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Música
Refugio cultural

Chango Spasiuk: “Hay algo de uno que se expresa a través de otros autores”

El músico argentino se presenta en Montevideo este 13 de noviembre con "Enramada", el podcast que se convirtió en concierto.

12.11.2025 13:28

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2025-11-12T13:28:00-03:00
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Por Catalina Zabala
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La carrera de Chango Spasiuk tuvo como motor de esencia la contemplación. La admiración por el arte en sí. El descubrimiento de sonidos, de melodías, y de las comunidades que las sostienen. La historia detrás de cada obra. El arte de desempolvar los porqués más subterráneos, las raíces de la música argentina. Con su disco Polcas de mi tierra (2000) recorrió varios pueblos de su provincia y los convirtió en un álbum en vivo. Fiestas, historias, instrumentos típicos, capturó el ADN musical de cada lugar y lo registró. 

Pero Chango Spasiuk es un contador de historias, y su oficio no se quedó ahí. Entre 2020 y 2023 grabó Enramada, un refugio cultural. Un nido en el que se compartían libros, canciones, autores, ideas, y música. Elementos enhebrados al rededor de una idea. Porque para Spasiuk, intercambiar sobre lo que nutre es su instinto natural: "Es como compartir con el otro una comida que te gustó comer, que te nutrió y que te parece que vale la pena compartirla". 

El programa se emitía por la Radio Nacional Argentina. Pero un cambio en su dirección hizo que se desmantelaran varios de los contenidos, entre ellos Enramada. Como la cultura es inabarcable, encontró la manera de subsistir. Chango Spasiuk trasladó su programa al formato de show en vivo, con un músico al piano, su acordeón, y la invitación de artistas mujeres para cantar o leer textos. En conversación con LatidoBEAT, el músico explicó cómo fue el proceso creativo del proyecto, cómo vive esta necesidad de compartir la cultura y cómo será su presentación en Uruguay, este jueves 13 de noviembre en la Sala Zitarrosa. Las entradas se encuentran disponibles y pueden adquirirse aquí

El espectáculo tiene su origen en Enramada, un podcast que desarrollaste junto a Radio Nacional y que se emitió durante tres años, hasta 2023. ¿Cómo nació la idea del podcast? 

Efectivamente, durante tres años hice un programa junto a la Radio Nacional en Argentina. Ese programa ofrecía un capítulo por semana, lo hacía grabado. La dinámica del programa giraba en torno a la idea de "enramada" como la sombra de los árboles, con la cual uno se protege del sol. Acá nos protegíamos con los libros, con los autores, con los poetas, la música, el arte, la cultura. Nos protegíamos un poco de la estupidez y de un montón de cosas que tienen cada día mayor vigencia. Es una manera de nutrirnos. La gente me conoce a mí como un instrumentista que toca el acordeón y el chamamé, y muchos pensarían que yo iba a hacer un programa de radio dedicado a la tradición a la cual pertenezco. Pero preferí hacer un programa dedicado a autores, poetas, músicos y compositores que he escuchado a lo largo de 20 o 30 años y que me han interpelado, me dan curiosidad, me interesan.

Junto con la productora de ese programa, que es Rita Medina, empezamos a elegir temas. Pudimos hacer un capítulo sobre Cartas a un joven poeta (1929) de Rilke, sobre De lo espiritual en el arte (1911) de Kandinsky, Rayuela (1963) de Cortázar, o sobre El libro de los abrazos (1989) de Galeano. También trabajamos libros de Leila Guerriero. Cada vez que encontrábamos algo que nos interesaba contar, buscábamos los libros. Y cada vez que nos sentábamos a leer los textos, inmediatamente íbamos encontrando qué música podía sonar en esos textos. Durante tres años hicimos este programa en formato de podcast, y la gente lo descargaba. Cuando cambió la dirección de la radio y se desmantelaron un montón de programas —entre ellos este—, se nos ocurrió que podríamos curar esos textos y hacerlos en vivo. Eso es lo que venimos haciendo de un tiempo a esta parte: es con un piano, mi acordeón y una artista invitada mujer. Como el pianista es hombre y yo soy hombre, me pareció bueno incluir a una mujer. Participaron Inés Estévez, Nadia Larcher, Flor Bobadilla Oliva o Luna Monti, que son cuatro artistas argentinas.

