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Contenido creado por Sofia Durand
Música
La tinta del corazón

Balta sobre su nuevo álbum: “Siempre me gustó estar en lugares incómodos y ver qué hago”

El artista uruguayo presentará "Ayer dijiste mañana", su disco más reciente, este 9 de mayo en La Trastienda.

08.05.2026 09:30

Lectura: 12'

2026-05-08T09:30:00-03:00
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Por Sofía Durand Fernández
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Kendrick Lamar, Stevie Wonder, D´Angelo, Kanye West, Jorginho Gularte. Candombe, pop, R&B, rap, bossa nova, trap. Las formas y los lenguajes de la música; componer, cantar, tocar instrumentos y producir. Entender los tiempos de una presentación en vivo y saber qué ritmos necesitan las canciones para que funcionen.

Estas son solo algunas cosas que habitan en el universo de Facundo Balta, uno que parece tener un límite que tiende al infinito. 

“Me entristece la idea de quedarme en un solo lugar”, dijo en una entrevista de 2023 a LatidoBEAT. Y sus acciones le hacen honor a sus palabras. De 2021 a 2023 sacó un álbum por año: Y después no hablamos más, Cuando me mires y Antes de irme. En el medio, sencillos como "Ojos de Café. Se subió a escenarios con Luana, Jorge Drexler —quien rápidamente lo acogió como protegido—, Ruben Rada, Lobo Núñez. Ha colaborado con artistas de distintos géneros, como la banda de plena La Nueva Escuela. 

Facundo Balta ama la música. Pero, ante todo, tiene hambre. Hambre de gloria. 

Habla con calma, pero no sin entusiasmo. Es esa mesura —gran virtud— la que lo llevó a no publicar más álbumes durante tres años. "Pasaron meses en los que me enfrentaba a la hoja en blanco y lo que me salía no me gustaba. No tenía mucho para decir; a nivel musical, no encontraba un hilo del que tirar que me motivara", explica. Dedicó ese tiempo a entender cómo varía el sonido de las canciones en sus presentaciones en vivo y cómo reacciona el público a distintos ritmos.

En abril de 2026 lanzó Ayer dijiste mañana, su primer disco grabado en un estudio profesional. Los anteriores fueron grabados en su casa, "muy hechos a mano". Contó con la participación de Chabela Ramírez, Jorge Drexler y Rubén Rada. Fiel a su identidad autogestiva, lo produjo él junto a Ramiro “Choco” Caruso.

El sonido mantiene su identidad: un homenaje a sus raíces y sus influencias, con la riqueza musical del conservatorio y soul corriendo por las arterias.

Este 9 de mayo lo presentará en La Trastienda. Las entradas se pueden adquirir aquí.

¿Por qué Ayer dijiste mañana?

El nombre viene por una percepción de pasado y de futuro. Al haber crecido en una cultura que se mantiene a través de los años y se transforma, pero que a su vez tiene una idea de mantener algo, hay una especie de percepción del tiempo diferente. El pasado y el futuro son algo a lo que yo siempre le presté atención en la música. Esta cosa generacional de que a veces la gente dice: “La música de hoy es esto y la de ayer era esto”. Yo siempre estuve en contra y el disco entero, a nivel musical, suena un poco a eso. Además, es una manera muy entreverada de decir “hoy”. Es un disco que invita a hacer cosas.

En una entrevista de 2023 dijiste que siempre querés ir hacia algo nuevo y que no sabés si eso te hace bien o mal. ¿Cómo se conecta este sentimiento con este nuevo álbum? 

Este disco es muy nuevo para mí, ya lo hice, pero a su vez es muy nuevo. Es mi primer disco de estudio, los otros fueron mixtapes o hechos en casa, mucho hecho a mano. Este disco lo grabé en Elefante Blanco, el estudio de No Te Va Gustar. Aprendí muchísimo en el proceso, es muy nuevo para mí.

¿Cómo fue dar el paso de meterse en un estudio a grabar por primera vez?

Muy difícil. Así como hay músicos que tocan el piano o el tambor,  el estudio es un instrumento que se tiene que aprender, así como el manejo del público. Hay personas que son muy buenas a nivel de público, hay otras que saben manejar muy bien el estudio y encontrarse ahí. Fueron días exhaustivos los del estudio. También fue mucha gente, es el disco más colaborativo que tengo. En la intro y en el último tema creo que grabaron como 30 personas por track. Una cantidad y calidad de gente tan grande que sí o sí te pone en un lugar de aprendizaje.

