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Colgada de un leash

El “American Dream” de Giovio: la joven cantante es muestra de una escena pop creciente

Entre hamburguesas, pasaportes y banderas de EE. UU., presentó su último videoclip con show en vivo.

05.08.2026 16:37

Lectura: 4'

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Por Gastón González Napoli
ggnapoli

“American Dream” no estaba disponible todavía en ningún lado y aún así buena parte de los fans la cantaron a coro. Agustina Giovio parecía en shock.

Se la habían aprendido, palabra por palabra, a partir de sólo un fragmento a guitarra y voz subido a TikTok unos días antes.

En ese momento, en el rostro de Giovio se pudo leer que finalmente estaba viviendo el sueño que al norte del río Bravo se le había frustrado.

Nochecita de un viernes de diluvio en un local de barrio Reus, al que se accedía por una escalera… y luego otra escalera más. Antes de la hora marcada, una cuadra de fila esperaba paciente para entrar en este antro pequeño, para dejarlo rebosante hasta el fondo; tanto que ella repitió varias veces que si alguien se sentía sofocado, avisara.

Era la listening party tanto del videoclip como de la versión completa de su nuevo sencillo, ese “American Dream” que se inspira en su pasaje por la ciudad que nunca duerme: se fue a estudiar comedia musical con 17 años, se desilusionó, le pasaron cosas que no querrá contar por las chicas menores presentes (el público era mayoritariamente femenino y de veinteañero a preadolescente, aunque, entre las que corearon los temas a los gritos, había alguna que otra entrada en la adultez).

Foto: @federicamph

Foto: @federicamph

Gente reunida para mirar un video en YouTube y ver a esta cantante pop hacer unos pocos temas en formato reducido. Gente —¡fans!— que se tomó el trabajo de aprenderse un TikTok de memoria.

“Impresionante”, me dirá Giovio días más tarde por teléfono. Además estaba aliviada, porque con la lluvia había temido que no fuera nadie. Y confirmará: estaba, sí, en shock. Como telonera, en su corta carrera ha tocado para públicos mucho más masivos, aunque siempre de visitante. Acá estaba de local. No eran tantos, pero estaban ahí por y para ella.

Por más que fuera a escala reducida, se sentía como un mojón.

Tres cosas poco comunes: una artista pop uruguaya, un género perpetua y contradictoriamente under de este margen del río, en momentos en que las argentinas (Lali, Emilia, Tini, María Becerra) llenan estadios. Una listening party para estrenar un videoclip, con convocatoria full. Una inversión de pienso y recursos en puesta en escena, en una escena —valga la redundancia— local que nunca valoró demasiado dar show.

La temática era, por supuesto, estadounidense: hamburguesas de McDonald’s, bolsas de pop con la bandera de barras y estrellas, latas de cocacola y cerveza. En el primer nivel, te tomaban fotos con cámaras instantáneas, que luego pegabas en “pasaportes” junto con una oferta de stickers decorativos a elección. Al entrar al último nivel te ponían un sello de aprobado. “¿Estuvo buena esa idea, no?”, pregunta ella desde el escenario, “no sabía si era cringe”.

En los minutos previos al estreno del video, Giovio —petisa, risueña, remera de I love New York, short de lunares, medias de red— mostró algunos temas inéditos desde su celular, el parlante del teléfono pegado al micrófono. También cantó a pedido del público varias canciones de su primer disco, Generación de cristal (2024): desde los 14 toca en bares y eso, más el training de teatro musical, le dio un músculo a la hora de tocar en vivo y conectar con la audiencia que acá desplegó con la soltura de saberse entre los suyos.

Luego, el video. Cantar a coro la primera parte, la del tiktok. Silencio y apreciación después. “Hay sueños que mueren sueños / En la esquina de la calma”. Aplausos al final. Más canciones en vivo.

Tantos eran los suyos que el público parecía saber cosas de su vida privada: el ex que inspiró tal tema, o qué fue lo que le pasó en EE. UU. (llegó pensando en Broadway y terminó tocando en casamientos y clubes turbios, me dice por teléfono. Aparte, entró en una deriva de noche neoyorquina y drogas).

Suele decirse que los más jóvenes aprecian la autenticidad, lo genuino, lo transparente. como cuando Giovio se paró y se golpeó la cabeza contra el proyector. No lo hizo a propósito, claro, pero donde en otra época habría sido avergonzante, en este público hasta es señal positiva: de que no es un producto de fábrica.

Su camino seguirá con cortes de difusión y la idea de un disco nuevo el año próximo. Dijo en el show que en él piensa hablar más de amor. La audiencia ya anticipó que la seguirá.

Foto: @federicamph

Foto: @federicamph

Por Gastón González Napoli
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