La dinámica es así, leemos Cortázar y de golpe se toca algo con el piano, leemos Ramón Ayala, Esteban Agüero o María Elena Walsh. En la música puede sonar Spinetta, Piazzolla, y por supuesto muchísima de mi música tocada con el acordeón, con el piano, cantada. Vamos pasando por esos textos y por estas canciones que hablan de nosotros y que nos atraviesan. Las tenemos incorporadas porque en algún momento las escuchamos en la radio o en artistas admirados por nosotros, y eso es la Enramada en vivo. Es muy lindo pero muy raro que la gente se siente en un teatro para que le lean textos sobre la tristeza, por ejemplo. Es una especie de concierto bastante atípica, un abanico. Uno pasa por un montón de lugares y el contenido que compartimos es muy diverso.

Cortesía de producción

Cortesía de producción

Siempre tuviste un fuerte interés por la difusión de la cultura, por dar a conocer diferentes miradas y comunidades. Eso se notaba en Enramada, que practicaba un ejercicio casi periodístico. ¿De dónde sale eso? 

Para mí es impresionante lo que he leído, y mucho de lo que he compartido con la gente lo conocía desde antes. Mucho lo leí para hacer los programas, entonces se trata de compartir lo que te enriquece. Es como compartir con el otro una comida que te gustó comer, que te nutrió y que te parece que vale la pena compartirla. La cultura se expande cuando se la comparte. No se extingue, no se agota, es al revés. No es que alguien me haya pedido que yo me sintiera preocupado o motivado por estas cosas, sino que en realidad me sucede mi vida cotidiana. Pensar que solamente me tengo que sentar a tocar el acordeón y no interiorizarme en algunas cuestiones me parece una picardía, entonces simplemente hago algo que me gusta hacer.

También fue un desafío, porque mucha gente que no escuchó el programa en su momento lo puede disfrutar en vivo y compartirlo con la gente. Son cosas que me interesan y que me preocupan, y trato, dentro de mis posibilidades, llevarlo adelante. En este caso en el piano estará Matías Martino, que es un gran pianista argentino con el que venimos trabajando hace algunos años con este proyecto. La invitada con la cual estamos yendo es una cantante catamarqueña que se llama Nadia Larcher, que lee increíble a la par mía y que canta de una manera muy potente. Es un trío muy poderoso. 

Llevo muchos años en el camino y muchos proyectos en los cuales promuevo mis cosas todo el tiempo, y a veces también hay algo de uno que se expresa a través de otros autores. Algo mío se está expresando, por algo me detengo en estos textos y no en otros. Lo mismo con los compositores y las canciones; en esas selecciones también hay algo mío que está expresándose. 

Cortesía de producción

Cortesía de producción

Te referís muchas veces al arte como una especie de refugio. ¿Cómo llegaste a entenderlo de esa forma?

Estamos en una época en la que la pantalla es muy potente, las plataformas, el internet. Pero a su vez hay una especie de encierro o aislamiento, fragmentación, neurosis. En cambio la cultura, en todos sus aspectos expresivos y estéticos, te saca un poco de ese lugar y de alguna manera ayuda a resignar tu carácter, tu sensibilidad, a poder conectar un poco con lo que te rodea. Para mí te ayuda a ver un poco más la verdad que hay en la creación, y la virtualidad, por más que tenga contenidos interesantes para ofrecer, no tiene la belleza del mundo real. De la gente sentada una al lado de la otra. El espacio colectivo en el cual compartimos ese contenido y ese alimento entre todos. Ahí me parece que hay algo muy necesario. Pero no necesario para el que se va a sentar en la Sala Zitarrosa, sino para todos. Para nosotros, que lo estamos haciendo, también. Porque ese concepto de poner al artista como alguien que viene a dar de comer algo a los demás que lo necesitan me parece un poco erróneo. El que se sienta a tocar también está desesperado y necesitado de ese alimento. 

