Según la Real Academia Española, la palabra "bestia" puede utilizarse para referirse a un animal cuadrúpedo, un animal doméstico de carga, un monstruo o una persona ruda e ignorante. Pedro Dalton, vocalista de Chillan Las Bestias, interpreta el acto de chillar como una onomatopeya del dolor.  Junto a Franco Varise, su compañero de banda, acordaron que la visión que ellos tienen de bestia reside en el instinto primitivo de los animales.

La dualidad del ser humano, también animal, un péndulo que oscila entre el raciocinio y el impulso. La paradoja de encontrar la libertad estando enjaulado. La naturaleza catártica del chillido. El caos que se puede hallar en la calma silenciosa, en un clima ceremonial. Todos estos factores contribuyen a la concepción como banda de Chillan Las Bestias. 

Está Nick Cave, está Beethoven, también Malpaso. Ambos se consideran melómanos y se nutren de influencias para después hacer otra cosa. Algo nuevo, sin género ni generación marcada. Chillan Las Bestias busca que todo aquel que escuche su música se encuentre, nada más ni nada menos, por su condición existencial de ser humano. 

Este 25 de abril se presentan en La Trastienda, las entradas se pueden adquirir aquí.

Originalmente, la palabra "bestia" se utiliza para hablar de una persona ruda e ignorante. Pero en nuestra región, también está ligada a una connotación positiva. Para ustedes, ¿qué es una bestia?

Pedro Dalton:  Viene más por el concepto de animal, de bestia salvaje. En general, a los animales también se les dice bestias.

Franco Varise: Tiene que ver con eso que dice Pedro. No en el concepto de bestia que usamos los seres humanos entre nosotros, sino en el de criaturas con instinto. Un instinto que puede ser primitivo o no, pero va más por ese lado, recuperar el instinto. No por el lado de brutalidad.

Pedro Dalton: El instinto primitivo de los animales, que también son como una sociedad en cada una de sus razas y en cada uno de sus animales.

Pedro, a lo largo de tu carrera y en diferentes disciplinas artísticas, la figura animal estuvo siempre presente.

P.D.: Porque somos animales. Si vos te fijas en los animales, no son como la gente dice. No es que el león se come gente u otros bichos. El león hace eso cuando tiene hambre, pero hay veces que no se come a nadie. Creo que a los animales, en general, los vemos con una forma de hacer las cosas y, en realidad, tienen muchas formas. Por ejemplo, en esos videos boludos que ves en reels, pasan cosas rarísimas. Un oso panda que abraza a una jirafa, gatos con perros o un cocodrilo que se refriega con un conejo. Creo que los animales son eso, son como nosotros.

F.V.: Hay algo que tiene que ver con la animalización de los humanos...

P.D.: Y la humanización de los animales.

F.V.: Tiene que ver con que lo que hacemos tiene un gran componente emocional. No técnico, sino que nosotros vamos a una especie de épica emocional que es como un instinto también, un instinto animal nuestro que sale a través de la música. No haciendo heavy metal o metiendo distorsiones, pero si hay unas tensiones que pueden no ser del mundo humano racional. Nos gusta esa cosa de ir un poco más hacía la irracionalidad por momentos.

Ese deseo de ir hacia esa irracionalidad, asociada al mundo animal, ¿ocurre solo en las presentaciones en vivo, o también en el estudio de grabación?

P.D.: Un concepto que me encanta de Chillan Las Bestias es que también asociamos que los animales están enjaulados, en los zoológicos o los circos. Se forma que la libertad está ahí adentro, en realidad. Cuando estamos en la jaula, que sería la sala de estudio o el escenario, ahí es donde somos libres.

F.V.: Vamos a parafrasear a Corcobado: "La libertad es la cárcel más grande de todas las cárceles".

P.D.: Donde la gente siente que está presa, nosotros somos libres. Nos expresamos y lo que vos escuchás de nosotros sale del encierro.

Es común asumir que el artista percibe el escenario o el estudio de grabación como un lugar donde es libre. Ustedes tienen la noción de la jaula como paso previo a esa liberación

P.D.: La canción "La bestia" define justamente eso, “la jaula vibra libertad”. Es así. Hay una cosa que me pasa con Chillan y es que, al no vivir en Buenos Aires, puedo ver a la banda muy de afuera. Lo que yo veo es que el peor momento que vivió Chillan Las Bestias fue en la pandemia, porque no se podían juntar. Yo estaba tocando nueve veces de corrido con Buenos Muchachos acá y ellos sin poder ensayar. No se podían juntar en una casa a componer nada. Me acuerdo de aquel famoso ensayo que habían armado, yo fisurado de ir para allá, con ganas de ir.  Les pinta el primer ensayo, sacan hora, se van a juntar y se suspende por una reincidencia de COVID. El momento en el que estaban cada uno en su casa, sin hacer nada, fue el momento de más cárcel de su vida.

