Blua y la búsqueda de una identidad propia: música, juego y sensibilidad pop
El músico uruguayo lanzó "Príncipe", su primer álbum de estudio y conversó con LatidoBEAT sobre la honestidad de su proyecto.
Por María Antonella | @mariaantonella.portfolio
Lorenzo Invernizzi, conocido por su proyecto personal Blua, es un comunicador y músico uruguayo. Si bien ha lanzado una multiplicidad de canciones desde 2023 —incluso presentando un show con su recopilación—, nos cuenta que su exigencia por alcanzar la excelencia lo ha hecho intentar hacer varios álbumes, los cuales descartó antes de publicar.
Más allá de pensarlo como un artista pop, no cae en lo plástico, juega con distintos ritmos, como el R&B, y no se limita a agregar solos de guitarras eléctricas o percusiones que oscilan entre una bossa y un candombe.
Lo interesante es que Lorenzo realmente ve su trabajo musical como parte de una composición de él mismo. No parece estar interesado en lucir bohemio, aunque pertenece a un legado familiar de artistas e intelectuales que lo caracterizan. Ha participado en campañas como modelo y colaboró como productor para el último álbum Salud, dinero y amor (2026) de Davus, artista independiente, también reconocido dentro del circuito under de Montevideo.
Particularmente, ha logrado realizar varios videoclips en los que supo seleccionar minuciosamente a sus trabajadores. Recurrió a la opinión de sus pares generacionales, como el diseñador textil Juan Proto, al mando de la dirección creativa en imagen, y a Santiago Franco Schicke como fotógrafo de su portada. Dos chicos que, si bien son jóvenes, su mirada es actualizada y ambiciosa.
Imaginando que Lorenzo realmente metió mano en todas las decisiones, la realización fue muy conceptual; se usa una imagen homónima y literal: un hombre puro con los errores de estar transitando los veintitantos. Su rostro en casi todas las imágenes, tanto de sus videos como de las portadas de cada tema, se ve iluminado por demás. El sentirse constantemente encandilado por el mero hecho de la exigencia de los vínculos, las formas de vivir y no perderse en el camino.
El paralelismo entre el sonido y el vestuario es exquisito. Se utilizan tonalidades suaves, paletas off-white, prendas sutiles y algodonadas en una naturaleza cuidada. El cielo, las plantas en algún baldío rural con un sol que raja la tierra y te obliga a no pensar en nada más. En su propósito más estructural, este álbum es exigente tanto sonora como visualmente.
Blua lanzó su álbum debut el pasado 8 de octubre, con ocho canciones y una duración aproximada de 24 minutos. Lo podés encontrar en las plataformas Spotify y YouTube.
Es un poco particular ponerte un nombre artístico en Uruguay; en general, la gente solo usa su nombre y listo. ¿Qué diferenciación hacés entre Lorenzo y Blua?
Mi proyecto es Blua, un proyecto de canciones. Hago mis canciones y Blua soy yo. Me encargo de la parte de la composición, la producción, las letras y canto. Desde que tengo memoria, un poco me apasiona la música y vivo un poco para ello. Por y para las canciones.
¿Cómo fue tu formación?
Por un lado, en el barro, haciendo canciones. De chico estudié batería, me metí a estudiar composición y armonía, guitarra más institucionalizado. Me formé en canto con Carmen Pi por muchos años. También la propia vida te va curtiendo y te va dando experiencias para crear. Pasé por varios proyectos, distintos tipos de música. Y después, fui autodidacta, obviamente, como siempre, queriendo estudiar y formarme un poco más.
¿Y en producción también fuiste autodidacta?
Sí, en producción totalmente autodidacta, cien por ciento.
Cortesía de producción
Hiciste varias canciones; de hecho, tenés un EP. ¿Es la primera vez que vas a sacar un álbum desde que empezaste a mostrarte?
Exactamente. Es la primera vez que lo encaro como un trabajo. Ya lo había hecho, pero siento que un álbum es un acontecimiento. Es como para el escritor un libro o para el cineasta una película. No hay más que eso. Un poco el show, capaz. Venía anhelando mucho este momento y esta fue la primera vez que dije “ok, esto me cierra por todos lados, esto soy yo, es un trabajo honesto”. Sobre todo eso, honesto.
¿Cuáles son las dificultades más extremas que tuviste a la hora de crear desde cero?
Me pasó en el proceso del álbum, al ser un proceso largo, de sobrepensar mucho todo lo artístico. Siempre hay momentos o baches de sobrepensamiento. Ahí siento que el único faro es el hecho de ser auténtico, pensé: “¿Esto lo puede hacer otra persona? No, entonces está ok”. No por bueno ni malo, sin juicio de valor, sino que solo lo pude haber escrito yo. Si no querés ser vos en cualquier tipo de arte, no lo hagas. No lo hagas, porque seguramente no tengas la necesidad de decir algo, de contar algo.
¿Hacés música para decir?
He hecho música porque fue el único mecanismo que encontré de chico para comunicarme, al fin y al cabo, como para decir lo bueno y lo malo que me pasaba. Si no lo hacés por eso, es al pedo hacerlo, pero también es la única manera que tenés de sobresalir. Porque hoy en día estamos tan bombardeados en todo sentido que creo que la única manera de sobresalir es yendo para adentro y mostrándote como sos. Sobresalir un poco para que la gente escuche.
Cortesía de producción
¿Qué diferencia a las canciones anteriores que has sacado de las canciones que van a salir en el álbum nuevo?
