Del blanco y negro al neón: 10 años de “I Like It When You Sleep...” de The 1975
El segundo disco de la banda británica de rock/pop liderada por Matty Healy cumple con lo único que debe: sigue girando una década después.
Por Gerónimo Pose | @geronimo.pose
La primera guitarra que Matthew Healy tocó en su vida fue la que Dire Straits usó para grabar “Romeo and Juliet”. Mark Knopfler se la había prestado a su padre, Tim, actor de televisión británico de mediana fama con Brian Johnson de AC/DC como mejor amigo —y padrino del chico— y con Peter Hook de Joy Division viviendo en la casa de al lado. El abuelo materno de Healy era drag queen, y eso le hizo estar en contacto con su sexualidad desde una corta edad. Sumémosle también las lecturas de William Burroughs: llevaba a Allerton tatuado en la piel, personaje de su novela Queer (1985).
Healy creció en Alderley Edge, Cheshire, y desde entonces fue acumulando influencias con naturalidad, producto por supuesto de su entorno. Explica bastante bien el hecho de que en una entrevista de 1999 (Healy tenía 10 años) para la BBC en un programa llamado This Is Your Life, Matty, acompañado por sus padres, contara que estaba progresando mucho en su estilo de tocar la batería y que algún día le gustaría ser un músico de primera clase. Uno es quien es gracias a la geografía, canta en la canción “I Always Wanna Die (Sometimes)”.
El 26 de febrero de 2016, su banda, The 1975, publicó su segundo álbum y llegó al número uno en el Reino Unido y en Estados Unidos en la misma semana. Se titulaba I Like It When You Sleep, for You Are So Beautiful yet So Unaware of It, estaba producido por el propio Healy junto con George Daniel (ambos son el cerebro musical de la banda, también conformada por el bajista Ross MacDonald y el guitarrista Adam Hann) y Mike Crossey; lo editaban Dirty Hit y Polydor. Para una banda que no encajaba en ninguna categoría y que había firmado su primer contrato por una cifra ridícula, era una especie de venganza elegante.
Pitchfork, Rolling Stone, The Guardian y NME lo pusieron entre los mejores discos del año. NME directamente primero, sin deliberar demasiado.
El título viene de algo que Healy le dijo a una novia de ese momento. Apareció primero como un tweet críptico en agosto de 2014, mucho antes de que el disco existiera como idea pública. Cuando le preguntaron por qué ese título, Healy dijo que después de años de gira y desconectado del proceso creativo había empezado a cuestionarse para qué hacía lo que hacía, y que el título le funcionó como declaración de intenciones porque era algo ridículo, sentimental. En el vinilo original, grabado en el surco muerto del lado D, hay una frase en letras pequeñas que dice “Hey kids! We're all just the same, what a shame”, letra que pertenece a la canción “Paris”.
La estética cambiaba abruptamente desde el album debut homónimo (2013) donde primaba el blanco y negro; ahora eran flashes de neón y una estética que se asemejaba mucho más al glam. En una entrevista para BBC Radio 1, donde repasa la estética y las ideas de todos sus discos, Healy dice que esta intención de cambiar radicalmente la imagen de la banda fue casi que sin querer. Hablamos de la época Tumblr: Healy scrolleaba y veía como sus fans, al no tener nuevos estímulos, comenzaban a jugar con las imágenes que aparecían en blanco y negro del disco homónimo, lo que se les ocurría era cambiar los colores a algo mas flashy. A él le gustó.
El disco arranca con “The 1975”, la misma apertura instrumental de siempre en cada uno de sus álbumes (aunque en los discos sucesivos cambia la música de acuerdo con el concepto que se desarrolle en el disco, pero respeta la letra original). Lo sostuvieron porque cuando lanzaron el disco homónimo en 2013 les causaba gracia que el nombre de la banda, el disco y el primer tema se llamaran igual —una suerte de homenaje a los sonidos de inicio de la PlayStation, algo reconocible que busca ser familiar, como prender la consola después de un día de colegio extraño y despavorido—.
(Esto fue hasta su último disco, Being Funny in a Foreign Language, donde dijeron “o seguimos haciendo la misma apertura y lo continuamos para siempre o elegimos hacer una canción completa y romper con todo esto”. Lo cierto es que en el trabajo previo a ese, Notes on a Conditional Form [2020], un disco rarísimo dentro del contexto de la banda, poblado de producciones electrónicas instrumentales, ya hubo una intención de cambiar las cosas: en vez de repetir la letra habitual de “The 1975” [que habla sobre el sexo oral], decidieron llamar a Greta Thunberg para que leyera un manifiesto sobre el desastre ecológico mientras de fondo sonaba una música incidental que coquetea con lo mejor de Brian Eno).
Lo que viene después en I Like It When You Sleep... es funk, synth-pop de los ochenta, dream pop, R&B, electrónica, house y baladas acústicas conviviendo en el mismo espacio sin que parezca incómodo o una ensalada de influencias escupidas adrede. Healy dijo en NME algo que resume mejor que cualquier análisis el espíritu del disco: tenían una lista de canciones de otros artistas que iban a robar directamente. Canalizaron el funk plástico de Duran Duran e INXS y el post-rock etéreo de M83. The Replacements, Peter Gabriel, Prince y Michael Jackson —a quien Healy toma como referencia principal para su presencia escénica— viajan todos en el mismo bondi sin mirarse mal ni buscando armar la cocoa o pelearse por el asiento.