¿Cómo fue el proceso de adaptar el formato de podcast al show en vivo?

Lo que te da es la maravilla de hacerlo con la gente. Hay una anécdota muy bella de Violeta Parra, una artista muy multifacética que bordaba, pintaba, componía, cantaba, investigaba, y tenía programas de radio. En una entrevista en Suiza, le preguntaron que si tuviera que elegir una de todas estas áreas, con cual se quedaría, y respondió que se quedaba con la gente. La belleza de estar con la gente y compartir un espacio con el otro es intransferible. Eso siempre es ganancia, siempre es bello. Más allá del oficio, del trabajo y de comunicar algo que uno va a hacer e invitar a la gente. Después, hay tanto contenido para elegir que si hiciera algo, por ejemplo, con una artista uruguaya, los textos y las canciones no serían las mismas. Tendríamos en cuenta textos y canciones que le gustaran a ella y buscaríamos una estructura acorde a esa invitada. Así fue más o menos cómo seleccioné las obras. Hay algo troncal, pero en general la elección del material es bastante flexible. Siempre hay mucho por leer, siempre queda algo afuera, no se cubre todo lo que uno quisiera porque sería interminable. Pero lo que hemos elegido es muy bello y a mí me hace muy feliz.

Por esta misma línea, ¿cómo es el proceso de selección de esas obras a incluir? ¿Qué tiene que tener el texto o el autor para ser tenido en cuenta? 

Es muy amplio; un día quizás en una librería encuentro un libro de un botánico francés hablando de los árboles y me lo compro, y termino haciendo un capítulo sobre el botánico francés. De golpe elijo un texto que dice algo puntual, y cuando lo estoy leyendo entiendo que puede funcionar. No necesariamente de manera literal, hay un proceso estético e instintivo adentro mío. Tengo una relación con mi sensibilidad y con toda la música que he escuchado a lo largo de todos estos años, y de golpe aparece esa información. Obvio que la chequeo con la productora, y me dice que sí, que no, muy triste, muy alegre, hagámoslo de nuevo, etc. Es un trabajo muy bello, y a medida que vas avanzando vas aprendiendo a hacerlo y a elegir también. Hay programas que son más bellos que otros, o que están mejor hechos que otros. Pero siempre hay ganas de que lo que uno comparte sea sustancioso, que sea algo enriquecedor para todos.

¿Cómo es tu relación con el público uruguayo y con qué te gustaría encontrarte en este show?

Yo ya toqué en la Sala Zitarrosa una vez, toqué en el Solís un par de veces, en el Sodre. También he tocado en algún lugar del interior del Uruguay, y a mí me encanta tocar ahí, me encanta visitarlos. Lamento no ir de una manera tan seguida estando tan cerca, porque yo vivo en Buenos Aires. Pero disfruto mucho cuando voy, y en las redes siempre hay alguien de Uruguay que me escribe, que escucha mi música y que celebra mis publicaciones o mis proyectos. Me gusta mucho poder ir y espero que la pasen bien, espero que se sientan bien y que disfruten de este proyecto como han disfrutado de otros. Mi relación con la gente es una relación muy particular, no soy un artista que vaya a tocar grandes éxitos para sus fans. Yo tengo una relación más fraternal con la gente, de una coincidencia en gustos y necesidades estéticas, y cuando uno va desde el respeto y el cariño, eso se percibe. Además soy un enamorado de la cultura uruguaya, admiro a sus artistas pero también tengo amigos. Ana Prada, Agarrate Catalina, Hugo Fattoruso, Zitarrosa, Galeano. Hay muchas cosas que guardo dentro de mí con un profundo respeto y muchísima admiración. 

Por Catalina Zabala
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