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Doña Bastarda

Camilo Abellá: “Lo que decimos puede llegar a oídos de la gente que corta el bacalao”

El director y letrista de la murga habló con LatidoBEAT próximo a su presentación en el Antel Arena este 18 de agosto.

14.08.2026 14:32

Lectura: 9'

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Por Catalina Zabala
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El fenómeno de la murga se parece a pocos. Habite el escenario que habite, su gracia no se pierde. La gracia del discurso, de la sátira, de lo cuestionador e irreverente. En pequeños tablados barriales o en un escenario para miles de personas, como el Antel Arena. 

Doña Bastarda ocupará esas tablas este martes 18 de agosto, con un show que bautizaron como La Fiesta de Artigas. Camilo Abellá, su director y letrista, explicó en entrevista con LatidoBEAT precisamente cómo es que ese fenómeno no se pierde. Cuáles son las oportunidades que un escenario como el Antel Arena le brinda al espectáculo, qué están organizando, y cuáles son sus expectativas.

Abellá recordó el espíritu de la Bastarda: libertad de opinión y pensamiento como valor inalienable, una que les ha costado censuras de texto y roces con autoridades. Para el director de la murga, eso puede tener connotaciones positivas y negativas. Pero sobre todas las cosas, destacó su deber para conservar esa misión de sus antecesores: "Hubo generaciones que se jugaban realmente la vida, que tenían que camuflar letras, generar metáforas para que no fueran literales y que las entendieran algunos y otros no. En eso se estaban jugando la vida, entonces a nosotros nos queda ser fieles a esa herencia y a nuestro pensamiento libre". 

Las entradas para su show el martes 18 se encuentran disponibles y pueden adquirirse aquí

No hay muchos antecedentes en la murga con shows en solitario tan masivos. ¿Cómo lo están preparando? ¿Qué expectativas tienen?

Sí, es cierto lo que decís. La gente paga una entrada para ir a ver varios conjuntos en el carnaval. Pero este, ya por el hecho de largarnos solos, es algo importante para nosotros, digamos. Nos pasó después de este carnaval, que hicimos un Movie. Se agotaron las entradas, hicimos un segundo, se agotaron. Sacamos un tercero y así hasta el cuarto, hasta que en un momento, por tema de agenda, ya no estábamos toda la murga, porque si no hubiésemos seguido haciendo Movies. Ahí, Jorge Iglesias, quien gestiona y produce tanto el Movie como también trabaja en el Malvín y sobre todo en el Tablado Primero de Mayo, nos planteó esta idea de hacer un Antel Arena.

A nosotros nos sonaba tremendamente rimbombante, volviendo a esta lógica de que la gente en realidad consume varios conjuntos en una noche. Ya el hecho de hacerlo solos en un escenario cualquiera marca que la murga está en un buen momento, y que la gente está supercerca del proyecto artístico de Doña Bastarda. En ese sentido, el Antel Arena era el paso máximo para dar. En un principio un poco de temor nos dio, nos generó alguna que otra duda. Pero nos mandamos al agua como nos hemos mandado en un montón de circunstancias. Irnos de gira por Argentina, por Buenos Aires, por el interior sin ir más lejos, e impulsar un proyecto con un título propio, inventado. Ir a zonas que no eran de confort. Es un poco el espíritu de la murga, y este es un siguiente eslabón importantísimo.

Al Antel Arena lo tomamos con la importancia que merece, y ya venimos hace un par de meses ensayando solo para esto. Para hacer un show de dos horas, que eso también es otra cosa. Un show de 45 minutos es lo máximo que suele hacer una murga, y otra cosa es tratar de sostener el nivel durante dos horas. Tenemos la suerte y la virtud de haber tenido en los últimos dos carnavales el primer premio, entonces de base ya tenemos eso.

La lógica fue tratar de intervenirlos y armar un espectáculo solo con el material de estos últimos dos años llevado a las herramientas que te da un Antel Arena, ya sea desde lo audiovisual, desde las pantallas, las luces. Hay un montón de cuestiones ahí que a nosotros nos permiten explorar el espectáculo un poco más allá de lo que solemos trabajar. Son dos espectáculos fusionados.

Hay otras cuestiones que no te las voy a comentar ahora, porque queremos que sean sorpresa, pero van a haber muchos invitados. Figuras, cantantes de distintos ambientes musicales y todo un trabajo detrás, un apoyo audiovisual con las pantallas, con videos, todo amalgamado como para que sean dos horas de disfrute para la gente y para nosotros, obviamente.

Foto: Javier Noceti

Foto: Javier Noceti

Teniendo la murga un origen más íntimo, esta cuestión de tablado de barrio, y hoy en día poder proyetarse en un Antel Arena, ¿qué les hace sentir? ¿Les generó en algún momento alguna incomodidad?