Te ocupás de muchas cosas. Es algo que me gusta, llegar a ese punto y ponerme a prueba; siempre me gustó estar en lugares incómodos y ver qué hago. Este fue el verdadero lugar incómodo, que a su vez fue cómodo porque fueron mis amigos músicos a grabar; grabó hasta mi madre, que es artista; Chabela, que es mi vecina; Rada, que hace como cuatro años que me viene invitando a tocar; Jorge, con quien tengo una relación laboral. Me alegra mucho haber dado este primer paso así. 

¿Quién lo produjo?

Lo produje yo, lo produje con un ingeniero de mezcla en los estudios que te ayuda a manejar el estudio. Tengo un coproductor que se llama Ramiro “Choco” Caruso, que me ayudó con la mezcla de voces y a terminar de enfocar este disco, que es medio exigente porque el primer tema es todo acústico pero el segundo ya tiene samples y autotune. Iba a ser difícil conseguir que amalgamara. Entonces me dio una mano con esa parte de sonido. El disco fue autogestionado en producción, como siempre.

Es doble el mérito, entonces: diste el salto al estudio y mantuviste la autoproducción. ¿Solés ser osado con este tipo de decisiones?

Siento que lo más preciado que tiene un artista es su propia identidad y lo que tiene para decir. En este momento, en el que hay tanta música y hay productos muy bien preparados, de 25 personas metidas adentro del track, yo creo que este disco era tan personal y hablaba de cosas tan importantes para mí que no lo podía hacer con otra persona. Por lo general me cuesta, siempre fui de autogestión y siempre estuve arriba de mis cosas. A mí me gusta la exhibición de las personas, “mostrame qué harías vos y qué decisiones de producción tomarías”. Soy muy fan de la carrera de Kanye West y Tyler, The Creator porque me gusta lo que hacen y si ellos no hubieran confiado en su visión, no hubieran existido. Hay un trabajo en confiar en la mía, también.

Has hablado de To Pimp A Butterfly (2015), de Kendrick Lamar, como una referencia musical. Creo que este es tu disco más similar. ¿Cuáles fueron tus influencias e inspiraciones en el proceso de creación?

Sin dudas Kendrick fue una. Siempre lo es. Es uno de los pilares de su género y su generación. Es un escritor de la puta madre que piensa su música de una manera muy integral, ninguno de sus discos se cae afuera del tarro. A mí me inspira mucho la gente que se mete así en sus discos. Siempre intenté mantener el respeto por la paleta de colores, de sonidos, de recursos de lenguaje.

Ni que hablar que Rada fue otra influencia. En el último tema, "Desde el corazón", me inspiré mucho en los candomberos de Uruguay, como Jorginho Gularte y Eduardo Da Luz. Pensé mucho en James Brown, en la música de él y el funk de ese estilo. Hay una búsqueda general de cómo sonaría hoy la música que me gustó siempre. D'Angelo y Alcione, que es mi cantante favorita.

Hay muchas inspiraciones, la mayoría son afrocentradas, pero no porque yo lo diga. Si las escuchara con los ojos tapados igualmente me harían sentir cosas. Mis padres lo escucharon siempre, mi vieja era más Mercedes Sosa, Víctor Heredia, La Tana Rinaldi, y mi viejo era más de R&B, afronorteamericano, Rubén Blades, Juan Luis Guerra, Stevie Wonder, que para mí es de los mejores artistas de la historia. Yo conocí el hip hop, conocí a Biggie, a Kendrick, a Eminem. Mi música es un poco todo eso junto.

Venías de una seguidilla de un disco por año y luego te tomaste un tiempo. Es cierto que diste un salto de calidad, pero en términos personales, ¿por qué decidiste darte ese descanso?

Siento que es porque no tenía nada para decir. Pasaron meses en los que me enfrentaba a la hoja en blanco y lo que me salía no me gustaba. No tenía mucho para decir, a nivel musical no encontraba un hilo para tirar que me motivara. También tuve un parate personal con mi proyecto. La vida pasa y a veces decís: “No sé si estoy preparado para seguir remando con esto, necesito parar y atender las cosas de mi familia”.

La otra cara es tocar en vivo. Fue un momento en el que quería empaparme de aprender la experiencia en vivo. La música cambia mucho cuando entendés que la estás soltando. Por más que yo siento que la música tiene que ser un proceso personal de los músicos, también la estás haciendo para compartirla. Hice una canción, la toqué en vivo y me pareció que estaba lenta tocada en vivo, que estaría bueno que tuviera 10 bpm más. La subís de velocidad en vivo y te das cuenta de que la canción era por ahí.

