El soporte de micrófono, en esta ocasión, está decorado. Distintos tonos e intensidades de rosado, formas apiladas: una montaña de senos. La autoría es de Andrea Echeverri, integrante de la banda colombiana Aterciopelados. En el pelo lleva cuerdas colgantes del mismo color y en su pecho dos rostros de muñecas bebés.
Su Tiny Desk se publicó en los 30 años de La Pipa de la Paz, álbum consagratorio de la agrupación no solo por contar con hits como "No necesito" o "Baracunata", sino también porque posicionaron a Echeverri como una figura feminista. A su vez, lograron la primera nominación al Grammy de un grupo de rock colombiano. Grabaron un MTV Unplugged que nunca se publicó a raíz de problemas contractuales.
En Genes Rebeldes, el dúo dinámico compuesto por Echeverri y Héctor Buitrago continúa la línea de su trayectoria: abogando por la identidad, la resistencia y en contra de imposiciones sociales como la hipersexualización femenina. A su vez, Echeverri escribe sobre el diagnóstico de cáncer de mama que recibió en 2024, particularmente "La Teta Pirata", que según ella es un himno a la resiliencia.
Aterciopelados se presentará este 28 de abril en la Sala del Museo. Las entradas se pueden adquirir aquí.
¿Cómo se vinculan entre ustedes después de tantos años y ahora también saliendo a dar su show y viajando por diferentes lados? ¿Cómo se mantiene después de tanto tiempo?
A.E.: Bien, sobre todo de viaje nos va bien, somos amigos. Nosotros por allá en el 89 fuimos novios, pero no más. Después la gente sigue pensando que somos pareja. Del 2010 al 2014 nos separamos, tuvimos nuestra pelea. Cada uno se dedicó a su proyecto solista y desde 2014 que nos volvimos a juntar. Todo ha fluido bonito. Y hay una canción que nos describe que se llama “Dúo Dinámico”. Somos muy diferentes, pero de alguna manera nos complementamos y las cosas funcionan.
¿Qué les gusta más? ¿Crear en conjunto en el estudio o salir y tocar esas canciones que ya crearon por diferentes países?
A.E.: Son placeres diferentes, porque uno es más controlado y estás buscando perfección, que todo esté en su lugar. En cambio, los shows son otra cosa. Es más de la presencia, la energía, de lograr comunicar. Entonces ahí estás sin el policía de la perfección.
Ustedes son muy importantes para el rock en Latinoamérica. ¿En qué momento sienten que está el rock hoy en día en Latinoamérica? ¿Es un buen momento? ¿Es un mal momento?
H.B.: Yo creo que está en un buen momento. La música está en un buen momento porque ya se pasó de un mainstream muy desagradable, muy hipersexualizado. Ya se pasó esa época y ahora estamos en una en donde ya vuelve a brillar lo creativo, lo diferente, lo alternativo, lo nuevo, aunque puede que no sea mainstream, pero ya se empieza a ver de nuevo cómo se refresca la escena musical con nuevas cosas, nuevos artistas, nuevos géneros también. Yo no lo llamaría rock, pero digamos que todas las variaciones del rock están bien.
A.E.: Yo no sería tan optimista.