Corría el año 2017 cuando recibió una invitación. Como pasa todas las navidades en Porto Alegre, al sur de Brasil, le pareció que Rocha, departamento uruguayo, era cerca. Así que aceptó. Desde entonces, Catto viene año a año al festival La Serena. "Me da la impresión de que las personas vienen por un amor a la música que es innato. La naturaleza que nos rodea inspira mucho esta conexión profunda con la simplicidad, es casi espiritual. Recibo un afecto como en pocos lugares", dice en entrevista con LatidoBEAT.
Cantante, compositora, productora musical, instrumentista y hasta directora audiovisual, la brasileña cuenta con 15 años de trayectoria que la han consagrado dentro de la MPB, el pop romántico y el rock alternativo.
Su EP debut fue Saga, publicado en 2009, y recibió la aclamación de la crítica con Fôlego (2011) y CATTO (2017). Catto también es una figura importante dentro del colectivo LGBTQIA+: "Ser provocadora es parte de ser una artista LGBT. Me da mucho amor porque me encontré con estas personas en mi vida y siempre me apoyaron: querían belleza donde otras veían extrañeza".
Se ha presentado en Rock in Rio y Primavera Sound, como también en otros festivales internacionales en Portugal, Japón y Alemania, entre otros. Su interpretación de la canción "Coração Radiante" aparece en la serie Beleza Fatal (2025), de Max.
Sus últimos dos álbumes son Belezas são Coisas Acesas por Dentro (2023) y Caminhos Selvagens (2025). En el primero le rinde homenaje a Gal Costa, y el segundo es un trabajo sumamente personal, que surgió de la necesidad de "exorcizar sentimientos": "Había cosas de mi vida sentimental que estaban siempre bajo la sombra, que eran dolorosas. La mejor manera de transformarlo fue sentirlo todo; fue un proceso muy doloroso, pero también muy redentor".
Catto se presentará este 7 de enero el escenario Altos de la Serena del festival La Serena.
¿En estos 15 años de trayectoria viviste la música de esta manera o es algo que fuiste descubriendo?
Son 15 años desde que lancé mi primer EP, pero yo canto desde niña: pasé toda mi adolescencia tocando, aprendiendo, haciendo bandas, descubriendo y experimentando. En 2009 lancé mi primer EP con mis primeras composiciones y estoy aquí desde entonces. Pero siempre la música fue mi primer plan; no hubo otras posibilidades.
Sos una artista que representa al colectivo LGBTQIA+, ¿lo vivís como una responsabilidad?
Para mí es algo inevitable y natural. No es tanto una responsabilidad, sino una libertad. Como convivo mucho con mi comunidad, me empodera poder sentir y manifestar lo más freak que quiera ser. Me gustan los caminos arriesgados y la sonoridad más desafiante. Me gustan cosas que para el mundo pop o mainstream tal vez son demasiado avant-garde. Yo tengo mi comunidad, que me da seguridad y me apoya. Siento que puedo ir siempre un poco más al límite y arriesgarme más; mi comunidad tiene una cultura provocadora. Ser provocadora es parte de ser una artista LGBT. Me da mucho amor porque me encontré con estas personas en mi vida y siempre me apoyaron: querían belleza donde otras veían extrañeza.