La carrera de Chango Spasiuk tuvo como motor de esencia la contemplación. La admiración por el arte en sí. El descubrimiento de sonidos, de melodías, y de las comunidades que las sostienen. La historia detrás de cada obra. El arte de desempolvar los porqués más subterráneos, las raíces de la música argentina. Con su disco Polcas de mi tierra (2000) recorrió varios pueblos de su provincia y los convirtió en un álbum en vivo. Fiestas, historias, instrumentos típicos, capturó el ADN musical de cada lugar y lo registró.
Pero Chango Spasiuk es un contador de historias, y su oficio no se quedó ahí. Entre 2020 y 2023 grabó Enramada, un refugio cultural. Un nido en el que se compartían libros, canciones, autores, ideas, y música. Elementos enhebrados al rededor de una idea. Porque para Spasiuk, intercambiar sobre lo que nutre es su instinto natural: "Es como compartir con el otro una comida que te gustó comer, que te nutrió y que te parece que vale la pena compartirla".
El programa se emitía por la Radio Nacional Argentina. Pero un cambio en su dirección hizo que se desmantelaran varios de los contenidos, entre ellos Enramada. Como la cultura es inabarcable, encontró la manera de subsistir. Chango Spasiuk trasladó su programa al formato de show en vivo, con un músico al piano, su acordeón, y la invitación de artistas mujeres para cantar o leer textos. En conversación con LatidoBEAT, el músico explicó cómo fue el proceso creativo del proyecto, cómo vive esta necesidad de compartir la cultura y cómo será su presentación en Uruguay, este jueves 13 de noviembre en la Sala Zitarrosa. Las entradas se encuentran disponibles y pueden adquirirse aquí.
Por esta misma línea, ¿cómo es el proceso de selección de esas obras a incluir? ¿Qué tiene que tener el texto o el autor para ser tenido en cuenta?
Es muy amplio; un día quizás en una librería encuentro un libro de un botánico francés hablando de los árboles y me lo compro, y termino haciendo un capítulo sobre el botánico francés. De golpe elijo un texto que dice algo puntual, y cuando lo estoy leyendo entiendo que puede funcionar. No necesariamente de manera literal, hay un proceso estético e instintivo adentro mío. Tengo una relación con mi sensibilidad y con toda la música que he escuchado a lo largo de todos estos años, y de golpe aparece esa información. Obvio que la chequeo con la productora, y me dice que sí, que no, muy triste, muy alegre, hagámoslo de nuevo, etc. Es un trabajo muy bello, y a medida que vas avanzando vas aprendiendo a hacerlo y a elegir también. Hay programas que son más bellos que otros, o que están mejor hechos que otros. Pero siempre hay ganas de que lo que uno comparte sea sustancioso, que sea algo enriquecedor para todos.
¿Cómo es tu relación con el público uruguayo y con qué te gustaría encontrarte en este show?
Yo ya toqué en la Sala Zitarrosa una vez, toqué en el Solís un par de veces, en el Sodre. También he tocado en algún lugar del interior del Uruguay, y a mí me encanta tocar ahí, me encanta visitarlos. Lamento no ir de una manera tan seguida estando tan cerca, porque yo vivo en Buenos Aires. Pero disfruto mucho cuando voy, y en las redes siempre hay alguien de Uruguay que me escribe, que escucha mi música y que celebra mis publicaciones o mis proyectos. Me gusta mucho poder ir y espero que la pasen bien, espero que se sientan bien y que disfruten de este proyecto como han disfrutado de otros. Mi relación con la gente es una relación muy particular, no soy un artista que vaya a tocar grandes éxitos para sus fans. Yo tengo una relación más fraternal con la gente, de una coincidencia en gustos y necesidades estéticas, y cuando uno va desde el respeto y el cariño, eso se percibe. Además soy un enamorado de la cultura uruguaya, admiro a sus artistas pero también tengo amigos. Ana Prada, Agarrate Catalina, Hugo Fattoruso, Zitarrosa, Galeano. Hay muchas cosas que guardo dentro de mí con un profundo respeto y muchísima admiración.