estudio casero con diferentes géneros. Me divertía hacerlo, y en este caso —por una cuestión también de tiempo, porque ya no tengo tanto por los dos proyectos, las giras y tal—, lo que hice fue grabar las canciones en el teléfono tocadas con la guitarra. Esa situación más fogonera hizo que cuando la banda las escuchó salieran más rockeras y más para adelante, y nos gustó eso. Aceleramos en ese sentido, también había otras canciones que quedaron afuera porque nos parecía que era lo que queríamos hacer en este momento. Un disco que renovara el repertorio, que fuera más tocable en vivo. En otros discos hay canciones que no se han tocado prácticamente, porque son para escuchar en tu casa. No entraron en el repertorio pero en este caso sí, todas.
Cortesía de producción
Tienen una forma muy autónoma de armar sus setlists, no dudan en dejar algunos hits afuera. ¿Por qué se guían a la hora de elegir qué canciones van a tocar?
En principio los shows se hicieron más largos por eso mismo, porque hay temas que no podemos dejar de tocar. Pero después tratamos de que haya un equilibrio entre los clásicos, las canciones nuevas y esos lados b que para nosotros son importantes. Canciones que si bien no han tenido la difusión de otros temas, también nos gusta que estén en el repertorio porque generan algo y hacen que ese equilibrio se mantenga. A la hora de armar el espectáculo, tratamos de tocar las canciones de forma bastante enganchada y no dejar espacio entre tema y tema, tocar la mayor cantidad de música posible y que los estados de ánimo —ya sea en ritmo, letras o lo que sea—, te vayan llevando por diferentes mundos. Esa es la forma de armar los shows que tenemos, pero con esos tres ítems: temas nuevos, clásicos y lados b.
Una de las canciones del nuevo álbum es "Todo mal", una colaboración con Ciro y los Persas. ¿Por qué pensaste en él para esta canción en concreto?
Los invitados siempre los elegimos con base en el tema. La canción es la que nos pide a quién invitar, por eso se da de manera más orgánica y siempre te parece que la canción podría llegar a ser del invitado. Yo estaba acá grabándola en el teléfono, como te dije, y ya cuando la estaba cantando me parecía que la voz de Andrés iba perfecta con el tema. Entonces después, ya cuando grabamos un demo juntos en la sala me convencí de que sí, de que esa era la colaboración. Les dije a mis compañeros y después le escribí a él, le mandé el tema por WhatsApp y automáticamente me dijo que sí, que no tenía ningún problema. Le dije que estaría bueno que lo grabáramos juntos, no a distancia sino en nuestro estudio. Así que se vino un par de días a grabarlo y por eso la canción quedó como quedó, bárbara. La fuimos construyendo juntos.
Foto: Diego Velazco
Sos argentino y has contado en ocasiones que con la banda se han cuestionado desarrollar su carrera allá. ¿Cómo te llevás hoy en día con la escena musical argentina?
Con la escena del rock argentino yo me llevo bárbaro, porque también la banda empezó a ir a Argentina cuando acá en Uruguay nos conocían bastante. Empezamos de cero allá, sin redes, sin plataformas dónde escuchar música. Era solamente ir, tocar en vivo, convencer a la gente y pagar todos los derechos de piso posibles. Eso hizo que el público viera que habíamos hecho todo el camino de una banda local, entonces nos trataron como una banda local. Nos codeamos con los otros artistas como una banda de ahí, más allá de que sabían que éramos una banda uruguaya. Hicimos todo ese camino, nos fuimos relacionando con un montón de artistas que admirábamos mucho desde mucho tiempo antes y colegas que iban haciendo el camino junto a nosotros. Nos hicieron sentir parte desde el principio.
Volviendo al cambio de sonido que presentan en el álbum, muchas bandas o proyectos están volviendo al rock en simultáneo. ¿Creés que es una necesidad de la escena frente a la explotación de otros géneros como el urbano?
Yo creo que hasta esos nuevos géneros urbanos están empezando a valorar un montón de cosas que tienen más que ver con el rock. El tocar en vivo con banda, por ejemplo, que en principio eso no ocurría y ahora sí. Vos vas a ver artistas más del pop o de géneros urbanos que están tocando con músicos, y eso creo que en el público genera otras cosas, y en el artista también. Pero eso nosotros ya lo sabemos de toda la vida; siempre le quieren poner el clavo en el cajón al rock y no se logra. No hay nada más lindo que ver algo orgánico en vivo, en discos o lo que sea. Eso siempre termina volviendo y es necesario, para el público y para el artista, y está bueno que las nuevas generaciones también lo valoren. Nosotros también teníamos un poco de miedo en un momento de la pandemia, cuando empezó todo lo virtual y tuvimos que ver cómo se iba a desarrollar y acomodar todo. Había cierta incertidumbre y después nos dimos cuenta de que no, que la gente seguía disfrutando de ver gente real tocando en vivo. Está buenísimo y yo creo que va a seguir siendo así.
Foto: Diego Velazco
No va a morir el rock, entonces.
Y la verdad que no, esa amenaza viene desde que nació en los años 50 hasta ahora.
Presentan el disco en vivo con varias fechas en diciembre. ¿Los shows van a estar centrados únicamente en el álbum? ¿Cómo van a hacer dialogar las distintas eras de la banda?
Vamos a tocar la mayor cantidad de temas del disco, pero en un show larguísimo que va a pasar por todas las etapas del grupo. Por suerte las canciones se relacionan muy bien entre sí. El disco entró muy bien en el repertorio y en la gente, lo tenemos probado, porque ya hemos ido a varios países y el show se sigue puliendo, vamos viendo qué es lo que pasa. Obviamente que en cada país hay canciones que han entrado más que en otros, nos ha pasado siempre con el repertorio que hay alguna que en determinado país no podés dejar de tocar. Pero nos vamos dando cuenta sobre el escenario, y está buenísimo venir a tocar a casa después de un recorrido y ya tener cosas que sabemos que son ciertas y quitarle un poco de nervios a eso. Nos pone un poquito más nerviosos tocar acá en casa por el hecho de tocar para nuestros seres queridos. Venir con el show con bastante trajín nos hace bien en ese sentido.
Entre trabajar en Argentina o en Uruguay, han contado que optaron por la tranquilidad de Uruguay, ya que no existe esa figura de rockstar. ¿Seguís pensando de esta manera? ¿Cómo fue tu experiencia?
Sí, sigo pensando igual. Tenemos un país donde se vive tranquilo, donde no hay esa locura por la gente que hace algo y es conocida por mucha gente. Es una sociedad respetuosa donde no se sufre eso. Nosotros somos felices haciendo una vida normal, esa fue una decisión que tomamos hace muchos años cuando todavía no éramos padres. Era el momento en que podíamos tomar esa decisión de irnos a algún otro lugar. Al principio pensamos en Buenos Aires para conectarnos más con el resto del mundo, sabemos que es más costoso para nosotros salir desde Uruguay por un millón de cosas, pero decidimos que era mucho más importante la paz mental que todo lo demás. Y tener tiempo, que es calidad de vida. En Uruguay nosotros tenemos más tiempo para más cosas que en ciudades más grandes no.
Por Catalina Zabala
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