“Love Me” abre con una línea de bajo que suena a Bowie en su etapa más berlinesa y en tres minutos cuarenta y dos segundos desmonta la cultura del rockstar con la misma energía con la que la celebra hablando del ego. “Somebody Else” es una canción de ruptura tan precisa y tan fría que varios críticos la señalaron como la mejor del disco. Fue la última en escribirse, compuesta en el asiento trasero de un taxi en Los Ángeles mientras Healy procesaba el fin de una relación. En la BBC describió el sentimiento como “celos culposos”: querer que alguien no sea de nadie más sin querer que sea tuyo. Cinco minutos cuarenta y siete segundos construidos sobre esa paradoja. “The Sound”, el single más pop, era el tema más viejo de todos: Healy lo había desarrollado durante las sesiones del primer disco y no se había animado a incluirlo. El video muestra a la banda tocando dentro de una caja de vidrio mientras críticas parpadean sobre fondo rosa: vapid, derivative pop, pretentious, unimaginative. Era una respuesta a los que los habían ninguneado antes y funcionó también como profecía. “UGH!” es una canción que habla de la cocaína y describe a la perfección el sentimiento de estar junto a un cocainómano en una fiesta, que no para de hablar o que está esperando a que pares de hablar, sin escucharte, para poder empezar a hablar él sobre ideas, planes y malestares emocionales.
“If I Believe You” es un ateo pidiéndole a Dios que lo ayude, con coro gospel incluido. Healy canta “tengo un agujero en forma de Dios que está infectado” sobre una producción que mezcla jazz, R&B y música sacra sin que ninguno de los tres ingredientes se sienta forzado. “Lostmyhead” nació como demo en la habitación de Healy en 2008, antes de que The 1975 existiera siquiera como nombre. George Daniel dijo que fue la primera vez que un productor externo quiso abrazar su trabajo en lugar de corregirlo.
Tapa alternativa de I Like It When You Sleep...
El disco cierra con dos canciones acústicas. “Nana”, escrita para la abuela de Healy; “Y She Lays Down”, guitarra sola, sin producción que tape nada, sobre algo que su madre Denise Welch le reveló cuando tenía diecisiete años: que después de su nacimiento había sufrido una depresión posparto tan severa que entraba a su cuarto cuando él era bebé, se tendía en el piso y activamente intentaba quererlo. “Eso es brutal”, dijo Healy, “especialmente considerando lo cerca que estamos y la relacion que tenemos hoy en día”. La canción no intenta resolver nada. La última palabra del disco es su madre rezando para que el avión en el que viaja se caiga, simplemente para aliviar el dolor.
Detrás de todo eso, mientras el disco se grababa y se mezclaba, Matty Healy se la daba con una adiccion a la heroína. La fumaba a la vez que mezclaba con otros condimentos, otras drogas que según él lo ayudaban a dormir. El sueño fue algo con lo que batalló toda la vida alegando que empeoró cuando logró el éxito. Los shows consistían en adrenalina y en buscar conectar con las personas. Luego de esa hora y media de euforia y la piel queriéndose escapar del cuerpo, volver solo al cuarto de hotel era lo más parecido a una pesadilla . Lo contó en una entrevista con Zane Lowe en Apple Music en 2022. Había empezado tomando cocaína —que como decíamos documentó en “UGH!” con mucha elocuencia e inteligencia y, con imágenes reconocibles sobre el groove más descarado del disco— y escaló durante el tour de 2016, el mismo que los llevó al Madison Square Garden por primera vez. En el verano boreal de 2017, los otros tres lo sentaron a hablar. Él les dijo que respetaran su adicción. A la mañana siguiente se despertó pensando que eso iba a ser una anécdota con la que sus amigos lo iban a joder por años. En noviembre de ese año entró a rehabilitación en Barbados. Siete semanas donde hablaba con caballos, lo que llaman equinoterapia. Llegó ahí y vio personas que habían perdido todo. Él no había perdido su plata, no había perdido su reconocimiento, solo había estado muy cerca de perder el respeto de las personas que amaba.
I Like It When You Sleep... no sabía nada de eso todavía. Es un disco grabado en el filo entre la euforia del éxito y lo que venía después, una suerte de tensión que se respira si se ve en retrospectiva porque, claro, uno no está diseñado para disfrutar de las cosas creativas que hace en el momento y ese dulce gusto emerge cuando los años pasan y uno revisita lo que consiguió hacer. Es algo muy difícil valorar las mieles del presente. “A Change of Heart” es una canción sobre el desencanto romántico donde Healy se burla de su propia tendencia a citar En el camino de Kerouac — el mismo libro cuyas anotaciones le dieron el nombre a la banda, el libro en cuya tapa alguien había escrito con lápiz “1° de junio, The 1975”—.
Diez años después el disco cumple el único requisito que importa: sigue sonando. La edición aniversario acaba de salir en vinilo rosado con arte alternativo y 17 tarjetas de 30x30 centímetros con letras impresas en el reverso, una por canción. The 1975 tiene dos discos nuevos grabados según el propio Healy, que en Glastonbury 2025 dejó parpadear la palabra “DOGS” en la pantalla al final del show y después confirmó a un fan que se encontró en la calle que sí, que habían grabado dos, que podían ser uno o dos, que ya verían.
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