Las diferencias están dentro de un marco narrativo. En el fondo, lo que se trata es lo mismo en todas las canciones del disco, y es una cosa de la que me di cuenta al final del proceso, de hecho. Yo estaba haciendo, jugando, creando, porque, como te dije, ya había tenido intentos fallidos de querer hacer un disco y no poder. Al ser muy perfeccionista, lograba cuajar todos los componentes; dije: “Esto no me gusta”. Me dediqué a hacer las canciones que quería. Ahí fui encontrando ese patrón, que a diferencia de temas anteriores, acá sí hay un hilo conductor, es un proceso más largo, pero quiero hacerlo e ir a por ello.
Si bien las canciones anteriores no tienen un hilo conductor, sos vos el que las hace, con una exploración por momentos hedonistas de la vida, de placeres muy simples como lo son el enamorarse, el desenamorarse, el querer, el decir algo más profundo, más dulce. Dentro de este margen, ¿qué es lo que te termina de cerrar cuando algo ya funciona?
Nunca me lo había puesto a pensar; no me gusta sobreanalizarme. De hecho, cuando saco las canciones, después no las escucho más; ahora con el disco estoy tan orgulloso… Pero es verdad lo que decís, me gusta, soy un enamorado de la vida. Suena cursi, pero creo que es lo que termina moviendo el mundo; una mirada, un abrazo, un lindo sonido, un lindo color, no sé, las cosas simples son las que te terminan marcando. Siento que le canto un poco a eso, de hecho, este disco tiene una cosa muy naíf, porque quería hacerlo así, quería que las canciones justamente vinieran del juego, de sacar todo tipo de estructura, o del “esto tiene que sonar así”.
¿Cuál es el método de pensar el disfrute como un valor de formas para componer?
Entre tanta bullshit, entre tanta mugre en general del mundo, las redes y la ansiedad, decidí volver a esa inocencia del niño, que es la persona que mejor vive esas cosas simples. Una buena mirada, un abrazo, correr, llorar, amar, darse un beso. Estás acertada. Así como puede ser algo superdulce, puede ser también algo de carácter más sexual. Me gusta lo intenso y lo simple. No le saco lo intenso a lo simple.
Cortesía de producción
Otra cosa que destaca de tu trabajo como músico es tu capacidad de pensarte como un proyecto multidisciplinario. Has hecho varios videoclips en los que tenés un equipo de arte, vestuario, imagen en general. Tu álbum se llama Príncipe y en la tapa está tu rostro, cualquiera que lo vea puede pensar que te autodenominás un príncipe, pero ¿hay algo más?
Creo que me encanta lo visual también, vengo de una familia muy visual. Mi abuelo era pintor, siempre estuvo muy presente. Me encanta el cine, me encantan todas las artes plásticas en general y siempre me gusta que la misma semilla de la música se vea reflejada a nivel visual; veo con quién trabajo. En realidad, desde que arrancamos, estuve trabajando mucho con Juan Proto, que es un diseñador de moda que a la vez es creativo en general. Yo también soy el director creativo de todo, porque es mi proyecto, y es una cosa que disfruto de hacer porque creo que cumple su cometido cuando llega y cuando realmente interpela; hay que darle mimos y cariños visuales para que pueda llegar a la persona que corresponde.
Cuando uno crea una imagen, genera un archivo de lo que estaba siendo en ese momento. Conocemos o recordamos muchas tapas de álbumes en las cuales hay solo un rostro, y es muy fácil llenarse de algún sentimiento. Más allá de una exigencia del todo en una pieza musical, ¿podés encontrar los matices en esas imágenes?
Lo que más me atrae de los artistas realmente es una palabra en inglés que es el artsy, es cuando vos ves a una persona y decís: “Ah, ok, la música suena así, pero él o ella se viste así, el video tiene esto”, ves un personaje. También de ver, porque hay casos en los que menos es más, lo visual y todo ese universo que te digo está totalmente condensado en una voz o en una guitarra. Y en ese sentido creo que también ahora como que me estoy contradiciendo un poco, pero porque también lo respeto mucho y me encanta. Me hace acordar a cuando leés un libro y todo ese universo visual, todas las acciones, te las estás imaginando. Me pasa eso cuando veo a una persona, por ejemplo, con un piano y una voz o una guitarra y una voz. Es lindo de ver, porque mediante la escucha podés imaginar.
Sobre cuestiones técnicas, ¿qué ritmos e instrumentos manejás? ¿Cuál es la búsqueda a nivel producción?
La verdad es que es bastante pastiche el disco; es bastante ecléctico. Tiene varios géneros, sí hay distintos instrumentos o piezas que se repiten. En casi todas hay piano. Es un instrumento que, aunque está muy ornamentado y es bastante barroco en cuanto a producción, no es tan despojado, se siente cargado. Se siente simple a la vez, eso es muy loco. Después hay de todo: mucha percusión en general, hay guitarras, yo soy muy guitarrero de por sí, muchas voces y muchos coros. También soy medio friki de la producción, entonces tiene mucha cosita de pasar horas y ratos ahí.
¿Cuáles son las expectativas para el álbum?
Espero que todas las personas lo puedan escuchar y por sobre todo lo puedan sentir, y creo que una gran enseñanza que me dejó esto es que los primeros años, los 20, no se van a volver a repetir, y me cayó un poco la ficha de eso. Sigo transitando esa etapa, pero es que ya estoy muy nostálgico. Me doy cuenta de que lo importante al fin y al cabo es jugar, para volver un poco siempre a esa niñez y no olvidarse. Tanto para crear, para vivir, para relacionarse, para todo; reírte es un poco lo que queda.
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