No, es claramente dar un paso adelante. Lo lindo que tiene la murga como género, es que uno puede ir a un tablado de barrio con tres, cuatro micrófonos y el mismo show darlo también en un Antel Arena. Y, por ejemplo, a mí me está pasando mucho que gente que yo no la hacía seguidora de la Bastarda, conocidos míos del día a día, me dicen que ya sacaron entradas. Eso no me deja de sorprender, porque uno lo espera desde la gente que se ha hecho hincha en estos últimos años. Yo creo que hay un gran público carnavalero que va a ir a aportar su granito de arena a esa fiesta que, lógicamente, no solo se hace con el show de la murga, sino también con la participación ese público. ¿De qué sirve un Antel Arena si está vacío? El público carnavalero va a tener la experiencia de ver a una murga en el Antel Arena. Está bueno investigar qué tanto se amplifica si le damos el espacio y las herramientas profesionales que tienen grandes artistas internacionales. Vamos a empujar ese límite a ver qué pasa.

Actualmente Doña Bastarda está en un gran momento. ¿Qué diagnóstico hacés de la actualidad de la murga en Uruguay? ¿Cómo ves a los demás proyectos?

Nosotros somos muy admiradores de las generaciones anteriores de murguistas, y hemos tenido el placer de compartir y aprender con muchos de ellos. Ya sea Pinocho Routin, Alejandro Balbis, Emilia Díaz, Marcel Keoroglian, y en todo ese proceso hemos aprendido un montón. Creo que se da naturalmente. Y es un poco eso, yo creo que estamos en el punto en el que dejamos de ser unos adolescentes o gurises chicos que fantaseaban con esto de hacer murga. Ya lo estamos haciendo desde el lugar que nos apropiamos. Ahora nos queda potenciarlo como lo hicieron otras generaciones. También van a venir generaciones que van a saber representar mejor el sentir de lo que esté sucediendo en ese momento en cuanto a lo cultural y social, y yo creo que estamos en el momento justo y perfecto como para poder abrazar y acaparar tanto a generaciones más grandes más jóvenes.

Por ahí los adultos mayores pueden llegar a ver en la Bastarda sonoridades que les hacen acordar a las murgas que les gustaban, como también a gurises superchicos que pueden encontrar recontra atractivo el decir de la Bastarda, que muchas veces pega de forma ingenua o usa formas de decir que son más propias de un adolescente. Estamos acaparando varias generaciones y es algo que a nosotros simplemente nos hace disfrutar, aprovechar, trabajar profesionalmente para que eso pueda estirarse más. Y nosotros pasaremos a ser quizás aquellos murguistas veteranos que las otras generaciones admiraban, ojalá termine siendo así.

Siempre estuvo muy presente el diálogo crítico y constante entre la murga y la política. En su caso, han sido particularmente incisivos y han enfrentado censuras de texto. Vos sos el letrista y director de la murga; ¿en dónde ponés el foco a la hora de cuestionar a través de las canciones para que esa esencia no se pierda? ¿Cómo atravesás la exposición en ese sentido?

Nosotros, al no tener ningún tipo de vínculo de dependencia con ninguna institución o sector político, tenemos la gran posibilidad de decir lo que pensamos, lo que sentimos, pero tratamos de ser sumamente responsables. Primero, puertas adentro con las personas que escribimos. Si hay algo que nos hace un poquito de ruido, ya abortamos. Si es algo que nosotros estamos convencidos de que tiene sentido y razón de ser, bueno, también tenemos la capacidad de escuchar a nuestros compañeros y compañeras por si hay algo del texto que les parece que no está bueno. Y también lo amplificamos a nuestras familias, a nuestra gente.

Porque no solo Doña Bastarda, sino cualquier murga. Es un montón de gente que viene de atrás empujando, entonces nosotros primero que nada tenemos que ser fieles a nosotros y representar con mucho respeto al género y a las personas que nos impulsan. Como te digo, con esta suerte de no depender ni no deber nada a nadie. Cuando esas voces con el empuje del público carnavalero se amplifican, hacen ruido. Fue un poco lo que nos ha pasado, y habla bien del género de la murga.

Pasó que en una sesión de Parlamento se habló de un cuplé que estaba sacado de contexto. Y ahí podés hacer una lectura: ¿qué hacen en el Parlamento hablando de una frase de una murga? Y también lo podés pensar positivamente: se ve que lo que decimos puede llegar a oídos de la gente que corta el bacalao. El fenómeno de la murga no lo estamos inventando nosotros, en comparación a otras generaciones no estamos haciendo nada. Hubo generaciones que se jugaban realmente la vida, que tenían que camuflar letras, generar metáforas para que no fueran literales y que las entendieran algunos y otros no. En eso se estaban jugando la vida, entonces a nosotros nos queda ser fieles a esa herencia y a nuestro pensamiento libre.

Por Catalina Zabala
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