Esta pausa de tocar y de dejar de componer, o por lo menos dejar de soltar composiciones —porque tengo un montón de cosas tiradas que no voy a sacar nunca—, me dio esta manera de pararme frente a este disco y decir: “Esto está lento, apurémoslo”. Pensás en el vivo, en la gente, en bailarlo. A veces uno se expone demasiado; pará, guardate la energía, componé, escribí mucho y no tengas miedo de arrugar el papel, tirarlo y volver a empezar porque no se termina. La tinta del corazón no se te va.

¿Te generó inseguridades tomarte un tiempo?

Siempre hay. De hecho, ahora que tengo que tocar de vuelta me pregunto si vendrán. Yo hice dos shows personales desde que arranqué. El primero y el segundo tuvieron una gran diferencia en la gente que fue. Desde arriba del escenario ves a la gente que va. Fueron personas muy distintas.

Hay muchos artistas que han cambiado mucho su identidad disco a disco y de repente a mí me gusta el primero y no el segundo, entonces capaz que a la segunda gira no voy, pero eso no quiere decir que lo deje de escuchar. Kendrick estuvo cinco años sin sacar un disco. No me estoy comparando con él, pero siento que una cosa son las redes sociales y otra la música. En las redes te perdés un año y olvidate. La música es inmortal, hay discos que escucho que son de 2008 y me parece que son de hoy. Eso no se gana apareciendo o desapareciendo. Intento hacer música que quede.

Te has referido a la música como una búsqueda de lenguajes y también dijiste que le prestás mucha atención a las formas. En este disco, ¿qué has aprendido de los diferentes lenguajes y formas de los artistas invitados?

Es muy emocionante para mí. Son personas muy importantes para mí y para la cultura uruguaya. En la última nota de la última canción del disco siempre lloro. Lloré mucho en la semana del estudio. Son personas muy profesionales. Jorge está en uno de los mejores momentos de su carrera y que me haya convocado para trabajar en su disco y que a su vez me convide un tiempo de él en el mío es surreal. Todavía no terminé de entender qué significa que eso pase. Lo quiero mucho, es una persona muy sensible y emocionante. Me enseñó mucho de profesionalismo. Tiene una mirada periférica de las canciones: ve la letra y la música y justifica los acordes. Piensa minuciosamente todo, como quien hace una comida gourmet. Toma decisiones arriesgadas y me ayudó mucho a entender que mi único dios es la canción. Hay que entender que las canciones viven en un mundo aparte.

No puedo estar más agradecido con Chabela. Es la cara de nuestra música. Compositora y música increíble y ni que hablar de su trabajo como activista en Uruguay. Veo muchas de sus entrevistas, la escucho mucho hablar. Es muy liviana, es fresca, pero a su vez dice cosas muy punzantes y reales. Me gusta mucho la gente que habla de lo real y se abstiene de las consecuencias. Diego Paredes, su hijo, también tocó en el disco.

De Rada no sé qué decir que ya no se haya dicho, es nuestro embajador. De los tres aprendí que son seres humanos también. Jorge es papá, hermano, pareja, hijo. Rada es abuelo, hijo de artistas, toca con sus hijos y con los de su mejor amigo. Chabela, que la veo todo el tiempo en la cooperativa con sus nietas. Cumplen un rol social que a su vez es lo único importante en este mundo. La vida está alrededor de todo lo que hacemos, no es lo que hacemos. Está buena la música, pero, ¿cómo estoy parado? ¿Qué estoy haciendo con mi rol como persona? Cuando un músico así te enseña eso, es porque está en otro nivel.

¿Te sorprende el vínculo que creaste con Drexler?

Nunca en la vida esperé que me pasara. Es muy generoso, uno en esta carrera se cruza con un montón de gente y los egos aparecen. La gente, la manipulación del público, lo que la gente quiere y espera de vos. Te juega mucho la cabeza. Jorge tiene la cuerda del ego y lo veo vencerla siempre. Me sorprende que sea así. Lo que más me enloquece es que quiera aprender de mí, se acerca con ganas de aprender cosas. La mayoría de la gente que está arriba te dice: “yo te voy a enseñar cómo es, no es así como lo estás haciendo”.

¿Qué expectativas tenés para el show del 9 de mayo?

Siento que hay que hacer lo mejor que se pueda dentro de uno mismo. Eso me da cierta tranquilidad: que lo que sea que pase va a ser real. Me encantará que la gente que va pase un buen momento, que viva un momento de felicidad y amor en este momento donde es necesario y hay que juntarse. Me gusta que mi música sea un recordatorio de que somos humanos.

Por Sofía Durand Fernández
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