F.V.: Hay una idea de que siempre estamos todos, aunque no lo digamos, medio enjaulados. La vida del ser humano, aunque crea que no, tiene siempre una jaula. Se libra dentro de esa jaula,  al querer salir, al no poder. Es una cosa existencial, me parece que va con lo de los animales y el hombre.

¿No consideran que lo que hacen es más complejo que un péndulo entre lo alegre y lo melancólico?

P.D.: Oscuro y luminoso, tienen que estar las dos, porque la vida son las dos.

F.V.: Volviendo a lo que uno tiene adentro: una bestia y un ser humano.

P.D.: No hay cielo sin infierno, ni infierno sin cielo.

¿Cómo conviven Buenos Aires y Montevideo en Chillan Las Bestias?

F.V.: Para mí, Montevideo y Buenos Aires es una región aparte del mundo, unidas por el río. Yo en Buenos Aires tengo más de montevideano que de salteño. Creo que hay una tradición musical, literaria y cultural que hace que sea una región única en el mundo, que se fue contaminando con otras cosas, pero entre la poesía de Montevideo y la poesía de Buenos Aires hay hilos conductores constantemente, aunque no se conozcan. Hay un sentir, un espíritu que es de esta región. Por momentos, puede ser más gótica, puede ser más esto o lo otro, pero hay algo que fluye de abajo de las baldosas. 

¿Chillan las bestias representa, entonces, esa relación?

P.D.: Si hay una banda rioplatense, es esta.

F.V.: Auténticamente rioplatense, porque se les dice así a muchas cosas. Banda rioplatense que une las tensiones. Nos quisimos fugar de eso muchas veces, culturalmente hablando, de nuestra propia tradición. Esta es una imaginación también, no es la realidad. Es un imaginario nuestro.

P.D.: Es una sola banda, es como si fuera un solo país. No hay músicos uruguayos así como ellos, como creo que tampoco hay un cantante como yo allá. Malpaso fue la única banda que incursionó en algo parecido a lo que sería algo arrabalero con rock. Para mí es lo más parecido a nosotros que hay. Es una fusión, hay algo San Telmo y la Boca que se une con Ciudad Vieja y la Rambla.

F.V.: Lo que digo con imaginario es que es como una fantasía nuestra que se nos armó en la cabeza y que hablamos de esa idea imaginaria, pero que tiene sus datos concretos. Una ficción, pero que tiene cosas objetivas de música y literatura. Cuando vi a Buenos Muchachos me pareció una banda recontra porteña y con algo que los porteños ya no hacían. Me voló la cabeza.

Pedro, sos escritor, pero no te gusta definirte así. Te gusta definirte como cantante, no como músico. ¿Por qué?

P.D.: No es que me gusta, es lo que yo siento que hago. Trato de ser honesto y decir la verdad. El músico toca un instrumento y trabaja en eso todo el día, o gran parte de su día. No hablo de que tenga que leer partituras. Por ejemplo, mi hermano Marcelo, que yo considero como músico, se dedica a la música. Yo no me dedico a la música, yo canto en una banda en la cual, más que nada, lo que hago es escribir, generar melodías que acompañen, pero yo no se de música. Con la escritura soy más bien poeta.

F.V.: La novela es una maravilla. Es una novela perfecta, está buenísima, yo lo conocía por el lado de la poesía.

P.D.: Hay un tema de los motes, por ejemplo el de artista plástico. Yo no soy artista plástico, yo soy dibujante. No hago Artes Plásticas, las conozco y también a los artistas plásticos de acá, pero hay un componente que yo no hago, que es la parte de soltura. Yo lo que hago es dibujar. Agarro tinta china, una pluma y hago dibujitos, grandes y todo, pero son dibujitos. Puede hacerlo cualquier persona que le dedique un rato. Los artistas plásticos creo que tienen una magia que yo no tengo, el día que la haga, voy a ser artista plástico

Tenés que tirarte más para adelante, Pedro.

Yo no me tiro para atrás diciendo esto.