Para la hija de Charly Álvarez, las vacaciones en marzo son "re frías". Todo aquel que sube al Teatro de Verano y a los tablados durante los meses más cálidos del año, se resigna a que la playa quede en segundo plano. Tal vez será por eso que cuando Álvarez anunció su retorno a Los Diablos Verdes y a Carnaval, su familia no estaba muy convencida, aunque sostiene que lo apoyan en todos sus proyectos. 

Si bien describe su retorno como algo muy emotivo, Charly no estuvo alejado del todo. Pertenece al colectivo Diablos Verdes, donde milita. Este año, factores como la vuelta de Eduardo Díaz y Leonardo Preziosi, y la inclusión de José María Novo, lo impulsaron a darle una nueva oportunidad al concurso. 

"Revoluciones", el espectáculo de este año de Los Diablos Verdes, incluye cuplés como el de una murga de derecha liderada por Valeria Ripoll y Javier García, ambos pertenecientes al Partido Nacional e interpretados por Denise Casaux y Álvarez respectivamente. También hay un espacio dedicado a la salud mental, que según el artista, conmueve al público a tal grado de que se acerquen a agradecerle. 

Álvarez ha podido ver la evolución de distintos aspectos de Carnaval. Desde la inclusión de mujeres a los espectáculos, hasta la mejora en la calidad técnica de los tablados. Sin embargo, también sostiene que la frecuencia y cantidad de tablados que hace el conjunto es mucho menor que hace 20 años: "El carnaval tiene esa necesidad de llegar a los barrios, pero también tiene esa misión. Creo que el verdadero corazón del carnaval está los tablados. Amo al concurso y tiene una exigencia cada vez mayor, pero el compromiso con el concurso es totalmente diferente al que uno puede llegar a tener en la calle, con la gente y con el tablado". 

Hacés un dúo increíble con Denise Casaux. Hace 20 años, tal vez resultaría impensado que una mujer tenga ese protagonismo en una murga. ¿Cómo fue trabajar con ella?

Sí, igual yo siempre fui muy hincha de las mujeres que salieron en murga, de las históricas. A mí nunca me sonó mal, en una época se hablaba de que suena mal el timbre.

En el caso de Denise fue un placer. A mí me gusta mucho trabajar con nuevas energías. Tenemos formaciones totalmente diferentes, ella viene de un palo diferente en las formas y en los temas que tocamos. Cuando hay química está buenísimo, porque no nos conocíamos y empezamos a laburar. La química no necesariamente se tiene que dar solo arriba del escenario, cuando se da abajo, en la convivencia, ayuda muchísimo, sobre todo cuando coincidimos en las ideas. Sería muy difícil trabajar en conjunto si no coincidimos con ideas que la murga promulga. Creo que estamos haciendo un gran trabajo y todavía nos queda un gran paño por recorrer, porque recién fuimos a la primera rueda, falta una segunda rueda y ojalá tengamos la suerte de pasar a la Liguilla. Eso implica que tenemos que seguir haciendo crecer nuestros personajes, haciendo crecer el espectáculo, y seguir buscándole cositas. Los tablados te dan mucho material para eso.  

¿Qué cambios has visto en Carnaval? 

La calidad de los tablados es muy superior. La calidad técnica que tienen los tablados de barrio y la intendencia da gusto. Llegás a algunos y hay 13 micrófonos. Antes yo llevaba mi propio micrófono inalámbrico, fui de los primeros que empezó a utilizarlo en el año 99. Hoy en día, llegás y tenés el material. Esos detalles ayudan mucho, sobre todo para poder llevar una puesta en escena más completa, porque son elementos con los que contás en el concurso y con los que tenés que ensayar. Entonces cuando vos vas a un barrio y tenés esos elementos podés brindar un espectáculo muchísimo más completo. La calidad del sonido también hace que la gente entienda muchísimo más lo que estás diciendo.  

El otro cambio es que si tenés un promedio de tres tablados diarios, es genial. Sin embargo, antes, en el tercer tablado, recién abríamos la garganta. La cantidad de tablados ha disminuido, porque antes estaban abiertos de domingo a domingo, ahora la mayoría abren de jueves a domingo. Creo que hay cuatro o cinco abiertos los lunes, martes y miércoles. ¿A quién le repercute directamente? Al componente que gana por tablado. Sin embargo, creo que llegamos a más gente que antes, debido a la comunicación digital que hay atrás de Carnaval, ya sea por YouTube o televisión. Quizá habría que motivar más al carnaval de los barrios y hacer que hayan cada vez más tablados y no menos. 

Por lo que vos decís, estimula la creación y hacia dónde tienen que apuntar.  

Diablos Verdes apunta al público del tablado, a llevar el mensaje a lugares donde hay difícil acceso a la cultura. El carnaval tiene esa necesidad de llegar a los barrios, pero también tiene esa misión. Creo que el verdadero corazón del carnaval está los tablados. Amo al concurso y tiene una exigencia cada vez mayor, pero el compromiso con el concurso es totalmente diferente al que uno puede llegar a tener en la calle, con la gente y con el tablado. Siempre hablamos de que hay que ganar la calle.

¿El primer puesto del concurso es una prioridad? 

Uno siempre va por todo, pero la liguilla estaría buenísima, por ejemplo. Nunca sabes cómo están los demás. Siempre vas a apuntar a hacerlo mejor para ganar o para estar lo más arriba posible. Pero esas son circunstancias que no solamente tienen que ver con tu conjunto. Con el tiempo uno lo que pretende es que todos hagan su mejor espectáculo y que el que tenga más condiciones pueda ser el campeón. Yo voy a ver a mis colegas y los disfruto tanto que me cuesta un poco la competencia. 

Tengo amigos en otra categoría que me muero por ver, pero los quiero ver en vivo y no por la tele. Eso también hace que vos quieras que les vaya bien. Vi a Aldo la otra vez y le dije, "Aldo, me morí con lo que hiciste", por ejemplo. Creo que eso es hermoso y te distancia un poco del tema concurso. Igual queremos ganar, obviamente. Pero hay otras prioridades.

¿Volviste para quedarte?

No sé, por ahora estamos viviendo este año de buena manera. Yo pertenezco al colectivo Diablos Verdes, capaz que el año que viene me toca hacer el asado. Por ahora estamos disfrutando, pero creo que las cosas siempre se van dando. Te podés proyectar, pero en este momento no me quiero proyectar con Carnaval.

Durante el año tengo mucha actividad en teatro. Ahora repongo dos obras en abril, seguramente dos obras más para mitad de año y es mucho trabajo. Es un desgaste mental bastante alto, yo estoy al palo todo el año, y Carnaval implica una carga extra además de pasión y emotividad. Es difícil poder conciliar todo, este año pude. Depende de cómo se vayan dando las circunstancias. Las pasiones a uno lo van llevando a lo largo del camino. Si uno logra congeniar varias cosas, los Diablos siempre van a estar presentes. Pero también hay otros conjuntos y hay otras categorías con las que uno tiene deudas pendientes.  

¿En qué otra categoría saldrías?

No sé, pero hay una donde yo salí un año nada más y que pila de gente me dice que es una categoría en la que debería incursionar que es el parodismo. No es que me llame, pero sí puede ser una deuda pendiente del futuro, pero tampoco es algo que me enloquezca.